El enigma del crecimiento de las remesas

19-10-2020 20:29

En 2020 la economía mundial tendrá su peor recesión desde la Gran Depresión de los años 1930s y la economía de los Estados Unidos su mayor contracción económica de la posguerra.

Por ello, desde el inicio de la pandemia todos los pronósticos, sin excepción, apuntaban a una caída importante de las remesas en el mundo. En junio, la ONU pronosticó que esta caída sería de alrededor del 20%.

Durante la crisis financiera de 2009, el flujo de remesas a México se contrajo en 15.5%, por lo que ahora se anticipaba que se reducirían, por lo menos, en una magnitud similar.

No obstante, en los primeros ocho meses de este año, el monto de las remesas enviadas al país no sólo no disminuyó (excepto por un mes), sino que se incrementaron en 10.6%, llegando a 26,396 millones de dólares. De mantenerse este dinamismo en lo que resta del año (algo muy probable), 2020 será el quinto año consecutivo con un nuevo récord de remesas.

 

¿A qué se debe este incremento?

Este sorpresivo aumento de las remesas a nuestro país ha provocado varias hipótesis. La más frecuente es que es el resultado de los programas de apoyo (subsidios) a las familias instrumentado por el gobierno estadounidense.

Estos subsidios han representado en muchos casos un ingreso extraordinario para muchas familias ya que incluso han sido mayores a los salarios que recibían los trabajadores antes de la pandemia. Entonces, la explicación es que una parte de estos ingresos se canalizó al envío de mayores remesas.

Aunque es posible que esto haya sucedido parcialmente, difícilmente parece explicar por completo el incremento observado, debido a por lo menos tres razones.

Por un lado, porque es poco probable que la mayoría de los trabajadores indocumentados hayan recibido estos subsidios por su temor a ser identificados y deportados por las autoridades estadounidenses.

En segundo lugar, porque de haber ocurrido este fenómeno se debería haber visto reflejado también en los envíos de remesas de la población migrante de otros países de la región. Sin embargo, en el primer semestre del año el valor de las remesas a El Salvador disminuyó 8%, a Colombia 5.3%, a Honduras 4.2% y a Guatemala 0.9%; únicamente las remesas a la República Dominicana se incrementaron, aunque sólo en 0.5%.

Por último, también sería de esperar que el monto promedio de cada envío de remesas hubiera aumentado en este año, algo apenas sucedió. Durante eneroagosto, el monto promedio fue de 337 dólares, cifra solamente mayor en 11.2 dólares al monto promedio registrado en 2019.

 

Una hipótesis alternativa

Si el monto promedio de cada remesa ha tenido ese pequeño incremento en este año, es posible que el número de envíos sí haya crecido de manera importante lo que explicaría el dinamismo del valor total de las remesas.

De acuerdo con información del Banco de México, el número de las operaciones se elevó 4.8% durante enero-agosto de 2020. Por tipo de envío, las transferencias electrónicas aumentaron 5.1%, mientras que los giros (“money orders”) y los envíos de efectivo descendieron 15.1% y 25.6%, respectivamente.

Estos porcentajes parecen razonables ya que, en el caso de los envíos de giros y de efectivo, han disminuido consistentemente en los últimos años por razones de costo (comisiones) y de seguridad. Por su parte, la participación de las transferencias electrónicas ha aumentado continuamente durante los últimos años.

Sin embargo, en donde se puede apreciar un comportamiento atípico es en el número de operaciones de envío a partir del inicio de la pandemia.

En los 12 meses previos a la pandemia (marzo de 2019 a febrero de 2020) se observó un promedio mensual de 9,373.1 miles de operaciones; sin embargo, entre marzo y agosto de este año este promedio pasó a 10,233.1 miles; esto es, hubo 860.3 mil más envíos, en promedio, cada mes.

¿Quiere decir esto que a raíz de la pandemia 860 mil trabajadores mexicanos en Estados Unidos, que antes no lo hacían, comenzaron a enviar remesas? o ¿hubo un incremento dramático de más de 800 mil nuevos inmigrantes (seguramente la mayoría ilegales) al vecino del norte? o ¿ahora los inmigrantes han decidido hacer múltiples envíos mensuales a México?

Ninguna de estas tres posibilidades parece convincente para explicar el fuerte (y súbito) aumento en el número de operaciones de envío de remesas.

Una hipótesis alternativa (o, quizá, complementaria) es que una parte importante de dicho incremento de operaciones se puede deber al envío de dinero ilegal en forma fraccionada con el fin de evitar su detección. Envíos de 337 dólares, así sean muy numerosos, difícilmente prenderían las alarmas para las autoridades responsables.

Por ello, de ser válida esta hipótesis se podría inferir que una parte del crecimiento récord que han tenido las remesas en los últimos años ha estado influido por el envío de dinero ilegal hacia nuestro país.