El récord de la informalidad

Nunca tantos mexicanos habían sido empujados a la informalidad: en abril-junio, 30.2% de los ocupados, 915 mil más que un año antes, trabajaron directamente en pequeños negocios no registrados, el máximo histórico del INEGI.
27 Agosto, 2026
Informalidad al máximo.
Informalidad al máximo.
El Observador

Hay una cifra que debería preocupar al llamado gobierno del bienestar. Nunca una proporción tan grande de los trabajadores mexicanos se había ganado la vida directamente en el sector informal.

En el segundo trimestre, 18.2 millones de personas trabajaron en pequeños negocios y micronegocios no registrados. Representaron 30.2% de todos los ocupados -es decir, quienes realizaron al menos una hora de trabajo a la semana durante el periodo-, la proporción más alta registrada por INEGI. Son 915 mil personas más que un año antes.

Y ésa es sólo una parte de la historia. Si se consideran todas las modalidades de empleo informal, 33.1 millones de personas -más de la mitad de quienes trabajan- carecen de la protección plena de un empleo formal. La tasa de informalidad llegó a 55.1%, por encima del 54.8% de un año antes, y vuelve prácticamente al nivel de 2023.

Pero quizá el dato que más llama la atención es éste: por cada empleo formal neto adicional, hubo casi cinco informales. En el país había 60 millones de ocupados entre abril y junio, apenas 599 mil más que un año antes. De ese aumento, 495 mil correspondieron a la informalidad. Es decir, 83 de cada 100 ocupados adicionales fueron informales, mientras el empleo formal aumentó en apenas unos 105 mil.

Así que el mercado laboral está contando la historia de una economía que lleva mucho tiempo creciendo poco. La inversión se ha debilitado y una incertidumbre prolongada ha llevado a muchas empresas a posponer expansiones, proyectos y contrataciones. Pero la gente no puede esperar a que regrese la inversión.

Cuando las empresas no generan suficientes puestos formales, los trabajadores busca cómo ganarse la vida. Venden, manejan, reparan, cocinan o montan pequeños negocios. Por eso tampoco sorprende que los trabajadores por cuenta propia aumentaran en 371 mil durante el último año y que los micronegocios concentraran el mayor crecimiento de la ocupación no agropecuaria: 787 mil personas adicionales.

Esto obliga a desmontar un falso mensaje. Sí, la tasa de desocupación es de solo 2.7%, menor que en muchas economías. Pero es así, porque en México la informalidad funciona como el gran amortiguador de una economía incapaz de crear suficientes empleos productivos y protegidos.

Y eso tiene consecuencias. El ingreso laboral mensual de un trabajador informal promedió 5,707 pesos, prácticamente la mitad de los 11,044 pesos de uno formal. Además, 38% de los ocupados ya se encuentra en condiciones críticas de ocupación, es decir, en condiciones precarias, frente a 36.4% un año atrás.

Es cierto que hay otra cara. La pobreza laboral disminuyó considerablemente: de 35.1% a 31.9% en un año, mientras el ingreso laboral real per cápita aumentó 8%. Sin embargo, en el segundo trimestre se encendió una señal de advertencia: la pobreza laboral volvió a subir, de 30.7% a 31.9%.

Los aumentos al salario mínimo han mejorado los ingresos, mientras que las pensiones y los programas sociales sostienen el ingreso disponible de millones de hogares. Pero distribuir más ingreso, no sustituye la creación de empleo formal que debería producir una economía con mayor inversión, productividad y crecimiento.

Ahí está una de las grandes contradicciones de un gobierno que hizo del “bienestar” su principal bandera: puede elevar salarios mínimos, transferir recursos públicos y, con ello, reducir la pobreza; pero mientras la economía no crezca lo suficiente para generar mejores empleos, millones seguirán construyendo su propio sustento desde la informalidad.

El récord de 30.2% dice precisamente eso: Se está consiguiendo que cada vez más mexicanos que nunca, sean empujados hacia la informalidad.

Samuel García Samuel García Editor y economista. Fundador y director de Arena Pública. Fundó y dirigió El Semanario de Negocios y Economía. Fue director editorial de Negocios del Grupo Reforma y 'El Universal'. Director fundador de 'Infosel'. Fue profesor de la Maestría en Periodismo y Asuntos Públicos del CIDE y del Diplomado en Periodismo Económico de la Escuela de Periodismo Carlos Septién. Máster en Periodismo Digital. Columnista, comentarista y consultor para diversos medios en México.