El Presupuesto: ¿Qué información nos da realmente?

27-01-2022 07:27

Como se sabe, el Presupuesto de Egresos de la Federación contiene el destino del gasto público. Refleja, pues, el Proyecto de Nación que se plantean los gobiernos del mundo.

En nuestro país ese supuesto proyecto de país se plasma por cada administración en el Plan Nacional de Desarrollo (PND). De esa manera, analizar un presupuesto a detalle (o desde el punto de vista micro, como algunos le llaman) tiene como propósito verificar si el presupuesto es congruente con dicho plan.

Para los mercados la estabilidad de las finanzas públicas es fundamental porque es la manera cómo ellos se aseguran de que existe el recurso para cumplir con las obligaciones de deuda de un país. Es cierto, no les interesa nada más, que no impacte esa capacidad de servir el costo financiero de la deuda.

El análisis de las finanzas públicas que realizan las calificadoras, así como las oficinas de estudios económicos de las distintas entidades financieras va en esa dirección. De hecho, en repetidas ocasiones esas instituciones lo reiteran; que incluso ninguno quiere meterse más allá de eso, porque hay la percepción de que ello podría interpretarse como injerencia en asuntos internos del país.

Así, quienes realizan el análisis de la composición del presupuesto son algunos académicos y las denominadas “think-tanks”. Al respecto tengo que decir que en general siempre me ha parecido importante esa labor que realizan.

Antes de reaccionar a este tipo de análisis, es pertinente decir que los Planes de Desarrollo que hemos visto desde que se aprobó el Sistema Nacional de Planeación Democrática en 1983, por lo general quedan muy inconclusos. Es difícil escuchar al presidente saliente referirse al PND, porque en general su cumplimiento no es total, y en el mejor de los casos es parcial.

Ello es así, en parte, porque esos PNDs se redactan muchas de las veces sin tener en cuenta (i) la restricción presupuestal, y se convierten en instrumentos normativos, aunque la ley los marque como vinculatorios; y, (ii) porque al menos el 90% del presupuesto del país está ex-ante comprometido. Entonces, el PND puede ayudar a reorientar y reasignar algo de los recursos, pero será muy difícil que eso pueda darse en medida importante. A veces suena mucho dinero, y lo es, pero cuando se relativiza, la historia cambia.

Cuando un presidente está en campaña y hace promesas; ésas las tendría que cumplir con el 10% del total de los recursos (porque el otro 90% ya está dado de manera inercial). Los grados de libertad con los que cuenta un presidente para llevar a cabo su “proyecto de nación” son muy reducidos, a menos que expanda los ingresos públicos.

En suma, con el 10% del presupuesto y alguna posibilidad de reasignación y reorientación del presupuesto inercial (de manera muy apretada, reitero) es que se pretende llevar a cabo todo el PND, que como dije al ser redactado de manera normativa, pues promete mucho.

Dicho esto, regreso al análisis de la composición del gasto. Este necesariamente reflejará las prioridades del gobierno en turno, plasmadas en las distintas políticas públicas. De esta manera realizar el examen del presupuesto debe caer en verificar si es congruente con el PND o no.

He escuchado muchas críticas de los distintos presupuestos, con simples cuentas de si se aumentó el gasto en tal o cual rubro presupuestario, y a partir de ahí se critica o alaba a tal o cual jefe de gobierno. Pero si los rubros son consistentes con el PND y sus programas sectoriales, los que fueron aprobados por el legislativo, no hay nada más para el análisis.

En mi opinión, lo que debe analizarse y evaluarse es el contenido del PND y sus Programas sectoriales, y con ello las distintas políticas públicas. Creer que analizando las partidas presupuestales cada año nos lleva a un puerto, es un error. Reitero, considero que la evaluación debe recaer sobre el Proyecto de Nación del gobierno en turno.

En el pasado he sido invitado a distintos foros para “analizar” el presupuesto anual, y he señalado esto, y a cambio de eso me he arrancado con un examen de las inconsistencias de las distintas políticas públicas; algunos de mis anfitriones han considerado en su momento que no toqué el tema y supongo que se han arrepentido de haberme invitado.

Yo pienso que analizando la consistencia y calidad de políticas públicas es una mejor forma de analizar el presupuesto. Incluso en alguna ocasión, en este espacio redacté un texto intitulado “Un análisis cínico del presupuesto”, no quiero caer en repeticiones y aquí dejo la liga.

Lo que sí analizo a detalle es la sostenibilidad de las finanzas públicas, elemento que sí es importante coyunturalmente. El otro (examen de partidas presupuestales), no niego su importancia, hay que hacerlo, pero considero que a veces nos fijamos demasiado en el tumor y no en lo que lo ocasiona. Por ello discrepo con algun@s colegas de esas “think-tanks” que le dan mucha importancia al primero y no al origen.

Incluso se ha afirmado que el federalismo fiscal está dañado (que sí lo está, pero no por los motivos que afirman) porque en el presupuesto las participaciones han disminuido. Y sí lo hicieron, pero se debió a la disminución de la recaudación federal participable durante la pandemia. Si se quiere analizar la problemática del Federalismo Fiscal, hay que mirar antes a otro lado, y después al presupuesto. Esto es solo un ejemplo de lo que quiero transmitir (espero haberlo hecho). Hay muchos más. Pero en fin…. El debate debe seguir.