(No) Tenemos que correr ciertos riesgos

16-08-2021 07:26

“Tenemos que correr ciertos riesgos como todo en la vida”. Esa fue la frase que comunicó el titular del Ejecutivo ante medios haciendo referencia a su insistencia por el retorno presencial a las aulas de millones de niños en el país para el siguiente ciclo escolar. Esto en la misma semana en que la cifra diaria de contagios por COVID-19 alcanzó un máximo histórico en nuestro país, incluso superando lo acontecido por la segunda ola en enero de este año.

Adicionalmente, se comentó que el confinamiento ya no es sostenible. Eso, por diferentes razones, es cierto. Sin embargo, los riesgos se mitigan por medio de estrategias claramente definidas y, en este caso, bien valdría la pena que las autoridades correspondientes, tanto de salud como educación, hagan públicas cuáles son. Al respecto, el colega Marco Fernández, reconocido especialista en materia de educación, ha señalado en repetidas ocasiones que no existe profundidad o recursos extraordinarios para atender los desafíos educativos que la pandemia ha ocasionado.

De hecho, investigadores de la Escuela de Gobierno y Transformación pública del Tecnológico de Monterrey han documentado los diferentes impactos que, por un lado, el confinamiento ha tenido sobre la sociedad y, por el otro lado, las consecuencias particularmente sobre nuestros niños y jóvenes en el sistema educativo nacional. En cuanto al primer grupo de impactos, destaca toda la investigación de Adan Silverio Murillo. Su trabajo ha analizado el efecto del confinamiento por COVID-19 sobre: la salud mental de la población en 11 países de América Latina; la violencia intrafamiliar y el consumo de alcohol; los patrones de inseguridad en la Ciudad de México, el trabajo formal; la salud mental y fertilidad en las mujeres; y, las disputas vecinales en 70 ciudades de nuestro país. Su trabajo no solo destaca por la rigurosidad en la obtención, procesamiento y análisis de datos, sino también por señalar las implicaciones de políticas públicas específicas que no funcionaron o que debieron haber existido durante el confinamiento para reducir impactos negativos en la población.

En cuanto a aspectos de la educación en tiempos de COVID-19, el trabajo de la Iniciativa de Educación con Equidad y Calidad del Tecnológico de Monterrey ha recopilado análisis sobre el destino de presupuesto público en educación durante la pandemia, así como evidencia sobre las experiencias estatales y mejores prácticas en el regreso a clases presenciales. Destaca en su labor, el cúmulo de información detallada sobre los avances en el entendimiento de la pandemia sobre la comunidad estudiantil, pero más importante aún, las estrategias y rutas que podrían desplegarse para minimizar los riesgos que podemos tomar como sociedad para que nuestros jóvenes y niños regresen a las aulas.   

Por supuesto que todos los que somos madres y padres de familia entendemos lo importante que es para nuestros niños y jóvenes el contacto social presencial. Nosotros como profesionales también lo estamos experimentado. Sin embargo, como bien señaló Sofía Ramírez, apreciada colega y directora de México Como Vamos, el regreso a clases puede ser seguro siempre y cuando la toma de decisiones esté sustentada en evidencia científica. De lo contrario, el riesgo no valdrá la pena correrlo.