Inflación y manejo de la política macroeconómica

06-10-2022 08:14

Para muchos, una de las principales labores que tiene el Estado en materia macroeconómica es crear el entorno adecuado para que el país logre un crecimiento económico con estabilidad de precios. El Estado, a su vez, cuenta con diferentes instrumentos de política económica para ello. Los dos principales son la política fiscal y la monetaria.

En el caso mexicano, la política fiscal la lleva fundamentalmente el gobierno federal (con participación mínima de gobiernos subnacionales), mientras que la monetaria corresponde al banco central, que en el país es autónomo.

Para no entrar en tecnicismos innecesarios, hay principios rectores para la política macro, que es lograr un equilibrio fiscal, y una coordinación con la política monetaria.

Pero, adicionalmente, toda la política fiscal y monetaria debe ser creíble. Y para ello es necesario consistencia entre ambas políticas en el tiempo. Por ello, hay quienes afirman que una de las principales labores del Estado en materia macroeconómica es el manejo adecuado de expectativas.

El manejo de expectativas es complejo. No hay recetas. Pero debe apuntar a ganar credibilidad. Y esta se gana con acciones concertadas que sugieran que en efecto se está haciendo lo que se tiene que hacer. Déjeme poner un ejemplo extremo a manera de ilustración. Si un gobierno comunica que su compromiso es abatir la inflación, e incurre en laxitud monetaria y no guarda un equilibrio de las finanzas públicas, entonces se puede decir que el discurso de ese gobierno no es creíble.

Ejemplos como este abundan en la vida real. El papel que jugó la Fed de EEUU en 1929 es tal vez uno de los ejemplos más notorios en los libros de texto. Cuando lo que se necesitaba era liquidez, el banco central americano contrajo la política monetaria. Es decir, la política monetaria no fue consistente con el entorno.

Otro ejemplo es el pacto de solidaridad económica de 1987 en México. La inflación era galopante y se vio inmersa en una espiral porque el gobierno no estaba generando las expectativas de manera adecuada. Había que anclarlas. Ese pacto heterodoxo finalmente lo que buscó fue anclar las expectativas. Los tres agentes de la economía: gobierno, empresarios y trabajadores, accedieron a no elevar sus respectivos precios (públicos, bienes privados y salarios) por un tiempo razonable. Para 1989/1990 esas expectativas reencontraron su cauce.

Hoy en día, la inflación que se tiene en el país, es en buena parte importada. Es decir, responde a choques externos de oferta, por lo que el instrumento de política monetaria puede influir solo de manera limitada. Su papel es más bien de señalización (manejo de expectativas), con un costo importante en la parte real de la economía. El debate en el mundo y en México, es si una recesión económica es el costo en el que se tiene que incurrir para controlar la inflación. No pretendo resolverlo aquí.

Lo que sí es importante es que el Banco Central detalle minuciosamente por qué se considera que el contrafactual es peor, es decir, que de no haber decidido elevar de manera abrupta la tasa de referencia, la inflación sería más alta. Esto no queda claro.

Es probable que hoy, incluso, se “rete” lo que el propio Banxico ha sostenido por años: que no existe el “pass-through”, es decir, que la depreciación de tipo de cambio no necesariamente se transmite a precios. Si esto es cierto, deben explicar más detalladamente por qué se incrementa la tasa de referencia al parejo de la FED. Típica discusión de rudos contra técnicos; que en este caso es macroeconomistas versus financieros.

Reitero, la política monetaria actual está apostando sobre la señalización de que al Banxico le preocupa la inflación, más que a una efectividad de la misma. La historia los juzgará.

Del lado del gobierno federal la nueva versión del PACIC tiene como única virtud lanzar una señal de que se atiende el problema. Solo una acotación. Los pactos son instrumentos que pudieran resultar efectivos cuando la inflación no es importada. Cuando su origen es externo, pues solo representa una señal de preocupación…. Inefectiva, pero una señal al fin.