Políticas públicas

Cae inversión en infraestructura para telecomunicaciones a mínimos

Además de la escasa inversión pública en infraestructura de telecomunicaciones, el gobierno no ofrece incentivos correctos a IP ni existen metas concretas, señalan.

09-01-2022 09:44 Por : Arena Pública
La evolución en telecomunicaciones también es crucial para una economía del conocimiento (Foto: Gobierno de Chihuahua)
La evolución en telecomunicaciones también es crucial para una economía del conocimiento (Foto: Gobierno de Chihuahua)

La inversión para infraestructura de telecomunicaciones en México ha fallado: Mínima inversión pública y escaso impulso a la inversión desde el sector privado. Pero además, expertos señalan una ausencia de estrategias concretas.

Históricamente el gobierno de México ha invertido poco en infraestructura física de telecomunicaciones. Comparando el periodo que va de enero-noviembre de 2011 con el mismo periodo de 2021, la inversión física del sector público presupuestario en tareas de telecomunicaciones ha caído más de 92%, de acuerdo con las estadísticas oportunas de finanzas públicas de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP). La caída más importante se registró entre 2016 y 2018 y no ha logrado recuperarse desde entonces.

Esta caída se da a pesar que el gobierno federal ha expresado públicamente su interés por extender la cobertura de telecomunicaciones en el país: Durante su tercer informe el Presidente reafirmó que para inicios del 2023 se lograría una cobertura de internet completa para todo el país.

Pero aún con este este discurso, no solo es un problema que el gobierno federal (tanto el actual como sus predecesores) haya reducido su gasto en infraestructura de telecomunicaciones de forma tan sustancial en los últimos cinco años. Además, los esfuerzos recientes se han quedado financieramente muy cortos respecto a lo que sería necesario para alcanzar sus metas en el papel.

La subsidiaria Telecomunicaciones e Internet para Todos de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) pasó de tener un presupuesto de mil 95 millones de pesos (MP) en 2020, unos 56 millones de dólares (MD), a 3 mil 309 MP en 2022, equivalentes a poco más de 165 MD.

A pesar del incremento las cifras se quedan muy cortas ante los estimados que van de 8 mil 500 MD, estimados por la firma The Competitive Intelligence Unit (CIU), a 14 mil MD, que estima la Unión Internacional de Telecomunicaciones (ITU y que serían necesarios de invertir para que México pudiera conectar a toda la población a internet. No solo eso sino que, según el Análisis Funcional Programático Económico Financiero del Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) 2022 para CFE Telecomunicaciones, de esos 3 mil 309 MP a ejercer este año, solo 884 millones serían para infraestructura física.

Las fallas del gobierno de México en infraestructura para telecomunicaciones son más claras si se comparan con los esfuerzos de la Iniciativa Privada (IP). Independientemente del partido político que ha ocupado las cabeceras federales, estatales o locales, a lo largo de los últimos 20 años “el gobierno ha invertido poco en telecomunicaciones. La principal carga, un 90%, son los actores privados”, asegura Jorge Bravo, director general de la firma de consultoría y análisis DPL Group.

El especialista señala que la participación de agentes privados en el desarrollo de infraestructura de telecomunicaciones es crucial. “Lo que piden las instituciones [que han hecho estudios sobre el tema, como el Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco de Desarrollo de América Latina] sí es inversión pública, pero también facilitarle a los privados que lo hagan, para que el mercado crezca y el gobierno no lo haga todo ni haga lo más difícil. Es más viable conceder facilidades regulatorias para que crezcan las redes a que el gobierno asuma la responsabilidad más difícil”, apunta.

Pero las cifras muestran que el gobierno también está fallando en motivar a la IP para incrementar la infraestructura física de telecomunicaciones. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) el valor de producción de las obras para infraestructura de telecomunicaciones contratadas por el sector privado se desplomó con la pandemia y ha continuado cayendo en 2021, a pesar que el resto del sector construcción ha logrado cierta estabilidad en los últimos meses.

Además, el valor de la producción (también conocido como valor de las obras ejecutadas y que se refiere al monto monetario que significó la realización total o parte de una obra, según su avance físico) muestra una clara desaceleración en su crecimiento a partir de 2015, que se hizo mucho más clara entre 2018 y 2019, el primer año de la actual administración.

*Hasta octubre

Eso no significa que el sector privado haya dejado de invertir completamente en infraestructura física de telecomunicaciones. De acuerdo con el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) la inversión privada en infraestructura dentro de este sector creció de 63 mil millones de pesos (MMP) en 2013, a poco más de 80 MMP en 2020. Y según esta dependencia, solo entre 2019 y 2020 se habría visto un incremento del 24.89% en el gasto de la IP en este sector.

Pero lo que sí podrían estar reflejando las caídas súbitas registradas por Inegi es una reticencia de los privados a expandirse, especialmente en el contexto de una crisis económica. Cuando no “tienes estímulos [de parte del gobierno] para invertir, hacer crecer su red, [entonces las marcas deciden] enriquecer su red, da rle servicios de más calidad a sus actuales clientes, pero sin expandir” la cobertura, señala el director general de DPL Group.

Esto es particularmente cierto en el análisis histórico para el caso de los jugadores preponderantes del sector telecomunicaciones. De acuerdo con The CIU, entre 2013 y 2018 se redujo de forma importante el ritmo de inversión de los agentes privados de telecomunicaciones en el segmento móvil, principalmente debido a una “manifiesta contención de recursos del operador preponderante, Telcel”.

A estas condiciones se suma un último factor: la falta de una estrategia concreta. Jorge Bravo señala que el elemento de preocupación más importante en una estrategia de inversión pública para telecomunicaciones “es que avances sin agendas digitales, sin política pública, de tal manera que esas inversiones, además de ser pocas sean incluso un derroche, un desperdicio por lo poco que logres en términos de inclusión digital”.

Por ejemplo, señala el experto, aunque el primer paso para una estrategia de inclusión digital es definitivamente construir la infraestructura básica, también se debe trabajar en construir la infraestructura secundaria que permitirá el aprovechamiento de las telecomunicaciones base para mejorar el nivel de conectividad de la población. Y en este caso, al menos en lo que corresponde a los hogares en áreas rurales, México tiene apenas una cobertura de 23% de acuerdo con la Unión Internacional de Telecomunicaciones (ITU).

Pasos más avanzados tendrían que ver con la educación de la población para el aprovechamiento de la infraestructura desarrollada de telecomunicaciones y la creación de servicios públicos que fomenten que las personas le den un uso inicial frecuente a estas tecnologías. En este último paso, según el ranking global de gobierno digital de las Naciones Unidas, México aún está detrás de naciones con un poder económico y contexto social similar, entre ellas Argentina, Chile y Brasil.

Estos temas más avanzados, aunque presentes en el Programa Nacional de Desarrollo 2019-2024 para el sector telecomunicaciones de la actual administración, toman un papel secundario frente a los objetivos más inmediatos y visibles de construir infraestructura y mejorar la cobertura.