Economía

La caída (¿inevitable?) que viene en 2023

El aterrizaje brusco esperado para la economía de EU a finales de año y durante 2023, afectará al único motor de crecimiento con efectos más que proporcionales sobre la economía mexicana.

10-07-2022 18:32 Por : Arena Pública
Las perspectivas para este y, sobre todo el próximo año, se han
Las perspectivas para este y, sobre todo el próximo año, se han "oscurecido significativamente", dijo la directora gerente del FMI (Foto: Pexels)

"Será un 22 difícil, pero tal vez un 2023 aún más difícil”, dijo Kristalina Georgieva, directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), augurando una fuerte rebaja en las perspectivas mundiales para el próximo año. "Los riesgos de recesión aumentaron en 2023", añadió Georgieva.

Hacia finales de julio el Fondo Monetario Internacional (FMI) reducirá, por tercera vez en el año, sus pronósticos para el crecimiento mundial en 2022 y 2023. Los economistas del FMI estimaron en abril que la economía mundial crecería 3.6% en este y el próximo año. Sin embargo, "la perspectiva desde nuestra última actualización en abril se ha oscurecido significativamente", le dijo la directora gerente del FMI a Reuters en una entrevista reciente.

En estos tres meses transcurridos, las peores amenazas sobre el crecimiento global se han materializado: La invasión rusa a Ucrania se ha prolongado ya por tiempo indefinido, la alta inflación se ha extendido y permanecerá más allá de los pronósticos iniciales con impactos más duraderos de lo pensado orginalmente, las tasas de interés están escalando a niveles no sospechados, la pandemia sigue causando estragos en China provocando una fuerte desaceleración en la segunda economía del mundo, y la velocidad de crecimiento en la economía de Estados Unidos se desinfla a pasos agigantados.

La alta inflación y la incertidumbre global que prevalece, está causando estragos en la marcha de la economía estadounidense y se espera que las importaciones de bienes de consumo se desaceleren aún mas en el verano por una menor demanda de los consumidores. "Eso ha dejado los almacenes abarrotados a medida que los estadounidenses sienten el impacto de la inflación y cambian el gasto a viajes y ocio", dice una nota reciente del WSJ.

El pesimismo sobre el futuro inmediato se ha apoderado del consumidor estadounidense. La confianza del consumidor en EU cayó 14.4% en junio respecto de mayo y 41.5% respecto de hace 12 meses. Alrededor del 79% de los consumidores dijeron esperar malos tiempos para el clima de los negocios en el próximo año, el mayor porcentaje desde 2009, según la Encuesta de Consumidores de la Universidad de Michigan. 

Las ventas de autos nuevos en Estados Unidos (EU) cayeron 21% en el segundo trimestre respecto de hace un año, debido a la afectación en la producción por la falta de suministros de semiconductores, mientras que los precios se dispararon. "Las ventas de automóviles en abril y mayo estuvieron en niveles de recesión debido a la falta de oferta, no a la falta de demanda", según el economista de la Universidad de Michigan, Don Grimes, citado por Detroit Free Press. "Los fabricantes de automóviles no pueden producir suficientes vehículos", dijo.

México envía a Estados Unidos (EU) el 82% de sus exportaciones, con una abrumadora mayoría de manufacturas; y si bien en el periodo enero-mayo vendió a EU un 18.5% más que el año pasado, rozando los 230 mil millones de dólares, es difícil pensar que una caída estadounidense no afectará el ritmo de compras de vehículos, equipos, artículos de consumo no duradero o alimentos procedentes de México.

El PIB estadounidense cayó (-)1.6% estimado en el primer trimestre, con cifras anualizadas, mientras que los datos en tiempo real del Banco de la Reserva Federal de Atlanta ya muestran una caída de un tamaño similar para el segundo trimestre, aunque los datos oficiales preliminares aún se dará a conocer a finales de julio. 

Nomura, uno de los grandes bancos de inversión del mundo, pronostica que Estados Unidos entrará en una recesión no tan profunda, pero que durará cinco trimestres iniciando en el último trimestre de este año, además de que esperan que Canadá, Europa, Japón y Corea del Sur también entren en recesión. Rob Subbaraman, economista en jefe de Nomura, le dijo a CNBC que "cuando hay muchas economías que se están debilitando, no se puede depender de las exportaciones para el crecimiento. Esa es otra razón por la que creemos que este riesgo de recesión es muy real y es probable que suceda".

La declaración de Subbaraman va directo a México. La economía mexicana depende fundamentalmente, y mas que nunca, de sus exportaciones para crecer, ante una inversión y gasto de gobierno apagados y un tibio crecimiento en el gasto de consumo amenazado por la alta inflación.

El economista mexicano Sergio Luna dice tajante que "la situación de México se explica por la de Estados Unidos". Y para argumentar el ex director de estudios económicos de Banamex, da cuenta del impacto exportador en el crecimiento. "Los datos recién publicados de oferta y demanda muestran que las exportaciones netas en este lado de la frontera cambian de signo: de restar -1.1% al crecimiento del PIB en 4T21 pasan a sumar 1.6% al resultado de 1T22", escribe en un artículo reciente publicado en Expansión.

Ya el consenso de los analistas prevé un declive en el crecimiento de la economía mexicana a partir del tercer trimestre y durante todo el próximo año, según la encuesta más reciente del Banco de México dada a conocer el 1 de julio; aunque estos estimados pueden tornarse, incluso, más pesimistas en las próximas semanas. El estimado de crecimiento trimestral del PIB bajó a 0.37%, desde 0.46%, para el tercer trimestre; mientras que se redujo a 0.34%, de 0.50%, para el cuarto trimestre. Este declive en los pronósticos trimestrales se mantiene en todo 2023.

Los economistas esperan un crecimiento de 1.8% para el próximo año, según la encuesta de Banamex del 5 de julio; la más reciente. Sin embargo algunos bancos globales tienen pronóstico muy por debajo del promedio. Credit Suisse estima que la economía mexicana crecerá solo 0.8% en 2023, Bank of America, 1.0%; Morgan Stanley, 1.4%; y JP Morgan, 1.5%. En todos estos casos las caídas estimadas son notables en relación a sus pronósticos para este año.

Con una inflación galopante y un mercado laboral insuficiente para ofrecer más y mejores empleos, el sentimiento de los consumidores hacia el pesimismo se ha profundizado, particularmente en cómo los mexicanos observan la situación económica futura del país y de su propia familia. Ambos subíndices cayeron en junio (2 y 0.8 puntos, respectivamente) y aún registran caídas respecto a hace 12 meses (6.1 y 3.0 puntos, respectivamente).

El derrotero de la economía mexicana en el corto y mediano plazo, hacia el segundo semestre y durante el próximo año, está determinado por el dinamismo de sus exportaciones hacia EU y también, según algunos analistas económicos y la propia secretaría de Economía del Gobierno Federal, por la entrada de mayores inversiones extranjeras directas atraídas por el fenómeno del nearshoring, la relocalización de plantas de grandes fabricantes hacia México atraídas por la cercanía con el mercado estadounidense frente a los problemas logísticos derivados de la guerra comercial EU-China. 

Aunque hay entusiasmo en ciertos ámbitos del gobierno mexicano por esta segunda fuente de crecimiento, algunas de sus políticas se han considerado como barreras a las inversiones externas. Este martes próximo el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) se encontrará con su homólogo estadounidense, Joe Biden, en una reunión de trabajo programada recientemente, a raíz de la decisión del mandatario mexicano de no asistir a la Cumbre de las Américas en Los Ángeles.

La secretaria de Economía, Tatiana Clouthier, anticipó a los periodistas a finales de junio en la Ciudad de Méico, que podrían darse "muy buenas noticias" durante el encuentro entre ambos mandatarios. Como preparación, López Obrador ha realizado reuniones con empresarios estadounidenses y mexicanos en los últimos días. Se ha especulado que el presidente mexicano flexibilizaría su postura de ataques a las inversiones privadas particularmente en el sector energético, ante la posiblidad de que se escalen conflictos legales en el seno del T-MEC.

Sin embargo, fuera del gobierno persiste el pesimismo sobre un cambio de rumbo del mandatario en materia de políticas, con afectaciones sobre el clima de las inversiones y el crecimiento futuro.

Los economistas de la calificadora Moody's señalaron que "si bien México se beneficiará de las perspectivas de nearshoring, gracias a su fuerte integración económica con Estados Unidos, Moody's no espera que este proceso altere de manera notoria la dinámica de inversión en los próximos años. El aumento de la incertidumbre regulatoria que ha afectado al entorno corporativo debido a las políticas del gobierno, incluyendo la propuesta de reforma del sector energético ya descartada, hace poco probable que se llegue a registrar un cambio significativo en las tendencias actuales de inversión", se lee en su comunicado del viernes 8 en el que la calificadora reduce la nota crediticia de México.

El compromiso de los grandes bancos centrales del mundo con el combate a la alta inflación, que pone en juego su credibilidad ante los mercados, hace prever que las consecuencias negativas sobre el crecimiento ya están en marcha. 

Jerome Powell, el presidente de la Reserva Federal estadounidense, le dijo a los senadores en su comparecencia de junio, que "es esencial que reduzcamos la inflación si queremos tener un período sostenido de condiciones sólidas en el mercado laboral que beneficien a todos", reiterando su compromiso incluso a costa de correr el riesgo de una recesión. Subbaraman ve un nuevo incremento de la Fed de 75 puntos base en julio y otro más de 50 puntos base para la siguiente reunión, para llevar la tasa de referencia a 3.75% en febrero, estima Nomura.

"Un crecimiento económico más lento puede ser un "precio necesario a pagar" dada la necesidad urgente y apremiante de restaurar la estabilidad de precios", dice Reuters citando a la directora gerente del FMI.

Estas previsiones son una estocada para una economía cuyo único motor de crecimiento son las exportaciones a Estados Unidos.