México vive una crisis de expectativas: Juan Villoro

El momento actual es muy grave: la desigualdad es endémica y la violencia ha convertido el territorio en una necrópolis, pero lo peor es la pérdida de la esperanza, afirma el escritor

01-09-2016 17:59 Por : Arena Pública
“¿Porqué un país con tantos agravios y donde el descontento es tan manifiesto, no tiene iniciativas más radicales de protesta?
“¿Porqué un país con tantos agravios y donde el descontento es tan manifiesto, no tiene iniciativas más radicales de protesta?" se pregunta Villoro

Estamos no solo ante una crisis de la realidad, sino ante una crisis de las expectativas.

Una de las peores cosas que le pueden pasar a un país es que pierda la esperanza, la ilusión.

Así describe el escritor Juan Villoro el momento actual que vive México, cuando el presidente Enrique Peña Nieto presenta ante el Congreso su Cuarto Informe de Gobierno.

Entrevistado en las instalaciones del Colegio Nacional, del cual es miembro desde 2013, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, califica al momento actual como “muy grave”.

“La desigualdad es endémica. La brecha entre pobres y ricos se ha abierto de forma exponencial; es vergonzosa. Tenemos una violencia muy fuerte y hay casos que nos lastiman, particularmente Ayotzinapa y Tetelcingo, una de las fosas que recientemente se han encontrado. Es un país que se ha convertido, todo él, en un gran sembradío de fosas comunes. Estamos en una necrópolis; es gravísimo”.

Pero para Villoro Ruíz  lo peor para México es la crisis de esperanza por la que están atravesando sus ciudadanos.  “Ahora estamos en tal situación en la que no hay alternativas”.

El escritor, periodista y sociólogo -quien es profesor de literatura en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona y en la Universidad Nacional Autónoma de México- apunta a la clase política como uno de los factores de esta crisis de la ilusión de los mexicanos.

“Los distintos grupos políticos han encontrado que la democracia es ante todo un negocio y que el conflicto social no es algo que se debe resolver, sino que se debe explotar a favor de los distintos partidos políticos. No hay nada tan redituable en México como ser parte de un partido político aunque sea pequeño”.

 

Es increíble lo que aguanta el mexicano

La entrevista, que transcurre en el jardín de los limones del Colegio Nacional con un atardecer soleado en la Ciudad de México como telón de fondo, corre a prisa. Villoro tiene una apretada agenda con periodistas que ya le esperan para preguntarle de todo, incluyendo el reciente fallecimiento del cantante Juan Gabriel.

“¿Porqué un país con tantos agravios y donde el descontento es tan manifiesto, no tiene iniciativas más radicales de protesta? se pregunta. Difícil encontrar una respuesta.

El escritor hace una remembranza histórica desde el México prehispánico intentando encontrar explicaciones a esta pasividad y desdén ciudadanos frente al poder.

Para Villoro, México siempre ha sido un país piramidal no solo en sus formas de gobierno, sino también en otras expresiones de la vida social, como la intelectual y económica. “Esto ha generado una gran cultura de la obediencia, una desconfianza de las iniciativas personales y un gran temor a la ruptura”, responde.

Aficionado al futbol, ejemplifica: “Alguna vez le pregunté a Manuel Lapuente, entrenador entonces de la selección nacional, cuál era la característica fundamental del futbolista mexicano y, sin vacilar, me dijo, la obediencia. Lo cual puede ser bueno en el sentido que es disciplinado, pero es malo en el sentido de que no toma iniciativas personales. Y esto se aplica a muchas esferas de nuestra vida”.

Describe a México como un país patrimonial y corporativo en el que las instituciones no incorporan la energía de la sociedad ni su capacidad de renovación. “La burocracia ha sido esa gran esponja social que evita mayores conflictos a condición de resolver muy lentamente los problemas”.

Juan Villoro -hijo del filósofo Luis Villoro, Investigador Emérito de la UNAM, miembro del Colegio Nacional y Doctor Honoris Causa y fundador de la Universidad Autónoma Metropolitana- estudió sociología precisamente en esta última casa de estudios.

“México es un país de dos velocidades”, dice soltando una idea tras otra.

Desde el exterior se le ve con una especie de dos anteojos. “Es una visión bipolar que es como nos sentimos los mexicanos”, explica. Aquí se da, por igual, una gran fiesta cultural como la Feria del Libro de Guadalajara con lo mejor de la literatura y de la cultura en español y, al mismo tiempo, se están descubriendo fosas comunes. Una esquizofrenia trágica que viven cotidianamente los mexicanos.

Es la visión del prolífico periodista que, igual, ha sido cronista en mundiales de fútbol, como articulista y ensayista para varios medios de comunicación del país y del extranjero.

 

Extraordinarios periodistas, muy malos medios

El tema de la prensa, de los medios digitales y de las redes sociales ha sido una de sus principales materias de trabajo en los últimos años. Ha dictado conferencias y escrito decenas de artículos sobre estos asuntos.

“La prensa mexicana tiene extraordinarios periodistas y muy malos medios”, suelta Villoro a la vez que describe con detalle el control de medios que existe en México, ahora más que hace 20 años. “Estamos en una involución”.

¿Quién va a buscar la verdad? Es la pregunta que se hace el escritor de ‘El Testigo’, al criticar a una prensa temerosa, con miedo a la novedad, incapaz de pensar en transformaciones a largo plazo, y con un modelo de negocios en entredicho.

Coloca la disyuntiva: “El poder del periodismo deriva de su cercanía a las élites y a las esferas de los poderosos, o deriva de su búsqueda de la verdad” y apunta su respuesta certera: “el verdadero poder de la prensa –el famoso Quinto Poder- dimana de sí misma, de dar noticias que ponen en entredicho a los poderosos. Pero ¿cómo va a ser poderosa la prensa si no puede tener una plataforma sólida para expresarse a sí misma?”.

 

MÁS INFORMACIÓN: Lea la entrevista completa con Juan Villoro