La planta de Amazon para alimentar centros de datos podría ser la más contaminante de EU
Amazon planea alimentar un enorme centro de datos en Texas con una central de gas que podría convertirse en la mayor fuente individual de emisiones de dióxido de carbono de Estados Unidos.
El proyecto se ubicaría en el condado de Pecos y estaría diseñado para suministrar directamente la electricidad necesaria para operar infraestructura destinada al desarrollo y uso de inteligencia artificial. De acuerdo con los permisos contemplados, la planta podría emitir hasta 33 millones de toneladas de CO₂ al año, una cifra que colocaría al complejo entre las instalaciones más contaminantes del país.
Amazon sostiene que producir electricidad en el mismo sitio permitiría reducir la presión sobre la red eléctrica de Texas y evitar que el crecimiento de sus centros de datos se traduzca en mayores tarifas para los hogares.
- La estrategia refleja uno de los principales retos que enfrentan las grandes tecnológicas: conseguir suficiente energía para sostener el rápido aumento de la capacidad de cómputo necesaria para entrenar y operar modelos de IA.
El contexto: La demanda energética de los centros de datos se ha convertido en un problema cada vez más visible en Estados Unidos. Los nuevos complejos requieren enormes cantidades de electricidad de manera constante, además de agua para sistemas de enfriamiento y grandes extensiones de terreno. Esto ha llevado a empresas como Amazon, Google, Microsoft y otros desarrolladores de infraestructura tecnológica a buscar fuentes propias de generación eléctrica y acuerdos de suministro de largo plazo.
- Al mismo tiempo, la oposición local a este tipo de proyectos se ha acelerado.
- Más de 500 restricciones, moratorias o prohibiciones relacionadas con centros de datos estaban vigentes en julio, frente a unas 300 a finales de junio, según un análisis de The Information.
- Gobiernos locales tanto republicanos como demócratas han detenido o limitado nuevos desarrollos ante preocupaciones por el consumo de electricidad y agua, el ruido, las emisiones y el impacto sobre comunidades cercanas.
El proyecto de Amazon expone además una tensión creciente entre el boom de la IA y los compromisos climáticos de las grandes tecnológicas. Mientras las compañías buscan expandir rápidamente su infraestructura de cómputo, buena parte de la capacidad energética necesaria podría provenir de combustibles fósiles si las fuentes renovables y la infraestructura eléctrica existente no crecen al mismo ritmo.
El problema no es exclusivo de Amazon. La expansión de compañías como Google, Anthropic y OpenAI depende de construir nuevos centros de datos y garantizar enormes cantidades de energía durante los próximos años.
- Conforme aumente la demanda de servicios de IA, la disponibilidad de electricidad, los permisos regulatorios y la aceptación de las comunidades podrían convertirse en algunos de los principales cuellos de botella para el sector.