Tecnologías

Chips neuronales: un sector con grandes expectativas, pero lleno de desafíos éticos

Elon Musk espera que durante este año comiencen las pruebas en humanos de sus primeros chips neuronales.

04-01-2022 19:10 Por : Arena Pública

La neurotecnología es una de las ramas tecnológicas que más promete para los próximos años; sin embargo, su implementación en el mundo real levantaría varias banderas rojas.

Neuralink, una de las principales compañías de neurotecnología y propiedad de Elon Musk, anunció que comenzaría a implantar los primeros chips neuronales durante el próximo año, con el fin de recabar información y continuar desarrollando la tecnología.

Aunque el chip aún se encuentra en proceso de recibir la aprobación de la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA), Musk está convencido de que Neuralink será el primer dispositivo que podrá restaurar la funcionalidad de todo el cuerpo en personas con lesiones en la médula espinal, gracias a esta tecnología.

“Esperamos tener esto en nuestros primeros seres humanos, que serán personas que tengan lesiones graves de la médula espinal como tetrapléjicos, tetrapléjicos, el próximo año, pendiente de la aprobación de la FDA. Creo que tenemos la posibilidad de permitir que alguien que no puede caminar, pueda caminar de nuevo”, aclaró Musk.

Por el momento el proceso de implantación del chip de Neuralink, consiste en una cirugía donde se retira un trozo del cráneo para instalar los electrodos, dejando solo una pequeña cicatriz. La compañía aseguró que dicho procedimiento es seguro y la cicatriz se puede eliminar fácilmente, por lo que la única limitación es la aprobación de la FDA.

De igual manera, Musk señaló que el dispositivo contará con un énfasis en la seguridad, implementando estándares de creación y desarrollo más altos de los que exija la FDA.

Neuralink comentó que el dispositivo también permitirá a los pacientes sin control sobre sus extremidades, interactuar con dispositivos digitales, lo que hará que las personas tetrapléjicas puedan ordenar compras, comunicarse con amigos y “navegar por la web directamente con ondas cerebrales.” Sin embargo, no es el único objetivo de la compañía, también se pretende ayudar a resolver los problemas de salud relacionados con la edad y el daño neurológico, sea por nacimiento, por edad o algún accidente cardiovascular.

Igualmente, Neuralink sostuvo que en 25 años esperan que la interfaz cerebral esté completa, lo que permitiría una “simbiosis” entre humano e Inteligencia Artificial (I.A).

“Esperamos que a medida que nuestros dispositivos sigan escalando y aprendamos a comunicarnos con más áreas del cerebro, descubramos nuevas aplicaciones no médicas para nuestros IMC. La visión a largo plazo de Neuralink es crear IMC que sean lo suficientemente seguros y poderosos como para que las personas sanas quieran tenerlos”, explica Neuralink en su página web.

¿Qué se ha logrado hasta el momento?

Aunque el sector de nanotecnología aún se encuentra en desarrollo y con expectativas a futuro bastante grandes por parte de las compañías que se encargan de su producción, la realidad es que hasta el momento aún queda mucho por explorar e investigar.

Una de las demostraciones más recientes fue el video que Neuralink compartió a través de sus redes sociales, donde se observa a un mono jugando al Pong, únicamente con interacciones mentales del animal.

Según explica Neuralink en su página web, el macaco, llamado Pager, logra jugar en una pantalla de ordenador utilizando su mente, gracias a los electrodos que están implantados en el dispositivo N1 Link.

"Hemos implantado el N1 Link en las áreas de la mano y el brazo de la corteza motora, la parte del cerebro que participa en la planificación y ejecución de los movimientos. Colocamos Links bilateralmente: uno en la corteza motora izquierda (que controla los movimientos del lado derecho del cuerpo) y otro en la corteza motora derecha (que controla el lado izquierdo del cuerpo)”, explicó la compañía.

Sin embargo, Neuralink no es la única empresa que desarrolla un dispositivo de interfaz cerebral. Synchron, empresa biotecnológica con sede en California, anunció hace algunos meses que recibió la aprobación de la FDA para realizar pruebas en humanos de Stentrode, una neuro-prótesis motora con el objetivo de ayudar a pacientes con parálisis severa; no obstante aun no ha anunciado más información al respecto o algún resultado de su prótesis neuronal. 

Por otro lado, en el pasado mes de abril, un dispositivo desarrollado por BrainGate permitió a un hombre paralítico controlar un ordenador con solo su mente.

De igual manera un estudio publicado en IEEE Transactions on Biomedical Engineering, presentó a dos participantes de ensayos clínicos con parálisis que utilizaron el sistema BrainGate con un transmisor inalámbrico para apuntar, hacer clic y escribir en una tableta estándar.

El estudio mostró que el sistema inalámbrico transmitía señales con prácticamente la misma fidelidad que los sistemas cableados, “y los participantes lograron velocidades de escritura y precisión de apuntar y hacer clics similares”, señaló él estudió.

"Las señales se registran y transmiten con una fidelidad similar, lo que significa que podemos usar los mismos algoritmos de decodificación que usamos con el equipo cableado. La única diferencia es que las personas ya no necesitan estar físicamente atadas a nuestro equipo, lo que abre nuevas posibilidades en términos de cómo se puede utilizar el sistema", expresó John Simeral, profesor asistente de ingeniería (investigación) en la Universidad de Brown, miembro de BrainGate.

En contraparte, un equipo de la Universidad de Illinois está desarrollando una interfaz hecha de seda, la cual pueda insertarse en el cerebro de una forma “no invasiva” y que logre ayudar a los pacientes con una enfermedad neurológica, aunque apenas se encuentran en el proceso de desarollo. 

Asimismo, Investigadores de la Universidad de Miami han desarrollado nanopartículas magnetoeléctricas (MENP) las cuales se integran en el torrente sanguíneo humano, para llegar al cerebro, registrar la actividad mental de una persona y traspasar esa información a un ordenador externo.

La lectura de la mente se realiza a través de un casco especialmente diseñado para esa actividad, lo que significa que esta tecnología no es invasiva; y según explicó Sakhrat Khizroev, diseñador de esta tecnología, “el desarrollo ayudará a los médicos a tratar enfermedades neurológicas como el Parkinson y el Alzheimer, e incluso trastornos como la depresión”.

¿Y la ética?

Debido a que la neurotecnlogía es una nueva rama en el sector tecnológico, los dilemas éticos han acaparado más importancia en los últimos años en torno a qué se puede o no lograr, ¿acaso esto irrumpe la privacidad de las personas? ¿Hasta dónde planea llegar esta nueva rama?

Marcello Ienca, profesor de bioética en la universidad suiza ETH Zurich, explicó que la tecnología neuronal es una rama que la ética debe atender con atención “urgente”, debido a la gran cantidad de dilemas que puede conllevar la privatización y distribución de la misma.

“Es posible predecir que en la década que acaba de comenzar, veremos que la neurotecnología se convertirá en una tecnología convencional, algo que no solo es utilizado por un puñado de innovadores, sino por una gran parte de la población mundial”, dice. El experto recuerda que el cerebro es "el sustrato biológico fundamental de las facultades mentales como la conciencia, la memoria, el lenguaje, la percepción, las emociones, etc”.

Los principales desafíos éticos se centran en el existente peligro de parálisis generada por la interfaz cerebro-máquina, así como los posibles impactos fisiológicos que puede provocar dispositivos como Neuralink.

De acuerdo con varios expertos en el tema, los posibles impactos fisiológicos agudos y crónicos podrían estar asociados con la inserción de miles de electrodos en el cerebro. Asimismo, señalan que la segunda área en donde pueden existir complicaciones es en los posibles impactos psicológicos y conductuales. Lo que puede significar un cambio de personalidad ante una tecnología que a largo plazo puede volverse dependiente.

De igual manera, una tercera área de preocupaciones éticas son los impactos sociales potencialmente más amplios de la tecnología, desde el acceso que tendrán las personas hasta la manera en que revolucionará el mercado de tecnología para la salud.

“Si bien Neuralink se enfoca actualmente en usar su tecnología para abordar afecciones médicas, el objetivo a largo plazo de la compañía es crear una superposición artificial conectada a Internet en el cerebro que permita a los usuarios interactuar con futuras máquinas inteligentes. Este es un objetivo audaz que apunta muy abiertamente a cambiar la sociedad. Y debido a esto, plantea preguntas en torno a la ética y la responsabilidad que deben abordarse mientras aún existe la oportunidad de orientar la tecnología hacia formas responsables de utilizarla”, señaló Andrew Maynard Científico, futurista y profesor de Futuros Globales en ASU.

Hasta el momento, Chile es el primer y único país en legislar acerca de la neurotecnología; sin embargo, instituciones como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ya consideran seriamente el tema. En 2019, el Consejo de la OCDE adoptó una recomendación sobre innovación responsable en neurotecnología que tenía como objetivo establecer el primer estándar internacional para impulsar la investigación y el desarrollo éticos de la neurotecnología.

Asimismo, la OCDE y el Consejo de Europa han realizado diversas conversaciones para discutir si las neurotecnologías necesitan nuevos tipos de derechos humanos y la manera en que se abordarán.

Por otro lado, en Australia la red interdisciplinaria de neuroética australiana ha pedido un enfoque coordinado a nivel nacional de la ética de la neurotecnología y ha propuesto un marco de ética que estudie las implicaciones de los chips neuronales.

"Estos son los primeros días de la neurotecnología. Es posible que muchos de los avances cruciales que se avecinan aún no sean ni siquiera un destello en los ojos de un científico. Eso hace que ahora sea el momento ideal para que todas las partes interesadas (gobiernos, reguladores, industria y sociedad civil) reflexionen profundamente sobre el papel que debería desempeñar la neurotecnología en el futuro y dónde deberían estar los límites", comentó Elise Thomas, analista de inteligencia de código abierto en el Institute for Strategic Dialogue.