El Observador

Slim: constructor global

05-12-2014 08:23

En el último año ha sido notorio para los capitalinos el avance en la construcción de un rascacielos de 50 niveles y 250 metros de altura que será la sede central en México del grupo financiero español BBVA-Bancomer; el mayor del país.

Enclavada en el Paseo de la Reforma constituirá junto con la Torre Mayor la puerta de entrada hacia el centro histórico de la avenida más famosa del país. Pues bien, la cimentación de esa enorme torre de concreto y acero fue construida por la también española FCC (Fomento de Construcciones y Contratas, S.A.) uno de los mayores grupos constructores y de gestión de servicios públicos de la península ibérica y de Europa y cuyo control ha estado en manos de la familia Koplowitz.

FCC es favorita de BBVA que preside Francisco González. En México también es responsable de la construcción del Centro Operativo Bancomer, un edificio de 32 pisos y de más de 153 mil metros cuadrados de construcción ubicado en la zona aledaña a Polanco y en la que laborarán alrededor de cuatro mil 500 empleados del grupo financiero.

Sin embargo, y a pesar de que opera en más de 50 países en el mundo, en los últimos años a FCC no le ha ido muy bien, como también le ha ocurrido a las grandes constructoras españolas y europeas producto del estallido de la burbuja inmobiliaria española y de la larguísima recesión que vive la economía del viejo continente. FCC tuvo pérdidas por tres mil 400 millones de euros en los últimos tres años y su deuda supera los seis mil 400 millones de euros que la obligó a buscar una ampliación de su capital y una forzosa dilución de la familia Koplowitz que ha controlado más del 50% del capital de la empresa con sede en Barcelona.

En días pasados el Consejo de Administración de FCC aprobó la puesta en marcha de la ampliación del capital por mil millones de euros en una operación en la que Carlos Slim, a través de Inmobiliaria Carso, se convierte en el principal accionista de la compañía con poco más del 25% del capital, mientras que la familia Koplowitz se diluirá al 23.5%; además de otros inversionistas que están apostando con Slim, como el multimillonario Bill Gates que posee 5.7% y el fondo soberano Norges Bank, el mayor del mundo, que posee 2.5% de FCC.

Alguna vez Claudio X González -uno de los empresarios más cercanos a Slim- me dijo que su estrategia de inversión era simplemente seguir los pasos del ingeniero. “¿Para qué romperse la cabeza?”.

Si esa regla de don Claudio funciona, entonces la apuesta por la infraestructura y por los sectores relaciones a ella serán buen negocio en el mediano plazo. Slim -que desde hace tiempo comenzó un agresivo proceso de diversificación de sus negocios para reducir su dependencia de las telecomunicaciones y particularmente de la telefonía en México sabedor de lo que venía- está invirtiendo fuerte en todo lo relacionado a grandes proyectos de infraestructura, edificación civil, perforación, pozos petroleros,  plataformas marinas y proyectos industriales a través de su división Carso Infraestructura y Construcción; además de Elementia, una empresa de materiales de construcción, en coinversión con Antonio del Valle.

Pues bien, la inversión de Slim en la española FCC que le significa 660 millones de euros -500 millones en nuevas acciones y 160 millones en derechos de la familia Koplowitz- va encaminada precisamente a fortalecer su presencia en el mercado global de las infraestructuras, a un precio relativamente barato si se ve en perspectiva de mediano plazo.

Esta bocanada de oxígeno que recibe FCC, también lo es para los Koplowitz que le deben mil millones de euros al BBVA con garantía en su posición accionaria y que, con este nuevo panorama de FCC, decidió renegociar ese adeudo con uno de sus clientes de mayor envergadura.

 

MÁS INFORMACIÓN: Grupo Carso hila dos trimestres con pérdidas. Notas de Arena Pública del 23 de octubre del 2014. 

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