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Las tensiones entre gobierno e IP cobran factura con inversiones a cuentagotas de cara a la crisis

Gobierno y empresarios afinan nuevo paquete de inversiones en infraestructura, con un panorama incierto y en medio de viejas y nuevas fracturas en la relación.

01-10-2020 12:45 Por : Arena Pública
El presidente López Obrador con los empresarios Carlos Slim y Miguel Rincón en una reunión en Palacio Nacional el 18 de septiembre (Foto: lopezobrador.org.mx)
El presidente López Obrador con los empresarios Carlos Slim y Miguel Rincón en una reunión en Palacio Nacional el 18 de septiembre (Foto: lopezobrador.org.mx)

El 16 de marzo el presidente Andrés Manuel López Obrador adelantó que, al día siguiente, el empresario Carlos Slim haría "un anuncio de inversión para México".

En la mañana del martes, IDEAL, el brazo de infraestructura del hombre más rico de México, anunció en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) la venta del 40% de sus acciones a dos grandes fondos de inversión canadienses por más de 53 mil millones de pesos, unos 2,435 millones de dólares al tipo de cambio corriente (21.929 pesos por dólar).

La venta que hizo Slim de las acciones de IDEAL no era -efectivamente- el anuncio de nuevas inversiones para México, como lo adelantó López Obrador; si bien el comunicado que envió IDEAL a la BMV intentaba explicar que el negocio que había hecho el multimillonario "brindará acceso a importantes fuentes de capital a ser invertidos en el sector de infraestructura de nuestro país". 

Lo cierto es que las grandes inversiones empresariales han estado ausentes en México. La incertidumbre derivada de la indefinición de las políticas del gobierno en sectores relevantes, como el energético, y profundizada por la pandemia a partir de marzo, han paralizado las decisiones de inversión o han reducido las ya anunciadas. Incluso aquellos pocos empresarios considerados mas cercanos al Presidente, han sido cautelosos.

En noviembre, Carlos Slim había redoblado su apuesta cuando anunció inversiones por 200 mil millones de pesos para los próximos años del gobierno, después de que en octubre el monto que habían estimado para sus inversiones alcanzaba los 5 mil millones de dólares (unos 100 mil millonesde pesos) si lograba contratos clave con la administración. En esa nueva bolsa de inversiones, que el empresario dio a conocer en el Colegio de Ingenieros Civiles de México, destacaban proyectos de infraestructura de telecomunicaciones, sector en el que es jugador preponderante según las autoridades regulatorias, pero también de vías férreas y carreteras.

Sin embargo, el anuncio del empresario se diluyó en los meses siguientes ante una realidad que se complejizó. A mediados de julio, el director general de América Móvil, Daniel Hajj, dio marcha atrás al revelar que el gigante de las telecomunicaciones propiedad del multimillonario reduciría sus inversiones para el año. 

Si bien el Tren Maya, el paquete de carreteras, los proyectos de agua y saneamiento, la infraestructura de telecomunicaciones, entre otros, siguen en la mira del empresario que se reúne periódicamente con López Obrador, lo cierto es que las inversiones contantes y sonantes, aún no llegan.

Pero Slim no es el único caso. La inversión privada en México hiló siete trimestres consecutivos de caídas anuales, desde el cuarto trimestre de 2018, para desplomarse 37.4% en el segundo trimestre de este año, siguiendo la tendencia descendente de la inversión pública que ya acumula más de una década de retrocesos. Así, la inversión total en México que alcanzó 23% del PIB en 2015, se hundió hasta 17.9% del PIB a mediados de este año, un nivel no visto desde hace 24 años, en 1996.

A pesar de los discursos públicos, el divorcio entre el mandatario y los empresarios ha sido manifiesto. Tras bambalinas, y más allá de las ideologías y de la crisis sanitaria reciente, la desconfianza ha ganado terreno y será difícil de remontar ahora que la reconstrucción económica lo apremia.

En las últimas semanas el presidente López Obrador ha retomado sus reuniones con empresarios de cara al colosal reto de la recuperación económica que enfrenta después que la economía se hundió 18.7% en el segundo trimestre. Lo hizo recientemente con el presidente ejecutivo de Coca Cola, James Quincey, así como con empresarios que son visitantes frecuentes de Palacio Nacional: Carlos Slim y Miguel Rincón, presidente de BioPapel, compadre de AMLO, y miembro de su Consejo Asesor.

Sin embargo las tensiones siguen latentes y los pronósticos de los analistas sobre el futuro inmediato de las inversiones no son favorables. En un reporte publicado este jueves, los analistas del banco de inversión Credit Suisse, encabezados por Alonso Cervera, escriben: "Persisten las tensiones entre la élite empresarial y el gobierno, lo que probablemente conducirá a débiles esfuerzos de inversión hacia el futuro"

López Obrador ha lanzado guiños diciendo que "no todo el que tiene es malvado" en referencia a los grandes empresarios del país. Mientras que el Jefe de la Oficina de la Presidencia, el empresario Alfonso Romo, ha buscado recomponer las relaciones con el sector privado en las últimas semanas y ha salido a los medios a enviar señales sobre la importancia de la inversión privada.

Hace una semana, Romo les dijo a los empresarios del sector agropecuario "no queremos guerras psicológicas que a nada nos lleva" exhortándoles a reanudar el diálogo en privado y no a través de la prensa. Romo sabe que para el gobierno será imposible que la economía salga de la crisis sin proyectos de inversión del sector privado. "Si no hay inversión no hay economía moral que se sostenga", dijo Romo -en una entrevista radiofónica- aludiendo a la 'economía moral' que López Obrador enarbola.

Sin embargo, las fracturas están expuestas y la desconfianza también. El Consejo Coordinador Empresarial (CCE), la cúpula del sector empresarial del país, dio a conocer su desacuerdo con la reducción de comisiones para las administradoras privadas de pensiones que se plantea en la iniciativa de ley para reformar el sistema pensionario del país, y que el Presidente presentó en su conferencia mañanera en julio.

En medio de este clima de tensión, el próximo lunes -como lo ha anunciado López Obrador- se dará a conocer un nuevo paquete de proyectos de infraestructura, entre los que se espera figuren los energéticos que han sido objeto de constantes desacuerdos entre gobierno federal y sector privado, y de retrasos interminables para completar un plan sexenal con proyectos de infraestructura públicos-privados.

El anuncio presidencial, pospuesto ya en innumerables ocasiones, no ha generado entusiasmo.