Paquete Económico 2023, retos que vienen

20-09-2022 07:30

El pasado 8 de septiembre la Secretaría de Hacienda presentó el Paquete Económico 2023 con los tres grandes elementos que lo componen: Los Criterios Generales de Política Económica, La Iniciativa de Ley de Ingresos de la Federación y el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación.

No es la intención de este artículo detallar su contenido. A grandes rasgos se trata de una visión general de la economía y la política hacendaria, el primero; cómo piensa hacerse el gobierno federal de recursos y cuál es el techo presupuestario, el segundo; y en qué propone gastar el gobierno federal, el tercero. Dada la amplitud de los documentos, son muchos los ángulos que se pueden abordar, hago un primer corte de caja, espero discutir algunos temas específicos posteriormente.

De entrada se trata de paquete económico donde la macroeconomía juega un rol central. Amenazas de recesión, inflación más alta de lo esperado, cadenas globales de suministro muy alteradas y otros factores, hacen que el marco de referencia sea muy importante para los presupuestos nacionales.

Se ha cuestionado mucho en los criterios que presentó Hacienda, que el crecimiento esperado para 2023 por la secretaría, 3%, esté muy arriba de lo estimado por la mayoría de los analistas, rondando un 1.5%. También que la secretaría asuma que la inflación a finales de 2023 se habrá reducido a 3.2%, muy cercana a la meta del Banco de México, altamente improbable con la información que se tiene en septiembre de 2022.

Un marco poco realista tiene consecuencias, en la medida que variables claves alejen los estimados de valores actuales, muchos otros componentes del paquete económico se distorsionan. También potencia una vieja polémica, de si el poder legislativo debiera revisar los supuestos macroeconómico que realiza el poder ejecutivo. Hay dos factores, menos discutidos hasta ahora, que en mi opinión son fundamentales para entender el paquete económico presentado y los retos para el sistema fiscal mexicano.

Primero, hay dos rubros absorbiendo una enorme cantidad de recursos. El gasto federal en pensiones, incluyendo la no contributiva, llegaría a 5.4% del PIB. El servicio de la deuda está siendo calculado en 3.4% del PIB, sumados llegarían a 8.8% del PIB, o 60% de todos los ingresos tributarios, más que toda la recaudación por ISR, el principal impuesto del país. Estas cifras son consistentes respecto a las proyecciones que el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria, CIEP (www.ciep.mx) presentó hace cuatro años. Si la economía mexicana creciera menos de lo que espera Hacienda o el Banco de México tuviera que subir más agresivamente las tasas de interés de referencia, el 8.8% del PIB se quedaría corto.

Es difícil que la suma de gasto en pensiones y servicio de la deuda baje en un corto o mediano plazo. Se trata de un hecho con lo que debe vivir el sistema fiscal mexicano (también la gran mayoría de los países). Incluso el objetivo del Banco de México de combatir la inflación puede enfrentar resistencias de parte de la Secretaría de Hacienda por aumentos en servicio de la deuda*

Probablemente no haya más opción que buscar una combinación de contención de gasto y mayores ingresos (nuevas fuentes y mejorar la eficiencia de las que se tienen). No hacer nada, implicaría la implosión del espacio fiscal, y el abandono parcial o total de muchos objetivos del gobierno.

Segundo, no debe perderse la atención de que Hacienda está considerando requerimientos financieros de 4.1% del PIB. ¿Es un valor para asustarse? Quizá no. Dicho lo anterior, hay al menos tres consideraciones:

i) El endeudamiento no fue tan alto ni el peor año de la pandemia, cuando muchas voces solicitábamos una política fiscal más agresiva. Incluso, si no se opta por recortes en gasto durante 2023, el 4.1% pudiera estar subestimado.

ii) Entre mayor endeudamiento o recortes a políticas públicas “cercanas al corazón” de la presente administración, se optó por lo primero. Es válido políticamente, tiene consecuencias económicas.

iii) Se proyecta una caída en requerimientos financieros de 1.4% del PIB de 2023 a 2024, en pesos de este último año, sería cerca de medio billón (500,000,000,000) de pesos. Se utiliza como variable de ajuste la inversión física. No está claro que ocurra, o cuáles serían las consecuencias.

La implicación (dilema) es muy directa. A falta de otros ingresos, o se cuadra el presupuesto con endeudamiento o se tendrán que hacer recortes a rubros ya muy castigados: educación, salud, inversión pública, gasto en seguridad. Algunos incrementos anunciados para 2023, muy bienvenidos, están sujetos a que se cumplan las metas de recaudación y que otros gastos no aumenten.  

Tenemos que ser muy tajantes. Los desequilibrios que el sistema fiscal mexicano presenta en 2023 no se van a componer solos. En mi opinión, al menos en corto plazo, no existe el riesgo de que se genera una crisis macroeconómica al estilo de los 80’s o 90’s del siglo pasado. Sin embargo, los efectos de muchos años con finanzas públicas altamente precarias tendrían consecuencias muy importantes: un capital humano lastimado por la baja inversión en salud y educación, poco crecimiento económico dado el bajo gasto público en infraestructura, y muchos problemas de seguridad por la ausencia de recursos públicos.  

¿Qué hacer? Los problemas fiscales no tienen porque ser un destino fatal. El Grupo para la Transición Hacendaria fue un esfuerzo plural, auspiciado por el Congreso Mexicano, trabajó más de un año en un amplio documento que incluye diagnóstico y propuestas. No es un trabajo terminado, puede ser un excelente punto de arranque. Valdría la pena que el Poder Legislativo retome los esfuerzos, con un calendario específico en cuanto a las decisiones. Hay manera de evitar un sexenio 2024-2030 fiscalmente complicadísimo.

El Paquete Económico 2023 tiene muchas implicaciones, por cuestiones de espacio no pude desarrollar una lectura sobre cuestiones de género, ambientales y potenciales efectos intergeneracionales. Esto últimos los debemos tomar muy en serio. El mejor análisis independiente del paquete económico lo realiza el CIEP, por fortuna ya fue publicado. Recomiendo mucho su lectura a las personas interesadas en participar en la discusión legislativa que ocurrirá en las próximas ocho semanas.

 

* Se conoce el problema como “dominancia fiscal”. Incluso autores como (Goodhart y Pradhan, en “The Great Demographic Reversal”, 2020) hablan de que la autonomía de los bancos centrales puede quedar en riesgo.