¿Hay disyuntiva entre abatimiento de pobreza y crecimiento económico?

28-01-2021 07:58

La inversión, sugiere la teoría, está inversamente relacionada con la tasa de interés, ceteris paribus. Esta última frase que proviene del latín significa que “todo lo demás permanece constante”.  Dicho esto, el banco central utiliza la tasa de referencia, entre otras cosas, para influir en la determinación de la tasa de interés de mercado, y así intentar repercutir sobre la demanda agregada.

En lo que tiene mucho menor influencia es en los factores que permanecen constantes (ese ceteris paribus señalado arriba). ¿A qué se refiere la teoría con esa frase? Para encontrar la relación entre dos variables, es necesario primero conocer la causalidad, es decir, cuál de las dos causa la una a la otra. En adición, se debe controlar (tomar en cuenta) los efectos que también tienen otras variables sobre aquélla de interés.

Así, cuando el banco central disminuye la tasa de referencia, se espera que la inversión aumente. Pero, como mencionamos antes, hay otras variables que pueden neutralizar o incluso dominar el cambio en la tasa de interés. En el caso de la inversión una de las más importantes es las expectativas de la economía. Si éstas son muy negativas, el cambio en la tasa de interés es dominada por ellas. El resultado final es que aún disminuyendo la tasa, la inversión privada puede disminuir.

Esta es casi la única explicación que podemos dar ahora respecto a esta variable en México durante 2019 y 2020. El Banxico ha disminuido la tasa desde un 8% hasta 4.25% y la inversión en el neto ha disminuido. Esto significa que las expectativas sobre la economía son negativas, por lo que los agentes ponen en espera su decisión de inversión.

Ahora bien, el siguiente paso en un análisis de este tipo es conocer qué factor o factores las están generando. Hay dos eventos que lo hacen. El primero es indudable que es la pandemia, la que ha deprimido las expectativas sobre el futuro de la economía. El segundo, es el grado de incertidumbre que la política económica de la actual administración está generando. Ambos eventos son innegables.

Para 2021 tendremos elementos necesarios, esperemos, para determinar los efectos de la pandemia y, en principio, la inversión reaccionaría en consecuencia. Una vez descontados estos efectos, si la inversión no despunta a buen ritmo, el elemento que seguiría causando incertidumbre y que obstaculizaría la inversión, no hay duda, sería la actual política económica.

Si bien es difícil no compartir los objetivos de disminuir la pobreza y abatir la desigualdad, también es cierto que los instrumentos que se han utilizado para lograr revertir esos pendientes no son los que nos permitirán superarlos. Infortunadamente el diseño de la política económica se ha basado en falacias y no en evidencia, lo que ha generado la incertidumbre.

Permítaseme reiterar que cuando los instrumentos no son los idóneos para revertir los lastres, eventualmente aflora lo ineficaz de las políticas. Me temo que ni la pobreza ni la desigualdad disminuirán debido a que se les quiere atacar con políticas basadas en falacias que han provocado una inhibición a la inversión.

No se ha entendido que la inversión privada no está peleada con los objetivos de abatimiento de pobreza e incluso de reducción de desigualdad, si la política económica se diseñara con base en las evidencias y no en falacias. Nuestro gobierno debería voltear su vista hacia los países nórdicos, a los que tanto ha citado, para diseñar su política económica y social.