El Futuro de la Globalización

28-04-2022 09:56

La globalización, apuntan los historiadores, es parte de la historia de la humanidad.

Desde la primera migración africana hacia el norte de ese continente, ese fenómeno ha ocurrido. Otros ubican el inicio con la famosa ruta de la seda, donde productos de la china antigua de esa tela empiezan a aparecer en Roma justo el siglo inmediato anterior de nuestra era. Observe que las cruzadas mismas son en sí una continuación del proceso de globalización.

La historia de las globalizaciones nos sugiere cierta ciclicidad en la historia de la humanidad. El mundo ha visto incrementos y reducciones a lo largo de la historia. De acuerdo con los historiadores, la madre de todas las globalizaciones en la historia se dio hacia el final del siglo XIX e inicios del XX. Con la crisis del 1929, con origen financiero, las economías se cerraron (nunca completamente) y no es sino hasta los 1990s que inicia una nueva era de globalización que fue impulsada por el desarrollo tecnológico digital, la creación de la Unión Europea, la caída del muro de Berlín, así como por la democratización de buena parte de las economías emergentes.

Nuevamente una crisis financiera, la del 2008-09, provocó un desencanto con el modelo capitalista que había implicado una fuerte globalización. Esto pone la mesa para el surgimiento de líderes en los países que abanderan un cambio al modelo. En varios países el populismo tanto de derecha como de izquierda emerge y, con ello, la apelación a un nacionalismo.

La consecuencia ha sido que se llame a políticas que fomenten el nacionalismo económico a pesar de las evidentes ventajas del comercio exterior. El caso más emblemático en este sentido es el norteamericano que con Donald Trump se llamó a un “buy American” exacerbado. Incluso se renegocia el tratado de libre comercio con Canadá y México para imponerle reglas más localistas.

En adición, otros dos factores se han conjuntado en este movimiento contra la globalización. Primero, la pandemia que azota al mundo fue señalada por algunos como un mal de la globalización, llegando incluso a generar expresiones xenofóbicas. Esto indudablemente, al menos en el corto plazo, es un factor que la puede frenar algo.

El otro es la guerra de Ucrania. El día de hoy con la amenaza de corte de suministro de gas natural a Europa occidental (iniciando con Polonia), y con la escasez de fertilizantes en el mundo que ha encarecido el precio de los alimentos, muchos líderes le encuentran más sentido no especializarse en lo que el país es bueno, sino que llaman a que ya es hora que las naciones produzcan su propia energía y alimentos.

Al mismo tiempo, la guerra trajo reacciones del lado de las potencias occidentales. Estas impusieron sanciones económicas y comerciales sobre Rusia. “Y si ves las barbas del vecino cortar, pon las tuyas a remojar”. Esto también pone en evidencia que esta arma económica se puede utilizar para castigar a algún otro país que no se ciña a las demandas de los avanzados.

El mensaje en ambos casos es que, si un país está demasiado expuesto a la globalización, también se le puede castigar de manera más fácil. México ya lo experimentó, con las amenazas de Trump. La reacción de muchos países, sobre todo emergentes, es ver con más cautela basar su economía en la práctica del comercio internacional.

En general, estos eventos harán que haya un retraimiento en el proceso de globalización. Muchos de los países (sobre todo emergentes) intentarán en la medida de sus posibilidades y conveniencias, cerrar de alguna manera sus fronteras.

En México, el presidente ha -en realidad- aprovechado este ambiente y ha afirmado que México necesita autosuficiencia energética y alimentaria. Son dos acciones claramente de detracción del comercio internacional. [Como siempre en esta administración] no es claro cómo lo logrará y si siquiera cuenta con los medios para ello, pero ya lo puso en la mesa. No sabemos si esta postura se afirma de manera genuina, o si más bien obedece a la ignorancia en materia económica con que se actúa frecuentemente, o simplemente porque así le conviene a su proyecto político.

La medición más coloquial y fácil de obtener del grado de globalización es la suma de exportaciones más importaciones entre el PIB mundial. Bueno, pues hay que seguirlo de cerca, porque creo que va a disminuir en los próximos años.