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La independencia de Cataluña sale adelante en secreto y con miedo al futuro

"Asumimos el mandato del pueblo de Cataluña expresado en el referéndum del 1 de octubre y declaramos que Cataluña se convierte en un Estado independiente en forma de república"

27-10-2017 11:55 Por : El Confidencial
El Gobierno catalán y los diputados independentistas cantan Els Segadors tras la declaración de independencia. (Reuters)
El Gobierno catalán y los diputados independentistas cantan Els Segadors tras la declaración de independencia. (Reuters)

El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont cambió el balcón por la baranda de mármol de la escalinata del Parlament.

No proclamó la independencia de Cataluña. El trabajo sucio se lo había hecho el Parlament unos minutos antes, en una votación secreta donde 71 diputados independentistas de los 72 posibles votaron sí.

La votación secreta delataba el miedo de los protagonistas. Y las palabras de Puigdemont desde la balustrada de mármol a los 700 alcaldes y el público entusiasmado fueron más un llamamiento a la población a la calma, la prudencia y el civismo. Temor a que el genio desatado en la calle acabase teniendo funestas consecuencias entre sus propios seguidores.

“Somos una sociedad que siempre ha respondido pacíficamente y así ha de volver a ser”, apuntó un Puigdemont con gesto grave. El mismo que tenía a su derecha, Oriol Junqueras, su vicepresidente, que trató en su parlamento de tranquilizar a todos los catalanes que están en contra de la independencia.

 

La independencia de Cataluña no es una decisión que agrade a todos.

 

Significativo también que el baño de masas se lo dieran Puigdemont, Junqueras y su colaboradora necesaria, la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, tan lejos de las masas, de la calle. En el recinto seguro y blindado por los Mossos del Parlament, jaleados por los alcaldes de sus partidos.

Hubo entusiasmo, sí. Pero a puerta cerrada y sobre todo entre los que no van a ir a la cárcel, porque el delito de incitación a la rebelión se pena con 30 años. La coordinadora del PDeCAT, Marta Pascal salió del hemiciclo llorando después de la votación pero era difícil saber si era de emoción o por lo que le esperaba en un futuro inmediato. Había excepciones, claro. La más notable la de la secretaria general de ERC, Marta Rovira, que brillaba sonriente y encantada de lo que acaba de pasar.

 

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Mientras en el Senado se suprimía el autogobierno de Cataluña, el Parlament tomaba una de las decisiones más polémicas. Y después 700 alcaldes levantaban sus varas y gritaban “¡Llibertat! ¡Llibertat!”: justo la libertad lo que perderá Cataluña con la aplicación del artículo 155 de la Constitución.

Al final no hubo declaración de independencia de baja intensidad. Como siempre se impuso la dinámica de los más radicales y el sector moderado del 'procés' se vio arrastrado al abismo del que el 'conseller' Santi Vila decidió descolgarse anoche. Por eso, los miembros de la CUP y sus seguidores estaban especialmente satisfechos y así lo exteriorizaban, como si su equipo hubiera acabado de ganar la Champions.

 

Pepito Grillo

El papel de Pepito Grillo le tocó de nuevo y como siempre al diputado de CSQP, Joan Coscubiela: “En una situación que consideran épica hoy no es posible que la gente no asuma su responsabilidad. La decisión tan trascendente no es de recibo, que ustedes se ocultan tras el voto secreto”.

Pero la responsabilidad ya había cambiado de tejado. Ahora vuelve a estar en en manos de la Generalitat. Carles Puigdemont debe sustituir a su 'conseller' de Empresa y después tomar las primeras decisiones para controlar el territorio. Los deberes que le pone la Ley de Transitoriedad, que hoy entra en vigor, son ingentes. Por ejemplo, tal y como se ha votado hoy en el pleno, “adoptar las medidas necesarias para la ejercicio de la autoridad fiscal, de la seguridad social, aduanera y catastral”, ahí es nada.

 

Sangre, sudor y lágrimas

Marta Rovira, en su defensa de la resolución por la independencia fue la encargada de anunciar que vendrán malos tiempos. “No será gratis, no será fácil”, afirmó en el pleno antes de la votación. Un poco tarde, después de que su partido se hubiera pasado años diciendo que la independencia sobre todo sería rápida, fácil y barata”.

 

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Habrá que esperar qué medidas toma la Generalitat para defender las instituciones catalana del despliegue del artículo 155 y cómo se organiza la resistencia. También cómo la ANC y Òmnium movilizan a las masas y que objetivos se consideran prioritarios. Evidentemente el propio Parlament y el Palau de la Generalitat son claves pero no se sabe cómo se establecerá el resto. Nubes negras se ciernen sobre Cataluña.

 

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