Entrevistas

No vamos a malbaratar los contratos petroleros

23-08-2015 17:00

El mejor apoyo que nos pueden dar es exigir que la Comisión Nacional de Hidrocarburos sea la más transparente de todas, dice su presidente Juan Carlos Zepeda en la entrevista

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Ante los ojos de la CNH, Pemex es una empresa más; no tiene ningún privilegio; afirma Zepeda

En sus seis años de vida, poco o casi nada se oyó hablar de la Comisión Nacional de Hidrocaburos, CNH.

Era un verdadero fantasma en un mercado de hidrocarburos monopolizado por la estatal Pemex. Un gigante que nunca se ha comportado como empresa, sino más bien como un botín político del gobierno en turno.

Así que cualquier pretendida figura de supervisor y regulador del mercado petrolero en México salía sobrando. Era un organismo formal, pero con escasa o nula influencia real.

Sin embargo la histórica apertura del mercado de hidrocarburos a la competencia le devolvió su razón de ser ante la presencia de nuevos jugadores compitiéndole a Pemex. La expectativa es que ahora, con la reforma energética, haya un verdadero mercado de petróleo y gas en México que debe ser regulado y supervisado.

Juan Carlos Zepeda es la cabeza visible de una Comisión que deberá jugar un rol preponderante para regular y hacer valer los contratos que firme el Estado con los gigantes petroleros del mundo, incluyendo a Pemex, para explorar y extraer gas y petróleo en todo el territorio nacional.

Es economista de formación y su paso por Hacienda y Energía le acercó a los temas energéticos.

Sabedor de que la falta de transparencia y rendición de cuentas ha sido el histórico flanco débil de las instituciones mexicanas por la que ha proliferado la corrupción, Zepeda insiste en que la Comisión que preside –que depende del Gobierno Federal- ha puesto especial énfasis en la transparencia de los procesos licitatorios que ya arrancaron.

Tenemos “la responsabilidad de llevar a cabo las licitaciones y todos los contratos tienen que licitarse” dice en entrevista en sus oficinas en la Ciudad de México. Aclara que si bien asesoran técnicamente a Hacienda y Energía en las áreas a licitar y en las definiciones de los contratos, las decisiones son del Gobierno.

“Una vez que ellos toman esas decisiones de política económica nos corresponde ejecutar. Y es por eso que en el corazón de nuestro mandato que nos da el Congreso, es ser la dependencia transparente por excelencia”.

La CNH está formada por siete comisionados propuestos, en ternas, por el Presidente de la República al Senado, que elige con dos terceras partes de la votación. Una fórmula que busca acallar rumores sobre presuntos favoritismos.

Zepeda presume en la entrevista: “Somos la primera agencia del gobierno que hace pública su declaración de intereses. Somos los primeros funcionarios públicos que hicimos cada uno, cada comisionado y director de nuestra organización, pública su declaración de intereses. No somos accionistas de nada ni nos beneficiamos en algo”

Y es que la CNH tiene en su mandato no solo ejecutar las licitaciones, sino también administrar los multimillonarios contratos que se asignarán en su calidad de representante del Estado. Una tarea –en otros ámbitos, particularmente en la infraestructura- en la que el propio presidente Enrique Peña Nieto ha sido duramente cuestionado.

“En materia de transparencia estamos por arriba de las prácticas internacionales”, insiste Zepeda.

“Para el tema de licitaciones no nos reunimos con las empresas petroleras. Todas sus preguntas y respuestas se llevan a cabo a través de un portal con la dirección www.rondauno.gob.mx. Allí los clientes, televidentes o audiencia pueden ver todas las preguntas y respuestas, cómo los contratos se modifican, quiénes participan, en qué fase van, todo es a través de este portal. Eso no lo hacen otros reguladores en el mundo”, dice.

De acuerdo a la Ley que creó a la CNH, las reuniones con los empresas petroleras serán en formato de audiencia. “Tiene que haber  al menos dos comisionados, se tiene que grabar la sesión, tiene que haber una minuta pública. Somos muy escrupulosos en el tema de cómo nos relacionamos con la industria”.

¿Qué falló en la Ronda Uno, sobre la que había gran expectativa por ser la primera en la historia moderna de México?

Déjame decirte qué fallo y qué se logró. Se logró culminar un proceso de absoluta transparencia. El día del evento, cuando se presentaron las ofertas económicas, fue un evento que transmitimos en tiempo real. Tuvimos 112 mil televidentes que vieron la apertura de sobres.

En una sola sesión recibimos las ofertas, las abrimos, las mostramos a las cámaras y la gente pudo conocer, al mismo tiempo que los comisionados, las ofertas. Ahí las ranqueamos, ahí se determinó a las ganadores; todo en una sola sesión.

No hay otro regulador en el mundo que lo haga así y los transmita por internet en tiempo real.

Otro logro fue que tuvimos a 12 empresas petroleras. Es cierto, no colocamos todos los contratos que queríamos colocar. Al menos queríamos colocar 5; colocamos 2. Pero tuvimos a 12 empresas petroleras internacionales colocando ofertas a través de 7 consorcios.

¿Qué significa eso? Significa que tuvimos a un número importante de empresas internacionales que confirmaron que el marco legal funciona, que están dispuestos a invertir en México y que el contrato que el gobierno les puso en la mesa lo consideraron viable.

¿Qué falló?¿Cuáles fueron los elementos que nos llevaron a no tener muchos más inversionistas? Vimos varias cosas.

Hay un elemento que está afuera de nuestro control: los precios internacionales del hidrocarburo –han caído y siguen cayendo. Eso afectó y está fuera de nuestro control.

Sin embargo hay otros elementos. Detectamos que las reglas para formar consocios habían sido rígidas. Días antes de la presentación de ofertas, había consorcios que querían cambiar a un socio, querían bajar a uno y subir a otro; las reglas ya no permitían ese tipo de ajustes.

Las reglas para formar asociaciones tienen que ser más flexibles y dar más tiempo para que los consorcios se reconfiguren cercano al día de presentar ofertas económicas.

Otro factor fueron las garantías financieras. Días antes también algunos consocios reportaron que veían excesivo y rígido el requerimiento de garantías. ¿Cómo funciona el tema de garantías? Las empresas petroleras que participan en la licitación tienen que tener un capital contable de mil millones de dólares.

En la primera licitación, en adición a eso, tenían que poner de garante a la casa matriz o a una filial que tuviera un capital contable de al menos seis mil millones de dólares. Esas garantías para algunas empresas resultaron excesivas.

Y de estas lecciones, modificamos las reglas de consocio y el criterio de garantías para la segunda licitación. Las reglas de consorcio son más accesibles y permiten estos ajustes que los inversionistas quisieron hacer y no pudieron.

En materia de garantías se mantiene el requisito de capital contable de mil millones dólares. Se mantiene que tiene que existir un garante. Se mantiene la opción de que puede ser la casa matriz o una filial, pero ya cambiamos el criterio: No se exige seis mil millones de dólares, se pone un criterio para la filial que funja como garante que tiene que tener un capital contable de al menos 18 veces el programa mínimo de trabajo. Eso representa al menos 2 mil millones de dólares.

El Estado mantiene ciertas garantías para tener una protección financiera mínima. Se flexibiliza el capital contable del garante, pero se le pone una cobertura mínima por la vía de un seguro que deben tener los participantes.

Ya las bases de licitación señalaban que los participantes, una vez firmado el contrato, tienen que contratar en seguro; pero no habíamos dicho el monto y ahora lo especificamos: Se requiere, en adición a las garantías, que las empresas operadoras contraten un seguro por pozo que tenga una cobertura de al menos mil millones de dólares.

Se requiere también, en adición, que tengan contratados servicios de contención de derrames. Derivado del accidente de 2010 de la empresa británica BP, se desarrollaron nuevas tecnologías que no había para atrapar, capturar y contener un derrame en el fondo del mar. Hay empresas internacionales que dan estos servicios. Nosotros se lo hemos exigido a Pemex. Lo estamos exigiendo también ahora a los contratistas.

 

¿Acaso estos cambios responden más a una presión política que a un análisis técnico consciente para ofrecer resultados inmediatos?

Responden al resultado de la primera licitación, pero con un análisis frío; porque al interior del gobierno estamos claros de no sobre reaccionar a los resultados de la primera licitación en donde nos quedamos cortos.

Son ajustes que responden a la realidad de las condiciones del mercado, a las dificultades que han enfrentado los inversionistas, a un entorno mucho más competido de industria petrolera con precios bajos (con un país como Irán que está en vías de aumentar la producción), con una economía mundial que se ha desacelerado –particularmente China.

No vamos, en el afán de colocar los contratos, a flexibilizar de más; no vamos a malbaratar los contratos.

Esto es normal en esta industria. Todos los gobiernos mantienen sus licitaciones. Los precios están a 40 dólares (la mezcla, el Brent, el WTI), los precios no cierran sus licitaciones; al contrario, mantienen sus licitaciones. Y lo que se hace como gobierno es adjudicar los contratos que sean viables.

Sabemos que va a caer la inversión, pero no vamos a acelerarnos por colocar contratos.

¿Se tienen que reajustar las expectativas del proyecto?

Creo que la gran expectativa de la reforma energética es correcta. Lo que tenemos que entender es que somos un jugador más en el mercado internacional de la industria petrolera. Está bien tener una gran expectativa porque la reforma es muy profunda: abriste y reformaste no solo el sector petrolero de exportación y producción, sino la refinación, la petroquímica, los ductos y también la electricidad.

Es una reforma muy profunda porque le va a dar un cambio sustantivo a México; donde tenemos que ser prudentes, es que sí va a haber un cambio profundo en la economía, pero va a tomar tiempo.

Va a tomar más tiempo del que originalmente se había pensado…

En la medida en que atravesemos un periodo de precios bajos, sí va a tomar más tiempo. Mientras nos mantengamos a 40 dólares, sí estamos en un entorno más complicado.

Si baja el precio, se reduce el flujo de efectivo en las empresas, su capacidad de inversión se reduce; y todas las empresas petroleras del mundo han anunciado recortes de inversión. Entonces sí, eso también genera un lastre adicional.

¿Cuál es la expectativa para la segunda licitación?

Ronda Uno tiene cinco licitaciones. En la segunda también es aguas someras pero son campos descubiertos. Se trata de 9 campos descubiertos agrupados en cinco contratos.

La segunda licitación tiene la ventaja adicional, en relación con la primera, de que el campo ya está descubierto; es decir, prácticamente no hay riesgo exploratorio. En ese sentido es un contrato que involucra menor riesgo para los inversionistas, por tanto, debemos de ver mayor participación. Claro, los precios siguen bajando.

Si bien buscamos formas de flexibilizar algunos de los problemas que tuvimos en la primera, mantenemos criterios y prerrequisitos exigentes. En la segunda licitación hay otros requisitos. Por ejemplo: toda vez que son campos ya listos para producción, les exigimos que tengan un récord en los últimos cinco años de, al menos, 10 mil barriles de producción.

Yo creo que vamos a ver más ofertas de las que vimos en la primera. También creo que el porcentaje de contratos debe ser superior a la primera.

¿Esperan que se coloque un 30% a 40% ?

Creo que sí. Platicamos, previo a la primera licitación, acerca de la novedad en cuanto a la experiencia en el evento. Los estándares internacionales dicen que se deben colocar el 30-40%.

Creo que debemos mantener esa expectativa que nos da un promedio de 40%. Ojalá podamos ver un promedio de aguas someras de 40%. Luego viene la licitación de tierra, luego las de aguas profundas; pero en aguas someras debemos mantener la expectativa del 40%

¿Cuál es la inversión esperada de aquí a 2018 para Usted? Supongo que tienen estudios al respecto

Los estudios son a mucho detalle: Para cada licitación, en cada bloque, en cada contrato -en caso de adjudicarnos- qué inversión requeriría.

Por ejemplo: en la primera licitación, cada bloque requiere en promedio 1,300 millones de dólares. En distintas fases, en la fase de exploración, y después en la fase de desarrollo, si se cumple la exploración y es exitosa en los primeros bloques -en los dos ya adjudicados- vamos a tener una inversión de 1,300 millones por bloque.

Es más o menos el monto que requerirían de inversión los que adjudiquemos en la segunda licitación. Claro, con la ventaja de que en la segunda ya no hay riesgos biológicos, ya está descubierto. Son campos que se descubrieron hace muchos años, pero que no se habían podido desarrollar por las limitantes naturales de capacidad de ejecución y financieras de Pemex.

Es la misma lógica de aguas someras, pero que ya están descubiertas.

En tierra, que son campos maduros y más pequeños, en conjunto estamos concursando 25 campos maduros. Pero en especial esa tercera licitación, va a detonar una nueva industria mexicana. Ahí esperamos del orden de 1,200 millones de dólares por los 25 campos.

Luego vienen los de aguas profundas. Aquí la escala de inversión es mucho más grande, dependerá de qué tipo de bloques. Todavía la Secretaría de Energía, con la asesoría que le da la CNH, está definiendo de qué tamaño tienen que ser los bloques que se pongan a licitación, en qué zonas y cuántos. En función de eso vamos a tener una cifra precisa.

¿Hay alguna idea de cuánto es la inversión de todo esto de aquí a 2018?

Había una estimación pero se tiene que revisar. ¿Por qué? Uno, ajustando cuántos bloques se coloquen versus los que se ofrecen. Dos, en la quinta licitación traíamos 61 bloques de lutitas, con la caída del petróleo tenemos que redefinir la quinta licitación, porque en aguas profundas, si comienzas a explorar ya, los primeros barriles los verás en 8 años. Entonces el precio spot te pega durísimo.

Entonces, el ajuste en la inversión esperada para los próximos años, hacia el final del sexenio, es un ajuste importante

Sí, porque cuando lanzamos la Ronda Uno en su diseño original estábamos a 100 dólares y lutitas requiere una redefinición completa. Hoy estamos a 41 dólares y hay que redefinir completamente esa quinta licitación. En la cuarta es en donde hay más expectativas y son los más grandes.

Sin duda es un ajuste en función de las expectativas que se tenían al inicio de la Ronda cuando estábamos a 100 dólares. Hoy es un mercado petrolero distinto.

Me quedo con un ajuste importante…

Es un ajuste que se tiene que hacer en función de lo que estamos viendo.

Hace poco en una televisora el Secretario de Energía anunció que se iba a diferir la licitación en aguas profundas ¿no le corresponde esto a la Comisión?

No, corresponde a la Secretaría. La Secretaría de Energía es el hacedor de política energética. Dentro de sus funciones le corresponde decidir cuántas licitaciones hay y en qué tiempo, tomar la decisión final sobre cuáles son las áreas contractuales y tomar la decisión sobre el tipo de contrato.

En todo eso, lo señala la ley en la definición de las áreas contractuales, la Comisión hace la propuesta. Nosotros proponemos a la Secretaría de Energía las áreas contractuales. Cuántas licitaciones, en qué momento, la decisión de la áreas y el tipo de contrato, es una atribución de la Secretaría de Energía.

Una vez que esas decisiones se toman junto con los criterios de precalificación, vienen a la Comisión. Nosotros conformamos las bases de licitación. A partir de ahí, efectivamente, la CNH es la autoridad. Y la CNH conduce con autonomía el proceso de licitación. La CNH con independencia designa al ganador y, luego, conducimos la administración del contrato y la regulación que tiene que observar la industria.

Hasta ahora Pemex sigue siendo una empresa monopólica que, a pesar de la reforma, sigue manejándose con criterios políticos ¿Cómo ésta Comisión puede regular a un gigante que tiene no solo intereses económicos, sino otro tipo de intereses?

La respuesta atraviesa por un par de puntos clave. Ningún país tiene establecido a su regulador petrolero en la Constitución. La fortaleza jurídica que tiene la CNH no tiene paralelo internacional. Sus comisionados están nombrados por el Senado de la República, con un proceso igual al que se observa para nombrar a los ministros de la Corte, con la mayoría calificada por dos terceras partes del Senado.

Se tiene a un órgano regulador con una autonomía técnica en la misma ley y en los transitorios de la reforma constitucional se establecen los principios de autosuficiencia autonomía presupuestaria.

Nosotros cobramos aprovechamientos a las empresas petroleras que participan en las licitaciones. Tenemos suficiente capacidad financiera para desarrollar nuestras actividades.

¿No les asigna Hacienda su presupuesto?

Sí, somos parte del presupuesto, por supuesto. No estamos fuera del PEF. Pero la ley nos da la autosuficiencia presupuestaria en el sentido de que por ley tenemos el derecho de cobrar por todos los servicios que emitimos; entran a la tesorería de la federación y ésta nos los da.

Y por ley hay un fideicomiso. Los recursos que no agotamos en un año quedan como fideicomiso para años posteriores. Hoy por hoy, la CNH tiene suficiente capacidad financiera para atender todas sus necesidades.

En estructura estamos incorporando a muchos colaboradores, estamos llegando a cerca de 200 colaboradores. La idea es que no rebase los 300, pero tenemos la suficiente capacidad y ejercemos el apoyo externo de distintos expertos.

Está muy bien armada la Comisión. El Congreso armó una Comisión con mucha fortaleza en su autonomía, en el nombramiento de sus comisionados y se previó la autosuficiencia financiera.

Es decir, el  presidente de la CNH se siente suficientemente fuerte como para regular un mercado con estas características

Tenemos las capacidades. Déjame ilustrarte: para nuestras distintas actividades en las licitaciones tenemos un equipo sólido, pero cuando requerimos una firma de ingeniería de alguna especialidad, tenemos la capacidad de contratarla.

Tenemos expertos técnicos de información que nos han ayudado a armar cuartos de datos extraordinarios. Tenemos distintos despachos legales que no ayudan a conducir la licitación. Estamos suficientemente bien armados financiera y jurídicamente.

El Secretario de Energía preside el consejo de Pemex -todavía monopólica- y a la vez preside el Consejo Coordinador en materia energética del país ¿acaso no es un asunto que debería verse con suspicacia?

En la ley de los órganos reguladores coordinados, la ley que rige a la CNH y a la Comisión Reguladora de Energía establece la existencia de un comité de coordinación en donde buscamos -como ejecutores, reguladores, como ente técnico- tener una coordinación con la Secretaría de Energía.

Eso no significa que eso transgreda la autonomía de la Comisión. Buscamos y tenemos muy buena coordinación con la Secretaría de Energía, más eso no invade en nuestra autonomía.

Ante los ojos de la CNH, Pemex es una empresa más; no tiene ningún privilegio. Pemex tuvo su Ronda Cero; tuvo el privilegio de que el Estado le asignó la gran mayoría de las reservas (enormes extensiones).

Iniciada la Ronda Uno, Pemex es un jugador más, no tiene ningún privilegio frente a la CNH.

Desde la secretaría de Hacienda usted conoció los intestinos de Pemex; los intestinos financieros, de rentabilidad y eficiencia de la mayor empresa del país. ¿Es Pemex realmente competitivo en un mercado abierto?

Pemex tiene un reto enorme. Es competitivo en algunas áreas. Inclusive dentro de la industria de exploración y extracción es muy competitivo; en algunos tipos de yacimientos, con algunos tipos de tecnologías. Pero eso es natural de una industria que ha evolucionado.

Previo a la reforma, Pemex estaba en la imposibilidad de ser bueno en todo, porque tienes ahora un abanico muy amplio. Antes Pemex se avocó únicamente a aguas someras, a los yacimientos en la Sonda de Campeche. Y sí, altamente competitivo. Pero en cuanto éstos entran en una etapa de madurez, Pemex tiene el reto de ser bueno en no convencionales; ser bueno en lutitas; y también ser bueno en aguas profundas. Pero eso no es posible.

Pemex no puede ser competitivo en todo; pero ninguna empresa petrolera del mundo lo es.

Pemex tiene sus fortalezas. Tiene que construir sobre sus fortalezas. También, tiene que asociarse para encontrar las alianzas estratégicas en otras áreas. Esa es la oportunidad de Pemex.

Pemex, lo han dicho, y seguramente lo estarán empujando con mucho ímpetu, tiene que detonar alianzas muy rápido.

Sin duda sigue siendo una empresa a nivel mundial muy competitiva en aguas someras, en la especialidad de los carbonatos, en la sonda de Campeche, en crudos pesados. En esto es un referente internacional, pero no es competitivo en todo.

Me pregunto si quienes administran Pemex, dentro y fuera de la empresa, están conscientes de que están administrando una empresa y no un órgano de gobierno

Hay un reto cultural de transformación en Pemex. Pemex  ha sido un ente del Estado más similar a una Secretaría de Estado que a una empresa. Con la reforma ahora es más cercano  a lo que es una empresa normal. Y este cambio, que en el legislativo llevó unos meses, tomará varios años para la transformación cultural y de administración de Pemex.

En materia de recursos humanos y de la curva de aprendizaje de la CNH ¿va a la misma velocidad que el ímpetu de implementar la reforma?

Sí. ¿Por qué? Por el modelo operacional de la CNH. Nuestro diseño es mantenernos como un regulador esbelto, en el que nos estamos aproximando hacia los 300 colaboradores, pero manteniendo una estructura de servicios externos importante.

Esto es parte de nuestra forma de operar. El ser una estructura esbelta, pero mantener una estructura amplia de servicios externos nos permite dos cosas: la flexibilidad de operar rápido y acelerar el aprendizaje de los servidores públicos de la CNH.

Tenemos una fuerte capacidad de generar nuestros recursos financieros lo que nos permite ‘jalar’ recursos de capital humano que ya está disponible en el mercado internacional y nacional.

La CNH tiene la capacidad para responder a la velocidad que le pida el Estado mexicano.

Hay un convencimiento, diría que bastante generalizado, respecto de la apertura del mercado energético y de la competencia en este mercado. En donde todavía no hay un convencimiento es en los beneficios en el corto y mediano plazos.

Me da gusto de que estemos de acuerdo de que en el largo plazo el beneficio es profundo y certero. Pero coincido contigo, en el corto plazo tenemos que adecuar expectativas; tenemos que ser realistas porque estamos enfrentado un mercado internacional complicado.

Hicimos la reforma y estábamos a 100 dólares. Abrimos la puerta y ¡pum! se nos viene abajo. En el corto y mediano plazo tenemos que adecuar expectativas; en el largo plazo el beneficio es certero.

La corrupción es un fenómeno que ha horadado toda la estructura institucional del país. Usted, que estará en la Comisión hasta 2018, tendrá tiempo para construir credibilidad

Es el objetivo número uno. La secretaría de Energía y de Hacienda definen política; nosotros ejecutamos. Nuestro mandato es transparencia. Y esa es la gran meta y aspiración de nosotros: que nos crean los ciudadanos que somos pulcros e íntegros, que vamos a actuar con transparencia. El mejor apoyo que nos pueden dar es exigir que la CNH sea la más transparente de todas. Ese es el reto.

(Derechos Reservados, Arena Pública 2015)

 

 

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