Economía y Sistema Financiero

Presupuesto en Guerrero: un hoyo sin fondo y sin resultados

Del 2009 al 2013 se han destinado a Guerrero al menos 249 mil mdp para combate a la pobreza.

15-12-2014 09:59 Por : Arena Pública
A pesar de millones destinados a la pobreza, casos como el de Iguala siguen sucediendo en Guerrero.
A pesar de millones destinados a la pobreza, casos como el de Iguala siguen sucediendo en Guerrero.

Del 2009 al cierre de 2013, 249 mil 630 millones de pesos fueron destinados para el combate a la pobreza en Guerrero.

No obstante, sus problemas estructurales han demostrado ser necios, y a pesar del dinero invertido de origen federal y estatal estos permanecen. Esta magna cantidad no ha logrado hacer retroceder al atraso, la falta de desarrollo económico y competitividad, así como la violencia.

El presupuesto es equivalente a 75 veces todo el dinero invertido del 2001 al 2013 en el programa Federal Pueblos Mágicos; al presupuesto total 2014 de Colima, Baja California Sur, Tlaxcala, Aguascalientes, Nayarit, Campeche, Durango, Morelos, Querétaro, Quintana Roo, Zacatecas, Hidalgo y Yucatán juntos; al 57% de la deuda de estados; a 31 aviones como el que transporta al presidente Enrique Peña Nieto y su gabinete.

Expertos consultados coinciden en que las causas de la desaparición de los 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa, Guerrero y la posterior crisis social por la que transita México tienen un mismo origen: la incapacidad del Estado mexicano para atajar el subdesarrollo guerrerense pese a las grandes cantidades de recursos invertidos.

Con lo anterior a cuestas, la actual apuesta de un gobierno contra las cuerdas del ajedrez político se perfila a la inyección de aún mayores recursos frente a las masivas manifestaciones en rechazo a la administración de Enrique Peña Nieto, la ausencia de los 43 estudiantes de ese estado y un hartazgo generalizado ante la falta de Estado de derecho. 

Cañonazos de dinero

De acuerdo con información del Catálogo de Programas y Acciones Federales y Estatales para el desarrollo Social del Sistema Nacional de Programas de Combate a la Pobreza, de 2009 al 2013 (último registro disponible) Guerrero fue aquel estado que más recursos recibió por programas sociales contra la pobreza.

Los datos recopilados dan cuenta que los casi 250 mil millones de pesos destinados a Guerrero fueron para el financiamiento de 133 programas de origen federal y estatal vigentes durante la fecha referida.

Entre el catálogo de programas sociales para Guerrero figura una gran variedad de iniciativas que van desde el asistencialismo, la salud y prevención y la capacitación.

La cantidad destinada —la cual no incluye montos de programas federales de impacto nacional como Oportunidades, Prospera o el Seguro Popular— es muy superior a la de la segunda entidad más beneficiada: el Distrito Federal, el cual recibió 70 mil 395.2 millones de pesos en la racha final del gobierno de Felipe Calderón y el primer año de la gestión de Enrique Peña Nieto.

Después de Guerrero y el Distrito Federal, se ubicaron Sinaloa con 43 mil 478.6 millones de pesos, Tabasco con 11 mil 565.7 millones  y Veracruz con 11 mil 275.4 millones como los estados receptores de más recursos mediante programas sociales.

Además de estos cuantiosos recursos, el estado progresivamente ha recibido aún más dinero por otras vías presupuestarias.

Debido a la forma en la que se reparte el dinero en México hacia los estados resulta difícil saber a ciencia cierta cuánto dinero se ejerce por acciones de gobierno dentro de un estado, las cuales pueden tener presencia por mano de diversas instituciones federales y estatales con presupuesto propio, además del dinero ejercido desde el presupuesto del estado.

Sin embargo, el Ramo 33 del presupuesto federal, aquel exclusivamente destinado al abatimiento de los rezagos sociales y de infraestructura en los estados refleja la creciente tendencia por llevar a Guerrero cantidades importantes de recursos.

De acuerdo a los Presupuestos de Egresos de la Federación, mediante este Ramo general —integrado por ocho fondos— al 2014 Guerrero fue la entidad que mayores recursos per cápita obtuvo: 7 mil 407 pesos, al repartir los 25 mil 102 millones de pesos que le tocaron entre sus 3.3 millones de habitantes.

El estado más cercano a este balance es Campeche, cuyo ingreso per cápita por el Ramo 33 fue de 7 mil 251 pesos.

Tan sólo para el ejercicio fiscal 2015, de acuerdo al Proyecto de Presupuesto de Egresos, los recursos del Ramo 33 para Guerrero crecerán 15.3% respecto de 2014.

Aunque para estados como Aguascalientes o Campeche el crecimiento de recursos está por arriba del 20%, Guerrero ya parte de un punto elevado en la recepción de recursos, visto desde el punto de vista per cápita.  

En tanto, de 2009 al 2015 la Federación le ha incrementado 5 mil 449.2 millones por la vía del Ramo 33. Sólo Estado de México, Chiapas y Veracruz han recibido más recursos adicionales en esos seis años.

El próximo año los guerrerenses contarán con 8 mil 542.7 pesos para 2015 en el caso hipotético de que la totalidad de los recursos del Ramo 33 para Guerrero se les repartieran a cada uno.

Otro Ramo que refleja la importancia que tiene Guerrero en la agenda federal resulta el Ramo 23, aquel denominado para Previsiones Salariales y Económicas.

De acuerdo a datos de la plataforma de transparencia gubernamental ramo23.gob, Guerrero es el séptimo estado que más recursos recibió en 2014 por este Ramo (2 mil 170 millones de pesos).

Guerrero se encuentra sólo por debajo de entidades grandes o también con altos índices de pobreza como el Estado de México, Distrito Federal, Oaxaca, Puebla, Chiapas y Nuevo León.

A Guerrero no le han faltado recursos para combatir la pobreza. La pregunta es entonces: ¿estos han tenido algún efecto?

Balas de salva

En el periodo revisado el balance no es positivo para Guerrero. De acuerdo a datos del Índice de Competitividad de las Entidades Federativas, realizado por el Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco) —el reporte más completo a nivel estatal sobre el estado del desarrollo económico, social e institucional a nivel subnacional—, el estado no sólo se mantuvo en el lugar 32 de competitividad nacional, sino que empeoró en subindicadores clave.

Este índice está compuesto por 89 indicadores —entre ellos índices de empleo e ingreso, inversión, penetración tecnológica, desempeño educativo, sistema de justicia, entre muchos otros— repartidos a lo largo de 10 subíndices, y tiene como objetivo medir la capacidad de las entidades federativas de retener el talento humano así como la inversión.

Con datos del 2010 al 2012, en los subíndices de Sistema de derecho confiable y objetivo y de Gobierno eficiente y eficaz la entidad pasó del lugar 31 al 32 entre sus pares, con los peores desempeños a nivel nacional.

En lo que toca a Manejo sustentable del medio ambiente, Economía sustentable y en el indicador de Precursores la entidad perdió escaños para no superar el lugar 27.

Para los subindices de Sociedad incluyente, preparada y sana; Sistema política estable y funcional; Mercado laboral; Aprovechamiento de relaciones internacionales; e Innovación en los sectores económicos el estado se encuentra estancado, sin superar en ningún caso el lugar 22 de 32.

Diez malas noticias para Guerrero

De acuerdo con el Imco, la desigualdad, el analfabetismo y el rezago en la participación de la mujer son sólo algunos de los principales lastres del estado.

Las conclusiones a las que llega el Imco no son muy distintas a otros Índices similares como el que elabora el Tec de Monterrey, el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), la consultoría en temas subnacionales ARegional o el Centro de Investigación para el Desarrollo AC (Cidac).

Por ejemplo, para el CIDE, Chilpancingo, la capital de Guerrero y Acapulco se ubican en el sótano del desarrollo mexicano.

El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), la institución encargada de medir la pobreza en el país, pone el último clavo al ataud. La pobreza pasó de representar el 67.6% de la población guerrerense en 2010 al 69.7% en 2012.

Los casi 250 mil millones de pesos en programas sociales y los recursos del Ramo 33 que se le han ido destinando cada vez más a Guerrero pareciera que caen en un hoyo negro, un bolsillo roto.

 

 

 

La respuesta gubernamental a la crisis

A pesar de estos magros resultados, el actual gobierno de Enrique Peña Nieto incrementará la canalización de recursos hacia Guerrero; estado origen de la crisis desatada a raiz de la desaparición de 43 estudiantes de la normal de Ayotzinapa por obra del poder municipal de Iguala en colusión con el crimen organizado.

Presionada social y mediáticamente, la administración federal se ha propuesto sacar del atraso a la entidad mediante mucho mayores recursos de los que ya se le han dado.

Durante el que representó el banderazo de salida para este empeño presidencial, Enrique Peña Nieto presentó apenas la primera semana de diciembre de 2014 el “Plan Nuevo Guerrero, Estrategia Emergente para la Reactivación Económica”.

“Es claro que el gobierno de la República ha tenido y mantiene un compromiso de ser aliado de los guerrerenses, de asegurar que Guerrero pueda realmente reemprender el camino de crecimiento y de desarrollo para ampliar las oportunidades para todos los guerrerenses”, dijo durante el evento celebrado en Acapulco.

El presidente hizo referencia a los estados de Guerrero, Oaxaca y Chiapas, los cuales no han seguido el mismo ritmo de crecimiento y desarrollo que a nivel nacional y donde implicará tomar medidas específicas para que estas regiones del país tengan un mayor desarrollo.

Esta no fue la primera vez que el mandatario hacía referencia al atraso en Guerrero después de lo ocurrido en Iguala. Durante su discurso del 27 de noviembre, en el cual anunció una segunda ronda de reformas para establecer el Estado de derecho en México, Peña Nieto aseguró la existencia de “dos Méxicos”: un México al norte y centro con oportunidades y desarrollo, y un sur, con Guerrero a la cabeza, sumido en el atraso.

“Hoy —dijo el  4 de diciembre— estamos aquí, porque ante lo ocurrido (en Iguala), también reconocemos que la actividad económica y la más importante de Guerrero, que se asienta aquí, en el puerto de Acapulco, ha tenido una desaceleración, ha habido inactividad.

“Y esto preocupa, porque ha provocado la pérdida de empleos, el cierre de algunos negocios, el que la ocupación de Guerrero y de Acapulco, particularmente, y de otros sitios turísticos de Guerrero, haya estado a la baja.

“Y eso no puede ser la ruta que se mantenga. Y eso obliga a que el Gobierno de la República venga aquí, dé la cara a los guerrerenses, como lo ha venido haciendo con toda la Nación, y emprendamos acciones para reactivar la economía de estos destinos turísticos de Guerrero”, declaró.

El Plan Nuevo Guerrero, anunciado el año pasado, compromete una inversión de más de 40,000 millones de pesos, principalmente en infraestructura y transferencias monetarias a familias y microempresarios, de los cuales se han invertido ya 39 mil 762 millones de pesos.

Adicional a esto, se dará un apoyo a los contribuyentes de los municipios de Acapulco, Chilpancingo, Iguala, Taxco y Zihuatanejo, para que cuenten con mayor liquidez mediante devoluciones inmediatas del IVA.

Otra acción será la creación de un fondo especial que apoyará a pequeñas empresas en riesgo de quiebra o de cierre en estos cinco municipios.

La tercera acción es la puesta en operación de un programa de empleo temporal, a cargo de la Secretaría de Desarrollo Social, de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes y de la SEMARNAT.

La cuarta acción corresponde a la operación del Programa de Pavimentaciones e Infraestructura Municipal, que implica destinar 500 millones de pesos para calles en el Estado de Guerrero.

En lo que respecta a la quinta acción, está es un programa especial de Turismo para impulsar el sector con recursos extraordinarios para emprender una campaña de promoción turística de los principales destinos de esta entidad.

A estos anuncios se suma la creación de tres Zonas Económicas Especiales en las zonas del Itsmo, Lázaro Cárdenas y municipios colindantes de Guerrero y Puerto Chiapas, los cuales necesitarán una gran cantidad de recursos para inversión física.

“Guerrero tiene que ser un referente de orgullo, de identidad y de progreso para nuestra Nación. Y aquí quiero hoy decirles, el presidente de la República y todo el Gobierno está sumado a esta solidaridad, a este empeño y a este esfuerzo que ya vienen realizando las mujeres y hombres de Guerrero. Sigamos trabajando y dando los resultados que los guerrerenses están esperando”, aseguró desde el puerto de Acapulco el presidente de los Estados Unidos Mexicanos.

Una cirugía es lo que se necesita

Antes de Ayotzinapa, el Programa Nacional de Infraestructura (PNI) 2014-2018 no reflejaba la preocupación expresada por el gobierno de la República.

Para Guerrero se le han presupuestado del 2014 a que termine la presente administración un total de 24 proyectos de infraestructura con un costo de 28 mil 026 millones de pesos.  Esta cantidad representa apenas el 0.4% del PNI, siendo la octava entidad a la que le tocarán menos recursos.

Para el director general del Imco, Juan Pardinas, si bien es importante la infraestructura para el desarrolllo de las capacidades productivas de Guerrero, lo que el estado necesita es desarrollo en capital humano.

En su opinión, la oferta educativa, penetración y calidad de la educación en Guerrero deja mucho qué desear en un estado necesitado de profesionistas y generación de empleos.

Esta carencia de oportunidades —dice— encontró en el caso Iguala su más nítido reflejo.

De acuerdo con la prueba PISA de desempeño escolar de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el 70% de los niños en Guerrero cuentan con un nivel mínimo o insuficiente en esta materia.

Para Marco Antonio Fernández Martínez, investigador asociado del think tank México Evalúa, la combatividad y resistencia por parte del magisterio en Guerrero ha puesto pausa a la implementación de la Reforma Educativa, la cual tiene por objetivo la mejora en la calidad de la enseñanza.

Juan Pardinas comenta que desde Michoacán, pasando por Guerrero y finalmente a Chiapas, está el cinturón del desafío nacional, para los cuales el país necesita un especie de Plan Marshall para cambiar su atraso histórico.

“Si seguimos igual, si los presupuestos siguen orientados de la misma manera, si pensamos que infraestructura son carreteras y trenes va a ser difícil cambiar el destino de estas regiones. Antes de invertir en infraestructura necesitamos invertir en personas. La inversión en recursos humanos es fundamental para esta región no sólo para la competitividad del estado.

“Yo en Guerrero lo que veo es una enorme oportunidad de invertir en capital humano. Le tenemos que dar más opciones a los jóvenes para desarrollarse que simplemente clases de filosofía económica.  Ese desdén y ese abandono explican de buena manera las condiciones que hoy estamos viviendo”.

“Tenemos que preguntarnos por qué mucho del gasto que se está yendo hacia infraestructura no se está yendo hacia los jóvenes. A darles herramientas de trabajo y apostarle a la generación de jóvenes de Ayotzinapa. Para transformarles la vida y el destino del país”, sentencia.

El exconsejero directivo del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN), Alejandro Orozco, asegura que las implicaciones del caso Ayotzinapa pusieron de relieve el gran problema en el que está metido Guerrero como fuente de oportunidades.

Michoacán —también asolado por el crimen en fechas recientes—, a diferencia de Guerrero, cuenta con infraestructura de gran envergadura como lo es el Puerto de Lázaro Cárdenas y toda una red carretera que le conecta con el resto del país. Así mismo, cuenta con una economía mucho más diversificada, asentada en la agricultura, el turismo, la logística y el comercio.

Guerrero no tiene muchas de estas armas, por lo que levantarlo del suelo implicará muchos más recursos.

Aunque no se refirió específicamente al estado, un atisbo del tamaño del reto por delante fue la declaración hecha por el expresidente Ernesto Zedillo el pasado 5 de noviembre en una cumbre de banqueros.

"Tenemos que ser congruentes con las metas y los instrumentos que tenemos para alcanzar esos objetivos. No es un problema únicamente de voluntad, pero se debe hacer mucho para lograr eso. Una cosa que tenemos que admitir es que eso cuesta y vamos a tener que invertir varios puntos del PIB para hacer esa construcción institucional, esa construcción del capital humano, que nos permita realmente hacer valer las leyes", dijo.

Por su parte, el exagente de inteligencia militar estadounidense, Frank Holder, hoy decantado a la asesoría empresarial mediante la dirección general de la consultora internacional FTI comenta: “Guerrero, para mí tiene muchas características de lo que se llama un Estado fracasado, un Estado fallido, un Estado no viable”.

“El agro pequeño —que ocupa a gran parte de los guerrerenses— no genera el desarrollo humano que se necesita, mientras que el turismo es el eje principal de su economía y que es una de las industrias que más sufre cuando hay hechos de inseguridad y de corrupción; la imagen de Acapulco se ha deteriorado de forma mucho más profunda que la basta mayoría de México con un impacto terrible en el estado".

Holder comenta que la intervención federal en Michoacán ha resultado muy costosa humana y financieramente hablando, por lo que es de esperarse  que el esfuerzo por reconstruir Guerrero lo sea aún más.

Mientras que millones de pesos no han servido para modificar de manera profunda la realidad guerrerense, el Estado mexicano tendrá que destinar aún mayores recursos de los ya observados.

Y hasta el momento, no se observa dentro de la visión gubernamental un viro de timón a como se han entendido las soluciones para Guerrero.

 

SEGUNDA parte de este REPORTAJE: Presupuesto en Guerrero: el improbable abanico de programas sociales. Nota de Arena Pública del 15 de diciembre de 2014.