Economía y Sistema Financiero

De cara al PEF 2015, focos rojos ante persistente caída en precios del crudo

La caída del precio del petróleo y su consecuente contracción de ingresos, podría llevar a más deuda.

14-10-2014 08:57 Por : Arena Pública
El precio de mezcla mexicana se ubica en 80 dólares; muy lejos de los 84 dólares estimados por los diputados.
El precio de mezcla mexicana se ubica en 80 dólares; muy lejos de los 84 dólares estimados por los diputados.

ACTUALIZACIÓN: ESTA NOTA FUE REALIZADA PREVIO A LAS DISCUSIONES EN LA COMISIÓN DE HACIENDA DE LA CÁMARA DE DIPUTADOS, DONDE SE HA PLANTEADO ESTABLECER EN LA LEY DE INGRESOS 2015 EL PRECIO DEL BARRIL A 81 DÓLARES.

La reciente elevación en la estimación del precio del barril de crudo para la conformación de la Ley de Ingresos 2015, por parte de la Cámara de Diputados, ha hecho levantar las cejas a especialistas en finanzas públicas.

Este fin de semana la Cámara Baja decidió plantear para el escenario fiscal del próximo año una cotización de la mezcla mexicana en los mercados internacionales de entre 83 o 84 dólares el barril y no 82 dólares, como el Poder Ejecutivo propuso en el Proyecto de Presupuesto de Egresos 2015.

Aunque esta decisión legislativa aún no es definitiva, las preocupaciones de expertos consultados por Arena Pública se centran en un posible desequilibrio de las finanzas públicas frente a un precio del barril de crudo con una tendencia a la baja.

Tan sólo la semana pasada, éste arañó los 80.88 dólares el barril.

El director general del Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco), Juan Pardinas, observa sucesos preocupantes: Estados Unidos, en un par de meses, pasará de ser un importador a exportador de petróleo.

De acuerdo a datos oficiales del gobierno estadounidense del 2008 al 2013 las exportaciones de petróleo de aquel país crecieron en 362%, y continúan haciéndolo.

Lo anterior está cambiando las reglas del juego en los mercados del petróleo. Por ejemplo, la guerra en Siria y el combate al Estado Islámico, así como el conflicto en Ucrania, parecen no estar presionando al alza al barril de crudo en los mercados, como antes podría haberse esperado.

El director ejecutivo del Centro de Estudios Espinosa Yglesias, Enrique Cárdenas Sánchez, recuerda que Estados Unidos es el principal cliente de los hidrocarburos mexicanos y que cada vez es más autosuficiente en materia energética.

Además, a esta circunstancia se añade el ajuste a la baja de la tasa de crecimiento de China que provoca una disminución de la demanda del hidrocarburo en lo general. De tal forma que existe una sobreoferta que hace caer los precios del barril de crudo:

“Suponer que el precio del petróleo con este cambio de mercado tan radical se va a mantener estable creo que es muy optimista”, ataja Pardinas, cuya Institución —el Imco— ya había advertido de este cambio en su estudio de 2013 “Nos cambiaron el mapa”.

Según datos de Pemex, la mezcla mexicana alcanzó en 2012 su más alta cotización promedio en lo que va del Siglo XXI al llegar a los 101.96 dólares por barril. De ahí en adelante, se observa una depreciación constante. En 2013 promedió 98.46 dólares y en lo que va de 2014 registra un promedio de 94.49 dólares.

Dos días antes de que los legisladores dieran la noticia de que pensaban elevar las estimaciones en el precio del barril para 2015, el diputado federal Damián Zepeda, presidente de la Comisión de Hacienda y Crédito Público, había asegurado a este medio que el debate sobre la cotización del crudo en la conformación de la Ley de Ingresos sería “técnico y muy puntual”, al mismo tiempo de que no estarían “especulando en un tema sumamente delicado”.

“Estamos dándole seguimiento puntual a los movimientos en el precio del petróleo. Estamos analizando eso y la decisión que se tome al final va a ser técnica completamente. Aún cuando se bajó el precio, ahorita de momento lo que tenemos que ver es su comportamiento anualizado y su expectativa de comportamiento futuro, ante esa realidad es el análisis como lo tienes que hacer y no de un día”, dijo en entrevista.

Y añadió: “queremos poner un precio del petróleo, de la producción y de tipo de cambio sensato en donde no se subestime ni tampoco se sobrestime”.

 

Fuente: Elaboración de Arena Pública con datos de Pemex.

 

Finanzas de papel (y oscuras)

Pequeño detalle: los ingresos de las finanzas públicas mexicanas dependen en más del 30% de la venta del hidrocarburo.

Para el director ejecutivo del CEEY, Enrique Cárdenas Sánchez, este contexto presenta una amenaza real para el presupuesto público, ya que el Congreso de la Unión está basando las proyecciones de los ingresos públicos sobre estimaciones de precios del petróleo incluso por arriba de los costos actuales.

Simplemente se está aumentando los ingresos en el papel y no en la realidad, opina Cárdenas Sánchez.

De acuerdo con datos de Pemex la producción de hidrocarburos en México ha caído desde 2005 a una tasa promedio anual de 3.3%. Desde esa fecha hasta las estimaciones del cierre para el 2014 se ha pasado de producir 3.3 millones de barriles diarios a 2.2 millones.

Ya en septiembre pasado el Centro de Investigación Económica y Presupuestal (CIEP) había advertido sobre el impacto que la caída en la producción petrolera mexicana y de sus precios tendría en la conformación del presupuesto.

“Vemos muchas presiones fiscales, en lo que vamos del sexenio: tendremos un gobierno con poco dinero extra para gastar, entonces; si hay pocas posibilidades para gastar extra no debemos esperar muchos cambios en el presupuesto”, dijo en su momento el director general del CIEP, Héctor Villarreal Páez.

En el análisis de Pardinas, en 2014 el gobierno federal ya se tendría que haber enfrentado a recortes presupuestales si no fuese por el incremento de impuestos, derivando en una situación macroecnómica mucho más complicada.

La directora del Observatorio Económico México ¿Cómo vamos?, Viridiana Ríos, pone el dedo sobre la llaga al señalar que el gran problema de los ingresos presupuestarios es que la metodología con la que se estiman no es pública.

“No sabemos si están haciendo estimados adecuados basados en una metodología sólida, o si están haciendo estimados con connotaciones políticas o con esperanzas que son infundadas”, advirtió Ríos.

Algo que se puede hacer de manera inmediata para prevenir estimaciones de ingresos alejadas de la realidad es transparentar dichas metodologías y así evitar consecuencias indeseadas para las finanzas públicas: la deuda.

 

Fuente: Elaboración de Arena Pública con datos de Pemex y el CIEP.

 

Fuente: Elaboración de Arena Pública con datos de Pemex y el CIEP.

 

Finanzas en riesgo

En días recientes, Arena Pública informó el llamado hecho por la asociación México Evalúa para poner más candados al endeudamiento público.

Su preocupación se desprende del crecimiento de la deuda observado durante el gobierno de Enrique Peña Nieto, ya que en su mandato ésta ha crecido casi al doble de velocidad que durante la administración de Felipe Calderón.

En el sexenio de Vicente Fox la deuda cayó a un promedio de 0.3% anual, con Felipe Calderón ésta creció a razón de 1.3% anual; con Enrique Peña Nieto el ritmo es de 2.3%, y para el 2015 ascenderá al 43% del PIB nacional.

Aunque expertos y calificadoras han coincidido en señalar que el endeudamiento del gobierno federal no presenta un riesgo el día de hoy, también se han pronunciado respecto a que la tendencia que registra hoy es preocupante.

Viridiana Ríos ataja que los ingresos tributarios de 2014 se encuentran en lo que va del año 13% por arriba del mismo periodo del 2013, derivado de la Reforma Fiscal; no obstante —dice— no es suficiente para saldar el balance negativo que arrojaría una reducción en los ingresos del petróleo, ya sea por menor producción o cotización.

Añade que ya se observan los efectos de esto, con un incremento en el déficit primario —diferencia negativa entre ingresos no financieros frente al gasto— del gobierno federal este año de hasta 152%.

Ante la eminente caída en los ingresos por petróleo  —a lo que se sumará el alza en las tasas de interés de Estados Unidos para 2015— el gobierno tendrá que decidir entre dos opciones: gastar menos o endeudarse más.

Debido a la presión política por un mayor gasto de gobierno, los tres expertos advierten sobre la proclividad de caer en el segundo camino.

En este escenario —comenta Enrique Cárdenas— es posible esperar un aumento en la deuda “hasta donde los mercados aguanten”, cuyo límite dependerá en gran medida de la inversión que llegue al país, pues determinará la confianza que hay en México, pero advierte que este flujo solo podría ocurrir si la aplicación de las reformas van por buen curso.

El gobierno federal “no debe jugar con fuego en términos de poner en peligro la estabilidad económica. México ha tenido mucha estabilidad en los últimos años, eso le ha redituado”, dice.

Pero el gasto del gobierno -hasta ahora- no da muestras de una próxima disminución, al respecto, el director del IMCO señaló que "tal vez sí habría que dejar de construir algunos de los proyectos que quieren (la presidencia) si no hay suficiente transparencia en los estudios de impacto social y financiero. Si los justifica el mercado, si son tan buenos proyectos ¿por qué no los hace el sector privado? Esas discusiones están nubladas por proyectos que parecen tener más tintes políticos que de infraestructura".

 

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