Economía y Sistema Financiero

Salario mínimo, estancado en lo que va de 2014

13-10-2014 09:11

De enero a septiembre de 2014 el salario mínimo real se ubicó en 58.09 pesos; un aumento de apenas 0.16% respecto del 2013.

Hoy el salario mínimo diario apenas alcanza a comprar medio kilo de carne. Agrandar
Hoy el salario mínimo diario apenas alcanza a comprar medio kilo de carne.

El salario mínimo real de los mexicanos se encuentra estancado. De enero a septiembre de 2013 éste se ubicó en un promedio de 57.99 pesos diarios; al mismo periodo pero de 2014 ha llegado a los 58.09 pesos, a precios constantes.

Esto es un crecimiento real —es decir, considerando la inflación—  de apenas 0.16% en todo un año, de acuerdo con datos de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS).

Según la Secretaría, en tan sólo 14 años, el salario mínimo ha perdido el 2.5% de su poder adquisitivo real.

Actualmente se encuentra a consideración de las cámaras de Senadores y Diputados una propuesta, impulsada por el jefe del gobierno capitalino, Miguel Ángel Mancera, para elevar el salario mínimo de los actuales 67.29 pesos a 82.86, y alcanzar antes de terminado el sexenio los 171 pesos.

La Constitución Mexicana de los Estados Unidos Mexicanos establece en su artículo 123 que los salarios mínimos deberán “ser suficientes para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia, en el orden material, social y cultural, y para proveer a la educación obligatoria de los hijos”.

Según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) se necesitan al menos 260 pesos diarios para poder adquirir la canasta básica en México, pero hoy un salario mínimo diario alcanza para comprar apenas medio kilo de carne de res.

Según el titular del gobierno del DF, elevar el debate sobre salario mínimo de los mexicanos debe cruzar por los ejes de la política, la economía y ética, con claros beneficios para el fortalecimiento de un mercado interno y “la justicia social”.

El principal argumento en contra de aumentarlo es que la medida generaría mayor inflación y desempleo, como lo aseguró el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, en agosto pasado.

Isaac Katz, economista por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), da por seguro la presencia de mayor inflación dado un aumento en el salario y por consecuencia en los costos para las empresas, lo que se reflejará en sus productos.

Al respecto, Alejandro Villagómez, académico del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), explica que para que esto no suceda en primera cuenta el salario mínimo debe ser desvinculado como unidad de cuenta de los engranajes del sistema jurídico mexicano, como son las multas, pensiones o las bases gravables.

Ambos coinciden en que la desvinculación es necesaria para no generar aún más efectos inflacionarios que los costos adicionales para las empresas —vía los salarios— genere.

Sin embargo, para Katz la pregunta en el aire es ¿cuánto del costo adicional será absorbido por las empresas y no al consumidor? y en consecuencia ¿de cuánto será el incremento?.

Esto dependerá del sector, si existe competencia o no, del peso de los salarios en el costo de cada industria o servicio, así como el tamaño los procesos corporativos de cada empresa.

En el caso de las pequeñas y medianas empresas —ataja Villagómez— probablemente se presenten mayores problemas debido a que los salarios representan los mayores costos.

El supuesto impacto inflacionario —añade— también dependerá hasta qué punto la nueva legislación afectará a todos los salarios y no sólo a las personas que cuentan con un salario mínimo.

“De que debería provocar aumento de precios, sí, porque el salario es un precio de la economía pero depende de cómo estructures o plantees el cambio y el proceso para implementarlo. Así se podría ya entonces hacer una valoración de que tanto es el impacto inflacionario”, refiere el académico del CIDE.

Para Villagómez la pérdida del poder adquisitivo en mucho explica por qué el consumo interno en México no logra repuntar.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), sólo el 13.26% de la población ocupada percibe hasta un salario mínimo.

De acuerdo con el director del Centro de Estudios Espinosa Yglesias, Enrique Cárdenas, debido a esta pequeña proporción la propuesta no afectaría a las empresas en mayor medida.

El impacto, dice, sería en la forma de una señal: la situación mínima con la que puede vivir alguien es muy superior al salario mínimo actual.

Katz recuerda que el poder adquisitivo del salario real ha caído 75% en los últimos 30 años; no obstante —dice— ésta tendencia se detuvo hace un lustro y se mantiene estable debido a la estabilidad macroeconómica del país.

Así, el salario real solamente va a crecer si hay un aumento sostenido de la economía y bien acompañada de una meta de productividad de los trabajadores, la cual ha estado estancada  y por lo tanto también los salarios, comenta Isaac Katz.

En opinión de Luis Foncerrada, director del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP), apéndice de Consejo Coordinador Empresarial (CCE), aumentar los ingresos de la población es un factor fundamental para el desarrollo del país.

No obstante, elevar el salario mínimo, como se ha propuesto, no cuenta con un sustento real basado en inversión productividad, en su opinión.

Por ejemplo, sólo el 40% de los trabajadores mexicanos están en la formalidad los cuales generan el 75% del Producto Interno Bruto (PIB). El 60% restante de trabajadores no se incorpora a la formalidad por falta de fuentes de empleo y los que cuentan con trabajo formal aceptan bajas remuneraciones ante la escasez de trabajo.

La economía nacional requiere de mucho más inversión, aliciente de nuevos empleos, productividad y mejores salarios, en su balance.

Sin embargo —en opinión de Alejandro Villagómez— el aumento de la productividad no genera cambios en el ingreso de forma inmediata, sino que depende de los procesos de distribución de las nuevas ganancias.

 

MÁS INFORMACIÓN: Propone Mancera elevar 155% el salario mínimo. Nota de Arena Pública del 28 de agosto de 2014.

 

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