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La sucesión en Gruma y Banorte: La guerra por el control

A poco más de un año del fallecimiento de uno de los empresarios más ricos de México, la sucesión de Roberto González Barrera en el GrupoMaseca y en el Grupo Financiero Banorte se ha despejado… por ahora.

14-08-2014 13:36 Por : Arena Pública
Fotografía tomada de la revista Poder y Negocios.
Fotografía tomada de la revista Poder y Negocios.

Durante los próximos 15 años dos fideicomisos constituidos en Banamex decidirán el destino del poderoso Grupo Maseca –el mayor productor de masa y tortilla del mundo- que por ahora se encuentra bajo el control total y absoluto de los cinco herederos del fallecido empresario, aunque también de Carlos Hank Rohn, el hijo del mítico político ya fallecido Carlos Hank González.

Mientras tanto, al menos por ahora, en el grupo financiero Banorte sólo manda su Consejo de Administración con Guillermo Ortiz Martínez, el ex gobernador del Banco de México, a la cabeza. Así, la pretendida fusión entre Banorte y el Grupo Financiero Interacciones -que podría generar el tercer mayor banco del país por encima del Santander México- tendría que pasar por una decisión del Consejo y no solo de Hank Rhon, el dueño de Interacciones, con fuertes intereses en el Grupo Maseca. Por lo pronto Banorte se encuentra blindado frente a los presuntos intereses de control de las familias González Moreno y Hank que, hace tan solo unos meses, lograron la administración del Grupo Maseca y una voz dominante en su Consejo de Administración.

Banorte-Interacciones, la frustrada fusión

Fue hace más de una década cuando Roberto González Barrera aceptó que Banorte e Interacciones exploraran la posibilidad de una fusión de sus operaciones con lo que se integrarían los intereses de dos poderosas familias de políticos y empresarios mexicanos. Su nieto Carlos Hank González, hijo de Graciela González Moreno y de Carlos Hank Rohn –el primogénito del ex secretario de Agricultura Carlos Hank González- fue el vector de aquel proyecto que puso a prueba la buena relación y los intereses entre los integrantes de esos círculos familiares.

Además de participar en Interacciones la familia Hank Rohn controla el grupo industrial Hermes con fuertes intereses en el sector de la construcción, del transporte y de la energía.

Sin embargo a finales de 2003 se dieron por concluidas las pláticas para la pretendida fusión y con ello la presencia del nieto favorito de González Barrera en Banorte. El joven Hank González renunció a la dirección general adjunta del banco que hoy preside Guillermo Ortiz.

En un inusual comunicado el Grupo Financiero Interacciones, que preside Carlos Hank Rohn, explicó en octubre de 2003 que las pláticas para fusionar ambas instituciones se cancelaban ante la imposibilidad de acordar un precio unitario por las acciones del Grupo Financiero Banorte que les permitiera tomar el control. Antes de esa declaración oficial, Banorte había negado una y otra vez la posibilidad de una integración. Interacciones aseguró, entonces, que seguiría buscando opciones para adquirir bancos que le permitieran asegurar su crecimiento.

Diez años después, el banco Banorte es al menos siete veces más grande que Interacciones con activos por más de 782,937 millones de pesos –el 12.5% del total del sistema- y una cartera de crédito por 409,056 millones de pesos, de acuerdo con cifras de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores a agosto pasado.

Mientras tanto los activos del banco Interacciones no superan los 110,907 millones de pesos -que representan el 1.8% del total de la banca- mientras que su cartera total de créditos es de 58,730 millones de pesos. En la última década, Banorte no sólo compró BanCrecer sino que integró a sus operaciones los activos, cartera y capital de IXE, el banco número 12 en México.

Sin embargo aquella pretendida fusión de hace una década por parte de Interacciones nunca dejó de rondar el futuro de Banorte, el cuarto mayor banco del país; más aún después de la muerte de Roberto González Barrera. Su nieto, Carlos Hank González, responde “no descarto nada” a la pregunta de PODER acerca de si Banorte entra en sus planes de crecimiento; aunque no será fácil dado el tamaño que ahora tiene Banorte.

Las familias González Moreno y los nietos de González Barrera son accionistas minoritarios en Banorte con una presencia acotada en el Consejo de Administración. Por ahora sólo constituyen un grupo de control en Maseca aunque en Banorte, tras la muerte e impugnación de la herencia de Roberto González Barrera, la historia no ha terminado de escribirse.

Los nuevos fideicomisos

En el Juzgado 49 de lo Civil en la Ciudad de México, Graciela Moreno Hernández, viuda de Roberto González Barrera, mantiene vivas varias demandas en contra del banco Invex en donde el fundador del Grupo Maseca (Gruma) y del Grupo Financiero Banorte, constituyó un fideicomiso para decidir el destino de una fortuna valorada en más de 1,900 millones de dólares.

Hasta ahora ese fideicomiso administrado por la División Fiduciaria de Invex y en donde se reconocen derechos testamentarios y de administración de los negocios del grupo de otros descendientes de Roberto González Barrera distintos a los de su matrimonio con Graciela Moreno Hernández, no ha podido ser ejecutado. Además nuevos fideicomisos en el banco Banamex custodian las acciones que representan la participación mayoritaria y de control en Grupo Maseca en manos de la familia González Moreno.

Durante los últimos 15 años al frente de Gruma y Banorte, Roberto González Barrera dividió el control de los territorios del gigantesco emporio de productos de maíz entre sus dos hijos: Roberto González Alcalá, quien llegó a la dirección del grupo antes de hacerse cargo durante más de diez años de los negocios en Latinoamérica, y Juan Antonio González Moreno, a cargo de la expansión del grupo en Asia y Oceanía.

Sin embargo varios años antes de su muerte la sucesión ya se perfilaba como un proceso complejo porque sus descendientes provenían de relaciones familiares diversas, con visiones también diferentes sobre el negocio.

Los hijos de Graciela Moreno Hernández, abuela de Carlos Hank González ahora director general del Banco Interacciones, representan los intereses familiares que en Gruma propiciaron la salida de González Alcalá pero también del consejero personal de Roberto González Barrera: Joel Suárez Aldana. También impulsaron operaciones financieras para garantizar el control de la empresa y no permitir la venta del 23.5 por ciento de su capital, en manos la estadounidense Archer Daniels Midland (ADM), a Fernando Chico Pardo.

En cambio en el Grupo Financiero Banorte el nombramiento del ex gobernador del Banco de México, Guillermo Ortiz Martínez, como presidente del Consejo de Administración del conglomerado financiero en abril de 2011, dejó en claro que la transición, tal y como la dispuso Roberto González Barrera, no sería alcanzada ni interrumpida por diferencias familiares.

“El gobierno corporativo del Grupo Financiero Banorte garantiza que el Consejo tome las mejores decisiones para el banco y los juicios de sucesión de la familia son procesos independientes”, dijo en entrevista Guillermo Ortiz al explicar que el elevado nivel de pulverización de los títulos del banco de origen regiomontano y el diseño de su administración, garantizan la toma de decisiones.

Un abogado corporativo vinculado con la institución y que pidió el anonimato, confirmó que el Grupo Financiero Banorte se encuentra a salvo de las rencillas familiares y los procesos de impugnación de la sucesión que en diciembre de 2012 provocaron que Roberto González Alcalá fuera removido de la dirección general de Gruma y que su medio hermano Juan Antonio González Moreno, con el apoyo de la familia Hank, quedara al frente del destino de la productora más importante de harina de maíz con operaciones en más de 70 países.

“No existe un juicio contra Banorte promovido por la sucesión”, dijo el abogado litigante que atiende varios casos del banco de origen regiomontano. Sin embargo en documentos enviados al mercado de valores, Banorte reconoció la existencia de juicios familiares vinculados con la herencia de Roberto González Barrera. No obstante sostuvo que esos juicios familiares no debería afectar las estructuras de su gobierno corporativo y mucho menos la operación de la institución crediticia que hoy se encuentra en el cuarto lugar del mercado por sus activos, solo por debajo de BBVA-Bancomer, Banamex y a un tris de alcanzar a Santander.

Ahora con la familia González Moreno en el Consejo, Guillermo Ortiz debe promover que el consenso en ese órgano de gobierno le permita tomar decisiones mayoritarias estratégicas como la venta de activos, el nombramiento de consejeros o la autorización de variaciones o modificaciones en el capital accionario del grupo.

En Banorte, Graciela González Moreno y Juan Antonio González Moreno -resultado del matrimonio de Roberto González Barrera con Graciela Moreno Hernández- son accionistas minoritarios y consejeros, pero nada más. El control del grupo depende del Consejo de Administración y de los comités que deciden el gobierno corporativo y que rinden cuentas a inversionistas institucionales como Temasek, el poderoso fondo país de Singapur.

Además en julio pasado la colocación accionaria de 16.13 por ciento de las acciones del Grupo Financiero Banorte –que valuó al grupo financiero en 15 mil 500 millones de dólares- consolidó al grupo de origen regiomontano como una de las emisoras más líquidas del mercado mexicano de valores.

En su más reciente asamblea de accionistas al cierre del primer trimestre de este año, la familia González Moreno solicitó que fuera Graciela y no su otra hija Bertha–responsable de Responsabilidad Social y de las actividades de filantropía del grupo– quien participara en el Consejo del banco representando los intereses familiares. Sin embargo fue Bertha González Moreno quien mantuvo una relación cercana con González Barrera en la administración de Banorte y Gruma así como con su medio hermano Roberto González Alcalá.

Un distanciamiento entre Bertha y su familia, resultado de  diferencias respecto a los juicios por la sucesión, habría determinado -según los abogados que conocen el caso- que fuera Graciela Silva, madre de Carlos Hank González y esposa de Carlos Hank Rohn, y no Bertha González Moreno quien tuviera una participación relevante en el Consejo de Banorte.

Antes de la colocación accionaria de julio pasado la sucesión de Roberto González Barrera y familiares –de acuerdo con el prospecto de colocación– controlaba directa e indirectamente, a través de fideicomisos, el 14.41 por ciento de las acciones representativas del capital social de Banorte. En Gruma, en cambio, la participación asciende al 34.34 por ciento lo que hace posible el control del corporativo.

Después de la colocación del Grupo Financiero Banorte en la BMV –operación que permitió al banco capitalizarse con más de 32,000 millones de pesos- la familia González Moreno alcanza una participación de 12.35 por ciento; sin embargo no se avizora que la familia González Moreno busque incrementar su participación accionaria en el banco vía compra de títulos de otros inversionistas.

Además, en noviembre de este año vence el contrato de no disposición de títulos -conocido como lock-up- con el que se buscó garantizar que ningún directivo o consejero del grupo dispusieran de acciones ordinarias después de la colocación en el mercado de capitales. Así que ahora la familia González Moreno tendría la posibilidad de comprar títulos si algún inversionista en el banco quisiera venderlos.

Para algunos observadores la impugnación de la sucesión y el testamento de Roberto González Barrera se presentaron de una manera muy rápida. Inusual, a decir del empresario Moisés Saba, el primogénito del fundador de Casa Saba y el Grupo Xtra, y quien impugnó el fideicomiso que distribuyó, a la muerte de su padre Isaac Saba, sólo entre sus dos hermanos –Manuel y Alberto– una herencia por 1,000 millones de dólares. “Me sorprendió que en tiempo récord consiguieran (la familia González Moreno) la nulidad”, dijo Moisés Saba Ades, quien todavía impugna el testamento de su padre.

El control en Gruma

Es Banamex el banco que Graciela Moreno Hernández y sus abogados seleccionaron para administrar los fideicomisos que le garantizan el control sobre la administración de Gruma.

Las acciones propiedad de Roberto González Barrera se encuentran ahora bajo el control total de Moreno Hernández, quien como esposa logró el reconocimiento de los tribunales como única heredera de los títulos de la productora de harina de maíz que garantizan el control, según consta en los documentos de Gruma exhibidos ante las autoridades judiciales y bursátiles de México y Estados Unidos.

En los fideicomisos 111559-A y 111570-5 de Banamex, Graciela Moreno Hernández constituyó desde abril de este año las garantías y reservas judiciales necesarias para garantizar que la sucesión de Roberto González Barrera sólo favorezca a su descendencia durante los próximos 15 años.

Además, en julio pasado los fideicomisos recibieron una enmienda mediante la cual sus cinco hijos heredan desde ahora hasta el 36.97 del capital de Gruma, pero sin que puedan hacer uso de los dividendos. La viuda, Moreno Hernández, será la única beneficiaria del reparto de utilidades en la firma regiomontana.

Un documento exhibido ante las autoridades de la Comisión de Valores de Estados Unidos (SEC, por sus siglas en inglés) establece también que “las acciones (160,010,940 títulos, que equivalen al 36.97 por ciento del capital de Gruma) permanecieron bajo el control de Roberto González Barrera hasta su muerte el 25 de agosto de 2012. Por lo que ahora procede y se reporta la subsecuente sucesión y asignación de esas acciones.

A la SEC, que regula las transacciones con títulos de Gruma en el mercado estadounidense, se le informó entre abril y junio cada paso legal ante los tribunales de la familia González Moreno luego de que comenzó la impugnación del fideicomiso creado y autorizado por el fundador del corporativo para decidir cómo se administrarían y heredarían sus bienes después de su muerte.

A través de un juicio ordinario mercantil en el Juzgado 49 de lo Civil y con el expediente 0969/2012,  González Moreno y sus hijos impugnaron ante la División Fiduciaria del banco Invex la sucesión de González Barrera. De acuerdo con los expedientes y la información pública del caso, el proceso contra Invex sigue vivo pero ya causó efecto el desconocimiento de las disposiciones y mandatos del fideicomiso.

Ahora dos nuevos fideicomisos gobiernan el destino de Gruma. En el fideicomiso 1115 se mantenían 11,400,000 acciones que era propiedad de Graciela Moreno pero que colocó en el patrimonio de la sucesión.

Esas acciones, propiedad patrimonial de Moreno, representaban el 2.63 por ciento de los títulos vigentes y en circulación del Grupo. Los familiares beneficiados de Roberto González Barrera son: Mayra Adela González Moreno; Graciela Silva González Moreno; Roberto Javier González Moreno; Bertha Alicia González Moreno; y Juan Antonio de Jesús González Moreno.

Los fideicomisos abiertos en Banamex también reservan (sin precisar el número de títulos) un porcentaje de esas acciones para garantizar, según los documentos de la sucesión, “algunas obligaciones” del fideicomitente (Graciela Moreno Hernández) vinculadas con préstamos.

Además se establecen las condiciones para la disolución del fideicomiso: “A la muerte del fideicomitente, el usufructo de 50,000,000 de acciones del fideicomiso 111559-4  se distribuirán en partes iguales entre los cinco fideicomisarios que son descendientes directos del fideicomitente”.

Otro candado sella la permanencia de las acciones de control de Gruma en la familia González Moreno. De acuerdo con el mandato del fideicomiso simplemente no podrán ser transferidas a personas ajenas a la familia.

“Las acciones de los beneficiarios no podrán ser transferidas a terceros, salvo a los miembros de la familia, y en ciertos casos estas transferencias están sujetas a los derechos de adquisición preferente”, establece uno de los fideicomisos abiertos en Banamex.

Carlos Hank González, quien hace diez años busco fusionar Banorte con Interacciones, el banco que dirige y del que su padre es dueño; ahora es vicepresidente del Consejo de Administración de Gruma, la emisora cuyos títulos, entre octubre de 2012 y el 18 de octubre de este año, han aumentado en más de un cien por ciento su valor al pasar de 39.85 pesos a 80.25 pesos.

Un buen negocio para la familia González Moreno y, claro, también para los Hank que no le han quitado la mirada a Banorte.

(Derechos reservados, Arena Pública 2013)

 

OPINIÓN: Gruma, cabeza de playa, columna El Observador de diciembre 18 de 2012.