Entrevistas

Desfasados los indicadores sobre evolución económica: SHCP

21-07-2014 09:46

Con freno al gasto corriente, déficit no superaría el 1.5% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional, aseguró la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

Revilla sostiene que pese a los problemas de distintos indicadores, se puede confiar en la credibilidad e independencia del INEGI. Agrandar
Revilla sostiene que pese a los problemas de distintos indicadores, se puede confiar en la credibilidad e independencia del INEGI.

Ernesto Revilla Soriano

Mientras la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP)  ajustó a 2.7% su expectativa de crecimiento respecto a un nivel previo de 3.9%, el indicador cíclico de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) mostraba que  la economía mexicana experimenta una trayectoria de expansión durante los últimos ocho meses. A pesar del optimismo del indicador del organismo multilateral, el titular de la Unidad de Planeación Hacendaria de la SHCP asegura en entrevista para Arena Pública que esa dependencia decidió ajustar la expectativa en previsión al menor crecimiento en Estados Unidos. Ahora, será en agosto próximo cuando la SHCP conozca el comportamiento del PIB al segundo trimestre y decida sobre un cambio y revisión de la meta del crecimiento económico. Por ahora, además, Revilla considera que los indicadores –algunos del INEGI- exhiben cierto rezago respecto al comportamiento en tiempo real de la economía, un factor que la SHCP toma en cuenta para establecer sus proyecciones y hasta correcciones en metas y políticas públicas.
 
¿Qué tan confiables son los indicadores?

Algunos se encuentran desfasados.

¿Considera la SHCP que el seguimiento de la economía es el adecuado? ¿Los indicadores actuales responden a la situación de la economía?

Afortunadamente en México tenemos al INEGI, con la credibilidad que tiene su autonomía; al Banco de México (Banxico) y a algunas otras fuentes oficiales de estadísticas, toda una gama y una gran variedad en indicadores. El más importante es el indicador que mide el Producto Interno Bruto (PIB), pero el problema es que no lo tenemos o no lo conocemos excepto cada tres meses. Entonces ¿cómo tomar pulso de la economía? Se tienen que ir viendo diversos factores, distintas variables, ya sea el empleo, el consumo. Muchas veces esas variables son mensuales, algunas otras semanales como la base monetaria, todo eso es lo que debe dar un panorama de la economía. En ese sentido, los indicadores cíclicos del INEGI sólo son unos de muchos que deben complementar la lectura de la economía. Tienen ventajas y desventajas, pero nosotros decimos que deben ser usados en conjunto con otras variables.

En los últimos meses hemos observado ajustes en los pronósticos, en las previsiones, ¿en qué medida estos cambios están afectando de alguna manera el ánimo de los consumidores? ¿Dan el mensaje correcto sobre cómo evoluciona la economía a juicio de la SHCP?

Un problema es que esos indicadores tienen mucho rezago. Por ejemplo, estamos entrando a la segunda parte del año, a julio, y apenas estamos teniendo indicadores que nos dicen lo ocurrido en abril, otros empiezan a hablar de mayo: el problema es el rezago. Es verdad que tuvimos un primer trimestre de la economía más lento que lo esperado, pero tras darse a conocer –debemos recordar que el PIB del primer trimestre se publicó hasta el quinto mes del año– notamos que la economía en abril y mayo está repuntando.

Tenemos buenos datos, los cuales nos dan cuenta de un aumento en la confianza del consumidor, de un buen desempeño de la producción industrial en abril, de un crecimiento en el empleo con tasas más altas que las de la economía. Pero reitero, un problema de los indicadores cíclicos es su atraso. Y sí pueden contribuir a la lectura parcial de la economía, porque cuando los ves y corresponden a dos meses antes, quizás para el momento en que están afectando el ánimo, entonces ya hayan cambiado las cosas.

¿Sería deseable tener parámetros para la medición de la economía distintos a los de corredurías o grupos de análisis? Porque sus indicadores suelen estar ligados a los indicadores oficiales.

El INEGI es conocido por su profesionalismo y su credibilidad, y la verdad es que trabaja continuamente en ir mejorando sus metodologías e indicadores. Respecto al indicador cíclico del INEGI, debemos tener en cuenta que todos los usuarios de ese indicador saben que debe ser complementado.

La metodología va acorde con la empleada por la OCDE, curiosamente el indicador cíclico de la OCDE muestra que la economía mexicana lleva ocho meses continuos de crecimiento. Es interesante el tema de las corredurías, porque justo la semana pasada notamos un cambio en el ánimo de los analistas privados. Vimos que cuando se publicó el dato del IGAE de abril, muchas cambiaron. Los títulos decían: "La economía mexicana repunta"; "El crecimiento comienza sólido el segundo trimestre” y vimos varias corredurías muy optimistas respecto al dato del IGAE, que es un dato mucho más completo y más agregado que el de los indicadores cíclicos.

¿Significa que los analistas ya están tomando en cuenta el rezago mencionado? Sobre todo en el cambio de tendencia que algunos encuestadores llaman el “Mood de la economía”.

Sí, definitivamente vemos un cambio de tendencia que comienza en abril y que se va a ir fortaleciendo conforme vayamos teniendo más indicadores. Yo apuntaría al IGAE, uno de los indicadores más completos de la economía mexicana. El IGAE abarca, aproximadamente 95% de toda la actividad económica de lo que acabaría midiendo el PIB. El IGAE de abril creció a una tasa de 1.25% contra el mes anterior, que es la más alta en los últimos 17 meses. Vimos que la producción automotriz y la producción industrial en abril también se aceleraron; estamos viendo el gasto público conciso hasta mayo, el cual tiene un aceleramiento importante, particularmente en el gasto de inversión en infraestructura, y vimos el empleo del IMSS de mayo que creció 3.2%.

Dando cuenta de este cambio de tendencia o de Mood, en el segundo trimestre observamos que los datos ya marcan un mayor crecimiento y un dinamismo que debe convertirse en un círculo virtuoso. El cual, de a poco comenzará a permear en el mercado interno y hacia todos los sectores.

Algunos indicadores han mostrado un comportamiento ligeramente positivo en junio, ante esto ¿no  se precipitó la SHCP al reajustar el pronóstico del PIB a la baja?

La SHCP trata de actuar con toda la responsabilidad al cambiar el pronóstico, pero cuando tenga datos duros. Incluso, en el periodo previo a la publicación del PIB se nos preguntaba si íbamos a cambiar la expectativa. Al contrario de señalar un reajuste precipitado, decían que la dependencia debía modificar antes el pronóstico. Pero no podíamos hacerlo hasta no tener datos más concretos. Justamente en toda esta discusión sobre tener un indicador más confiable del estado de la economía, la tuvimos en mayo hasta ver publicado el PIB del primer trimestre. Y ahí, con esos datos, observando toda la información que tenemos disponible al momento –incluyendo la mala actividad que ha tenido Estados Unidos en el primer trimestre– fue con toda responsabilidad que cambiamos el pronóstico de crecimiento a 2.7%. Por el momento, todas las cifras generadas a partir de ese momento han respaldado esa nueva expectativa. De hecho, las recientes encuestas de analistas, ya sea de Banamex o Banxico, se ubican en ese rango. Por eso, la Secretaría de Hacienda está en el centro del consenso, y ahora debemos establecer cómo va la economía; estaremos al pie del segundo trimestre cuyos resultados se darán a conocer en agosto, para ver si es necesario o no hacer un ajuste. Hasta el momento no parece que haya elementos suficientes para ello, y se trata de un pronóstico en el cual hay bastante consenso.

¿En agosto podríamos esperar un cambio de pronóstico al alza?

En el documento de Pre-Criterios Generales de Política Económica emitido el último día de marzo de este año anunciamos una nueva metodología para el cambio de pronósticos, con el fin de brindar mayor certidumbre al público, los mercados, a la industria, a todos los participantes en la economía. En el publicamos un calendario donde mencionamos que se puede revisar el pronóstico cuando se den a conocer los resultados del PIB trimestral; eso es en marzo, agosto y octubre. Entonces vamos a esperar el PIB del segundo trimestre al mes de agosto, pero lo más probable es que no se requiera un cambio con los datos observados hasta ahora. Aunque si hubiese un cambio al alza o a la baja, sería en ese momento.

Cuando la SHCP se entera de que hay un ajuste en el PIB ¿se contempla alguna política de carácter contracíclico para modificar la situación?

De ser necesario sí. La SHCP monitorea activamente la economía, entre otras razones por que tienen una implicación para las finanzas públicas nacionales. Entonces, dado que el programa fiscal, la Ley de Ingresos, el Presupuesto de Egresos se elabora con ciertos pronósticos macroeconómicos, cuando estos cambian se hace necesario evaluar si es preciso un cambio de política. En algunos casos se ha hecho política contracíclica ante una reducción en el pronóstico del crecimiento, es es el caso para el 2014.

Y ya es un motor de crecimiento que está empujando la economía mexicana en este segundo trimestre, pero por el momento, en el último cambio realizado, no hacen falta modificaciones en el plan fiscal porque los ingresos tienen muy buen dinamismo y el gasto va en línea con el programa.

¿Espera usted en su planeación hacendaria algún impacto por la aprobación de las leyes secundarias del sector de las telecomunicaciones y, en el mejor de los casos, tal vez del sector energético?

Por supuesto que sí, esperamos impactos muy importantes en la economía aunque no se van a dar de manera inmediata. Ya en el documento de criterios generales de política económica para el 2014 presentamos nuestra estimación sobre cuánto podría crecer la economía, y vemos que puede hacerlo a tasas superiores al 5% anual una vez que se aprueben las reformas y su consecuente implementación. Lo que sí hay que decir es que éste no es un efecto de un trimestre a otro, ya que son reformas profundas que remueven barreras y cuellos de botella en la economía, y toman tiempo que se vean, esperamos que eso pueda ser lo antes posible.

Hay un debate -al menos entre analistas del sector privado- respecto al impacto que tiene, todavía, el gasto público en el crecimiento del PIB. ¿Sigue siendo el gasto público un motor importante pero que ya va combinado con la inversión privada?

El gasto público es un motor muy importante de crecimiento, particularmente cuando las economías se encuentran por debajo de su potencial. Ahí es donde funciona con más efectividad la política contra cíclica. Y ese es el caso en este año.

Acabamos de publicar las cifras de finanzas públicas del mes de mayo donde estamos mostrando que el gasto público lleva un dinamismo muy importante, específicamente en la parte de inversión física. Vemos dos motores que actualmente están empujando a la economía mexicana en el primer semestre del año: las exportaciones, que afortunadamente han tenido muy buen desempeño y el gasto público.

Estamos esperando que en la segunda mitad esos dos motores de crecimiento que observamos en el primer semestre sean acompañados con más fuerza por el consumo y la inversión privada. En ese momento ya tendríamos todos los sectores de la economía con un mejor desempeño, con un mayor dinamismo. Esa es la previsión prácticamente entre todos los analistas, ya sean públicos o del sector privado, que la economía mexicana se acelerará en esta segunda mitad del año.

El déficit está catapultando el crecimiento. Así se previó como una estrategia contracíclica, pero ¿se ampliaría el déficit?

No, al contrario, nosotros planteamos una trayectoria decreciente para el déficit de manera gradual hasta alcanzar el equilibrio en el 2017, así fue como se establecieron los criterios de política económica.

México ha sido reconocido por sus finanzas públicas sanas, por sus déficits bajos y estables, y por un bajo nivel de deuda, esa solidez de las finanzas públicas se preservará porque es una pieza muy importante de la estabilidad macroeconómica. Y creo que un baluarte de México frente a otros países de la región, como Brasil, no quiero entrar en controversia pero esa nación trae un déficit muy alto. Y diversos países, incluso no sólo emergentes, sino también los países avanzados han expandido sus políticas fiscales desde la crisis del 2009, muchos con déficits muy altos y con importantes niveles de deuda.

México afortunadamente parte de una posición de fortaleza en sus finanzas públicas para poder dar este estímulo, pero de manera responsable, e ir reduciendo el déficit en los siguientes años.
 
¿Me podría recordar el estimado del déficit para el cierre del 2014?
 
En 1.5% del PIB.
 
¿Y en eso quedará?

Exacto.
 
¿Qué pasa con la regla fiscal estructural?
 
Sí, sin duda. Esa ha sido una razón que han dado las calificadoras junto con la agenda de reformas estructurales, pero han mencionado la nueva regla de balance fiscal como un aspecto que mejoramos en nuestro marco institucional para continuar fortaleciendo las finanzas públicas.

Es una regla que se apega a las mejores prácticas internacionales y mejora nuestra regla anterior. Básicamente en lo que consiste es en una política más contra cíclica, es decir, en que podamos tener déficits en un entorno de debilidad económica -como es el caso actual- pero que nos obliga a tener superávits cuando la economía esté creciendo a tasas más aceleradas y eso incrementa el ahorro público y, sobre todo algo muy importante, pone un techo al crecimiento del gasto corriente, que ya no podrá crecer al ritmo que lo hizo en los últimos catorce años, tendrá que hacerlo a tasas del 2% en términos reales en el 2015 y el 2016, eso va a permitir mejorar la calidad del gasto y limitar el nivel de déficit que tengamos hacia adelante.

 

(Derechos reservados, Arena Pública 2014)

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