Entrevistas

Tenemos dinero, pero falta demanda solvente

Su lenguaje es directo y claro. “No nos limitará”, ataja cuando se le cuestiona sobre la intención del gobierno de obligar a los bancos a no comprar deuda pública si no otorgan créditos al mercado como lo pretende la reforma financiera.

10-02-2014 08:21 Por : Arena Pública
Limitarles las compras de deuda pública no hará que presten más, dice Vicente Rodero.
Limitarles las compras de deuda pública no hará que presten más, dice Vicente Rodero.

Vicente Rodero

El asunto es relevante porque el banco del cual es director general, BBVA Bancomer, es uno de los mayores compradores de deuda pública del país. Limitarles las compras de deuda pública no hará que presten más, dice Vicente Rodero en su típico acento español.

La conversación transcurre por temas como la concentración del mercado bancario, el impulso al crédito, los riesgos desde Argentina y el lastre de la vivienda para el crecimiento en 2014.

Sobre el ‘Mexican Moment’, Rodero ironiza: “Evidentemente acertó en lo de ‘Mexican’ pero no en el ‘Moment’. Yo creo –dice con optimismo- que este año podría empezar”. 

En su resultados de 2013 llama la atención que de los 3 mil millones de dólares de utilidades globales, más de 2 mil 300 se generaron en nuestro país. ¿Acaso el BBVA es México?

No es así. El peso real de México para grupo BBVA es de aproximadamente 38 por ciento. Pasa que, durante este año, como consecuencia de la crisis de España, y la desinversión excepcional realizada en China, hemos generado minusvalías muy relevantes que afectan al resultado global de BBVA. Por esa razón el resultado de México sobre el resultado final de BBVA, aparece muy elevado.

Sin embargo el peso real es muy importante. México no deja de ser la geografía más relevante para BBVA en cuestión de resultados, aporta cerca del 40 por ciento del total de los dividendos. 

¿Vicente Rodero dirige la unidad de negocios más importante del grupo…?

Sin duda la que más resultados aporta el día de hoy…, lo de “más importante”, ya veremos. 

Bancomer es el primer banco del país. Ello supone que un crecimiento agresivo en algunos sectores lo llevarían a exponerse ante el organismo antimonopolios. ¿Cómo seguir creciendo así?

Tenemos capacidad de seguir aumentando cuota en algunos rubros del negocio. Es verdad, cuando ya tienes una cuota promedio de 25% en todas las variables del mercado, es difícil pensar que se pueda subir más. En el negocio tradicional, aunque aspiramos a un crecimiento menor de cuota, queremos ser más eficientes brindando mayor calidad de servicio al cliente. Queremos mantener nuestro nivel de cuota actual pero también incrementarlo en algunos rubros donde todavía tenemos capacidad. Hay mucho por hacer, porque si no trabajamos con ambición, tratando de desarrollar nuestro modelo de banca, nuestros competidores ganarían terreno. No podemos tener el freno de “somos muy grandes ya, nos tenemos que parar, no crecer más”, porque de ocurrir, comenzaría a mermar nuestra cuota de forma dramática. 

¿Tiene preocupación sobre la investigación emprendida por COFECE?

No, porque si veo los grados de concentración bancaria de otros países latinoamericanos o europeos, no es un grado menor que el de México. A una nación le interesa tener competencia, una banca amplia, pero sobre todo bancos fuertes, cuenten con la regulación adecuada y den certidumbre a las operaciones. Hoy los niveles de competencia son aceptables, está una buena parte de los bancos mundiales, hay buena banca local, existen más de 40 instituciones en México. Y aunque seis o siete controlan una parte del negocio, luchan fuertemente en un mercado que es competitivo en sí mismo. En este sentido estamos bien y aparecerá en el informe de la COFECE. Vamos a ver qué pasa, pero, estamos tranquilos. 

Con la reforma financiera el gobierno busca que la banca preste más. Ello presupone la existencia de un gran mercado de potenciales acreditados. ¿De qué tamaño es este mercado?

Evidentemente lo hay, pero descubrirlo no es una cuestión exclusiva de los bancos. Es un asunto ligado al crecimiento del país. Para aumentar el mercado potencial de crédito en México, se necesita, primero, desarrollo del país, y segundo, mayor formalidad de la economía. Los bancos deben tener capital y liquidez, para proveer de crédito a todas las necesidades que ese crecimiento y la formalización puedan generar. Hoy las instituciones tenemos mucho capital y mucha liquidez; nosotros estamos más interesados que el gobierno en que crezca el crédito, porque es nuestro negocio el dar crédito solvente. Por lo tanto, estamos a la búsqueda de eso, pero debemos reconocer que la responsabilidad exigida por la ciudadanía mexicana, es dar crédito en de forma responsable. 

¿Entonces el problema del crédito en México es de demanda, no de oferta?

Es una situación de demanda solvente, no de demanda. Si fuéramos a dar crédito de manera irresponsable, lo haríamos, porque hay muchas manos dispuestas a recibirlo. El tema es que necesitamos una demanda solvente, lo cual implica crecimiento del país, proyectos de inversiones creíbles y con futuro, empresas formalizadas e institucionalizadas. 

Recientemente dijo: “Hemos forzado la máquina para dar créditos” con lo que parecería que están en la frontera de la demanda crediticia. ¿Qué se espera para los próximos meses?

En un año que el país crece 1.3% la demanda de crédito por consumo o inversiones no puede ser muy alta. Porque ha habido poco gasto público, inversión privada, poca obra pública o privada, y el consumo general no ha crecido -de eso no somos responsables los bancos- por lógica la demanda del crédito baja. Nosotros, además, tomamos la decisión de subir los estándares de calidad de riesgo en algunos rubros de negocios. En 2013, tuvimos un comportamiento mucho mejor que nuestros competidores en términos de cartera vencida y de saneamiento, porque hemos tenido menos impagos. Esto ha sido porque somos más estrictos al momento de ver qué créditos –sobre todo de tarjetas e hipotecas– estábamos asumiendo. Claro, cuando estás en una situación de bajo crecimiento y más exigencia en el nivel de crédito, para crecer a razón del 10 por ciento como lo hicimos este año, hemos tenido que forzar la maquinaria. Lo cual significa poner a nuestra red comercial a trabajar de manera más agresiva, para con los buenos clientes, otorgar más crédito. Y representa quitarle parte del mercado a la competencia. 

¿Son sostenibles estas tasas de crecimiento del crédito?

Lo son. El reto es que México crezca 3.4% y la banca, en términos de crédito, en torno del 14, 15 o 16%, manteniéndose así durante varios años. 

¿Cuál es el objetivo de crecimiento para su cartera de crédito?

Esperábamos elevar el crédito en 12%, ahora es posible que debamos aumentarlo más, por encima de lo que teníamos previsto en nuestro presupuesto; como consecuencia de que las cosas han iniciado mejor de lo estimado. No sé qué pasará el resto del año, pero tiene mejor pinta. 

¿Cree en aquello del ‘Mexican Moment’?

El ‘Mexican Moment’ fue una frase del año pasado, evidentemente acertó en lo de ‘Mexican’ pero no en el ‘Moment’. Yo creo que este año podría empezar porque es el año donde realmente esto se puede consolidar. Conforme las reformas se implementen, sean bien percibidas por los mercados e inversores mexicanos, si se consolida y las leyes secundarias se van dando en un entorno favorable de la economía norteamericana, puede iniciar el Momento Mexicano. Es lo que nos puede hacer pensar en la posibilidad de crecimiento cercano al 4%, durante dos o tres años, como necesita el país. 

Vivienda, consumo y tarjetas de crédito son mercados con riesgos crecientes en los últimos meses asociados con la pérdida del poder adquisitivo de las familias en términos reales.

Un año con crecimiento de 1.3% significa decrecimiento en la capacidad adquisitiva de la mayoría de la población. Ha habido aumentos salariales muy moderados, el desempleo –ante la falta de inversión en infraestructura y la falta de incrementos en el consumo– se ha flexionado al alza generando más tensiones en la cartera vencida del consumo, las tarjetas de crédito e hipotecas. Esto se ve reflejado en los balances de los bancos, por lo tanto son rubros que debemos seguir de cerca porque son muy sensibles al momento económico. Y que también son susceptibles a la falta de rigor por parte de las instituciones al otorgar crédito. Si la banca comienza a dar préstamos sin rigor, es fácil que la población se sobre endeude o endeude por encima de sus posibilidades. 

Los mercados emergentes -como el argentino, el turco o el tailandés- ya son noticia. ¿Hay riesgos financieros que generan preocupación?

No. La economía de Argentina está bastante aislada del resto del mundo, aunque no está endeudada. El problema argentino tiene una capacidad de “contaminación” relativamente bajo. A efectos de la economía mundial, lo que puede tener un efecto importante en 2014, es el hecho de que se pueda producir una volatilidad en los mercados financieros como consecuencia de que Estados Unidos sea menos generoso a la hora de poner dinero en la economía y reduzca los importes que le inyecta. Esto generaría un alza de tipos en EU, causando inestabilidad en las tasas de largo plazo o los tipos de cambio en las monedas de países emergentes. Es un riesgo que puede generar algunos momentos delicados este año, pero que para México son una buena noticia porque significa que EU está creciendo y como  el crecimiento de ambas naciones está muy ligado, significa que los mexicanos van a favorecerse. Por lo tanto, creo que las amenazas externas son bajas. 

Su área de Estudios no da buenas perspectivas al sector de la construcción y, en particular, de vivienda. ¿Existe allí un riesgo latente?

Ojalá nos equivoquemos en las predicciones. Hemos dado unas cifras en cuanto a construcción de vivienda para 2014, muy por debajo de lo que debería ser en México. Estamos hablando de poco más de 250 mil construidas este año y el país necesita casi el doble. Creo que se llegara a ese “casi el doble”, pero tomará un tiempo. La crisis del sector durante 2013, y todavía este 2014, ha hecho que muchos proyectos se paralicen. Retomarlos, el que las empresas que tenían una actividad importante vuelvan a tener esa “alegría constructora”, requerirá su tiempo. Espero puedan hacerlo este año, aunque las grandes no lo podrán hacer al estar inmersas en la crisis, mientras las pequeñas necesitan un periodo de adaptación para asumir crecimientos importantes en su capacidad de producción, pero tomará un lapso. Y efectivamente, ese nivel de construcción lastra, en parte, el nivel de desarrollo de México, a diferencia de que si estuviéramos haciendo 450 o 500 mil viviendas. 

¿Qué opina de que el gobierno y la COFECE limiten la compra de deuda pública a la banca derivado del examen de su balance?

Es una postura contradictoria, porque el gobierno financia su deuda con la compra hecha por los bancos. Es posible que ahora, en los mercados internacionales, haya menos dinero para comprar deuda mexicana, porque se destina a comprar deuda americana, a consecuencia de la posible evolución de las tasas de interés estadounidenses. En ese sentido, el gobierno va a seguir necesitando de los bancos para que compremos deuda, sobre todo en un año donde el déficit ha sido mayor a los años anteriores. Por otro lado, los bancos no ganamos dinero comprando deuda, sino dando crédito a nuestros clientes. Parece creyeran que con obligarnos a no comprar deuda, vamos a dar más créditos al sector productivo de la economía, pero no es así. Si podemos, vamos a dar al cliente, a las empresas, el mayor crédito que ellos nos demanden. 

Es un tema particularmente importante para Bancomer que es un gran comprador de deuda pública, debido a su tamaño…

No esperamos que nos limiten. Nuestro nivel de deuda pública, sobre el total del balance, aun siendo en términos absolutos muy grande, es bastante moderado. Que no pone en riesgo la capacidad de financiación del banco, ni la solvencia. Es una cantidad bastante aceptable en términos relativos. 

¿Cree que el gobierno no los va a limitar, aunque la reforma financiera lo estipula?

Estoy convencido de que no nos limitará. 

Entonces, no se dará…

No, porque creo que la reforma financiera estipula que si un banco no da crédito a sus clientes y no demuestra que su función primordial es darlo, en ese caso podría llegar el gobierno a obligarlo a no comprar deuda pública. Espero no sea lo que se dé con la mayoría de instituciones.

 

(Derechos reservados, Arena Pública, 2014)