Gobiernos y Finanzas Públicas

La encrucijada de Videgaray: Caída de la economía

30-09-2013 13:31

Una vez transcurridos dos tercios del año, el panorama económico de México se ha nublado. Los indicadores económicos muestran una fuerte caída de la economía que los expertos atribuyen, principalmente, a la política de gasto público y al deterioro en el ingreso real de las familias. Factores internos que han puesto en un predicamento el manejo económico de la Secretaría de Hacienda y que tienen a su poderoso titular en su mayor encrucijada.

Luis Videgaray Caso, titular de Hacienda. Agrandar
Luis Videgaray Caso, titular de Hacienda.

Una serie de errores técnicos y de cálculo sobre los factores internos y externos que amenazaron la economía entre enero y agosto de este año, así como decisiones de política económica que incluyeron el cambio de reglas para el sector de la vivienda habrían provocado, a juicio de analistas de corredurías y centros de estudio, que la economía mexicana se precipitara hacia una recesión justo cuando el resto del mundo comienza a crecer.

“La economía mexicana ya venía desacelerándose desde el segundo semestre del año pasado, ya exhibía signos de debilidad y era necesario haberlo observado. Además, era claro que el ciclo político afectaría a la economía”, dice Óscar Vera, director de la consultoría Asesoría y Estrategia Económica.

Los expertos consultados señalan al subejercicio en el gasto de los recursos aprobados en el Presupuesto de Egresos 2013, como uno de los principales causantes del debilitamiento actual de la economía.  “Llama la atención la caída del gasto en todos los rubros, incluso del gasto programable y la inversión”, dice Vera.

El monto de ese subejercicio en el primer semestre del año, medido en términos reales y respecto del primer semestre del año pasado, fue de por lo menos 60 mil millones de pesos, según una evaluación realizada por Gerardo Esquivel, catedrático del Colegio de México (Colmex).

El estudio elaborado por Esquivel  -que analiza el gasto que no se ejerció en lo que va del año pero también el monto de los recursos que el gobierno federal habría decidió no aplicar desde el año pasado cuando el presidente Enrique Peña Nieto tomó posesión y anunció que su gobierno privilegiaría el déficit cero de las finanzas públicas- muestra que la aplicación del presupuesto en tiempo y forma hubiera representado para la economía nacional un crecimiento de al menos un punto porcentual del PIB. Pero no se hizo de esa manera y las preguntas sobre las motivaciones siguen en el aire.

“Muy probablemente no hubiéramos observado la contracción del segundo trimestre porque el efecto del ajuste del gasto público se dio en los primeros seis meses; ya en agosto hubo un pequeño ajuste en términos de la parte administrativa pero aún así la magnitud del choque del puro ajuste inicial fue suficientemente grande como para que el impacto del gasto público pudiera arrastrar a la economía hacia esta situación de recesión”, dice Esquivel, quien posee un doctorado en economía por la Universidad de Harvard.

Alfredo Coutiño, director de Moody´s Analitics, matiza. El experto dice que la economía mexicana no se podía librar de la tradicional desaceleración que siempre ocurre al inicio de cada nuevo gobierno. Así ha pasado en los últimos 30 años ¿Por qué será diferente ahora?, se pregunta el analista.

“Generalmente en el primer año de cada nuevo gobierno el ejercicio del presupuesto federal siempre se retrasa con el cambio de equipo económico y político, lo cual no sólo paraliza la inversión pública en infraestructura (construcción) sino también introduce retrasos en las decisiones de consumo e inversión del sector privado, lo cual cobra su cuota restrictiva en la actividad económica durante la primera mitad del primer año del sexenio”, dice Coutiño.

Historia de un subejercicio

Sin embargo la magnitud de la caída del gasto público en el periodo enero-julio respecto al mismo periodo del año pasado fue importante y en sectores clave. Las cifras de la SHCP revelan reducciones muy significativas en el gasto pagado por el sector público en algunas dependencias.

En algunos casos, por ejemplo en el gasto pagado de la Secretaría de Gobernación, el subejercicio fue del 27.1 por ciento respecto a lo que se había gastado en el mismo periodo del año pasado; en el caso de la propia SHCP, se presentó una caída de 38.5 por ciento y en el caso de la Secretaría de Educación Pública el gasto fue menor en 9.2 por ciento.

“Son rubros muy grandes en el peso del gobierno federal que terminan registrando un impacto significativo”, anota el catedrático e investigador del Colmex.

Sólo para medir el impacto en términos reales, de haber frenado  el gasto total en términos anuales, es necesario observar que la caída fue de seis por ciento en todo el gasto e inversión del gobierno federal.

Esquivel explica que el gasto público representa aproximadamente el 20 por ciento del PIB anual. Así, tan sólo la caída del gasto público habría contribuido a un ajuste del PIB de un punto porcentual.

“Lo que hoy estamos viendo es tan sólo un efecto del ajuste en el gasto que se observó en esta primera parte del año; el crecimiento hubiera sido de un punto porcentual adicional. Es decir, si estamos año contra año creciendo 1.5 por ciento, la dinámica real hubiera sido 2.5 por ciento, tan sólo por el efecto directo del gasto público”, explica el analista.

Pero a estos efectos directos sobre el crecimiento, sería necesario añadir el efecto indirecto en la economía porque el gasto público genera efectos en cascada.

Entonces haber incurrido en un subejercicio de 60 mil millones de pesos sí representa un choque significativo que explicaría por qué la economía mexicana está en recesión mientras que otros países no, coinciden Vera, Esquivel y Coutiño.

Tanto Vera como Esquivel recalcan en que la caída venía produciéndose desde el año pasado.  “No es ahora cuando se presenta la emergencia económica”, enfatiza Gerardo Esquivel. Fue al menos hace siete meses cuando la economía mexicana necesitaba oxígeno y motores internos para evitar la caída del PIB de 0.74% vista en el segundo trimestre de este año respecto al trimestre anterior. La primera caída desde el segundo trimestre de 2009.

¿Sólo factores externos?

Pero para Óscar Vera, con un doctorado en economía por la Universidad de York, la fuerte desaceleración de la economía en el primer semestre encuentra raíces más allá del subejercicio del gasto.

“La caída en el ingreso real de las familias ha debilitado el consumo con consecuencias sobre la demanda y la producción. El repunte inflacionario en los alimentos y el transporte durante los dos últimos años –rubros que significan más del 51% del gasto de las familias en promedio-, como la generación de empleos con bajos salarios; han limitado el poder adquisitivo de las familias. Y claro, ello debilitó el dinamismo del mercado interno”, explica quien también fuera director general del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP).

Con Vera coinciden otros analistas. El economista Rafael de la Fuente, de UBS, cree que la incapacidad de la economía para generar empleos e impulsar el consumo fue el factor que envenenó al PIB y que ahora lo tiene en una situación de estancamiento. La correduría UBS ajustó su expectativa de crecimiento para 2013 de 3.5 a 1.6 por ciento.

Sin embargo la Secretaría de Hacienda asegura que ha sido el entorno internacional el que ha limitado la capacidad de crecimiento de la economía mexicana. Como ha sucedido con Brasil y Rusia, dice la dependencia en discursos y documentos, la economía de México ha ajustado sus expectativas de crecimiento a la baja.

El problema, para muchos analistas, es que Brasil simplemente ajustó su tasa de crecimiento de cuatro por ciento a 2.5 por ciento, pero siguió creciendo. En contraste México cayó en recesión según afirmó Jonathan Heath, vicepresidente del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF), en una conferencia de prensa reciente. De allí que la correduría Credit Suisse estime que la economía mexicana difícilmente alcanzaría una dinámica de uno por ciento al cierre de 2013. Y es que recuperar el terreno perdido será doloroso y cuesta arriba porque abandonar una recesión tomará varios trimestres.

El Indicador Coincidente de la actividad económica que publica el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), que reveló un retroceso de 0.04 por ciento en junio respecto de mayo pasado, confirmó que la economía mexicana se encuentra en una recesión que pudo evitarse, dice tajante Gerardo Esquivel del Colmex.

Analistas nacionales y extranjeros confirman, a partir de los datos públicos de la SHCP, que en medio de la caída de las exportaciones manufactureras,  la dependencia ejerció de manera inexplicablemente lenta el gasto público, lo que contribuyó a que el PIB nacional prácticamente no creciera en el segundo trimestre del año.

“Son datos transparentes y de libre acceso: hasta julio pasado –por ejemplo– el sector público había gastado mucho menos de lo que le había autorizado el Congreso y eso explica gran parte de la debilidad económica que hemos vivido, porque le pega al consumo y eso se convirtió en el origen de otras debilidades”, consideró Alonso Cervera, director de la división de Renta Fija y responsable de análisis para América Latina de Credit Suisse, quien también otorga un peso específico en la caída mexicana a la debilidad de la demanda externa de los productos que se manufacturan en el territorio nacional.

Hasta julio pasado, ejemplifica Cervera, se registró una caída de cinco por ciento en las exportaciones de computadoras. “México no sólo vende petróleo crudo, también vende autos, electrónica, y una muy buena parte de la manufactura se ha visto afectada porque la demanda externa se ha contraído y ese también es uno de los puntos centrales que afecta la demanda de muchos sectores en el rubro de servicios”.

Pero esta debilidad en las exportaciones, no hace más que profundizar la duda de los analistas que aún se preguntan por qué el gobierno no observó en el momento justo la necesidad de estimular a la economía con motores internos. Liberar el gasto hubiera evitado el cierre de muchas pequeñas y medianas empresas y la desaparición de fuentes de empleo.

Pero lo que aumenta las dudas, más allá de las razones propiamente económicas, es que –según los datos de las Finanzas Públicas- la liberación del gasto en el primer semestre del año fue discrecional. Mientras que el gasto pagado en participaciones a estados y municipios creció 0.1% entre enero y junio de este año respecto al mismo periodo del año pasado, en dependencias como Gobernación el gasto cayó 33.4%, en Hacienda 41.7% y en la Secretaría de Educación Pública en 11.6%

Liberando oxígeno

Ahora, hacia el final del año, la administración de Enrique Peña Nieto podrá reasignar el gasto en línea con las prioridades de su gobierno y no a partir de la distribución que dejó la última administración panista.

Después de dos trimestres consecutivos de no ejercer la totalidad de los recursos públicos aprobados y etiquetados por el Poder Legislativo para dependencias y entidades públicas, organismos descentralizados y paraestatales, es posible reasignar el gasto.

El artículo 23 de la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria prevé que “los subejercicios de los presupuestos de las dependencias y entidades que resulten, deberán subsanarse en un plazo máximo de 90 días naturales. En caso contrario dichos recursos se reasignarán a los programas sociales y de inversión en infraestructura que la Cámara de Diputados haya previsto en el Presupuesto de Egresos”.

Ahora, gracias a este artículo de la LFPRH, Luis Videgaray podría decidir la reasignación de los recursos públicos y alejarse de las prioridades y obstáculos que dejó un Presupuesto de Egresos de la Federación diseñado principalmente por panistas.

Así, en medio de  los acuerdos políticos que harían posibles las reformas estructurales propuestas por el gobierno de Enrique Peña Nieto, sobre todo la del sector de la energía, la SHCP habría incurrido durante los primeros siete meses del año en un ejercicio discrecional del gasto público, a pesar de que la economía internacional impuso a otros gobiernos de economías emergentes la necesidad de impulsar estrategias contracíclicas para hacer frente al deterioro global.

Inexperiencia ¿factor?

Una causa que asoma en el análisis de algunos economistas para intentar explicar las razones del subejercicio del gasto público en momentos tan críticos para la economía, es la ineficiencia de algunos cuadros medios, sobre todo en puestos clave de la Subsecretaría de Egresos de Hacienda.

“Si bien mucha de la gente se mantuvo en la SHCP durante el cambio de gobierno y de partido en el Poder Ejecutivo, sí se presentaron cambios significativos en la Subsecretaría de Egresos y eso fue porque trajeron a gente que estaba en el Estado de México”, refirió Gerardo Esquivel.

La Subsecretaría de Egresos es un área crítica en la que, históricamente, el Presidente y el Secretario de Hacienda designan a una persona de toda su confianza. Eso hizo en su momento el presidente Felipe Calderón cuando colocó allí a Ernesto Cordero y, posteriormente, a Dionisio Pérez Jácome.

Está confirmado que en la estructura organizacional de la SHCP, la Subsecretaría de Egresos fue el área que renovó por completo a su cuadro de funcionarios públicos.

“Yo creo que aquí tuvo que ver más con ese cambio tan importante porque evidentemente no es lo mismo el presupuesto del Estado de México, por muy grande que este sea, con lo que termina ejerciéndose a nivel federal”, lamenta Esquivel.

El director de la consultoría de marketing político Llerena y Asociados, Héctor Llerena, coincide: “El dinero no fluyo debido a muchas ineficiencias en la liberación del gasto y de ello son testigos millones de proveedores durante este arranque de administración”.

El debate no ha concluido. El hecho manifiesto es que la economía mexicana que el año pasado creció 3.9%, ahora se debate entre una recesión y un crecimiento apenas perceptible que no evitará la caída en el producto por habitante y en el deterioro de los niveles de bienestar de la población.

 

MÁS INFORMACIÓN: Recesión made in Mexico, nota de Arena Pública de septiembre 30 de 2013.

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