Gobiernos y Finanzas Públicas

Los pecados del subejercicio

30-09-2013 10:17

El subejercicio del gasto público -que ya se calcula en al menos 60 mil millones de pesos- sí generó problemas en todos los sectores productivos del país. Si bien, se estima que el gasto del gobierno federal no representa más allá de 20% del Producto Interno Bruto (PIB), el efecto multiplicador de un ejercicio correcto en tiempo y forma de estos recursos representa uno de los principales generadores de riqueza en la economía.

Luis Videgaray Caso, titular de Hacienda. Agrandar
Luis Videgaray Caso, titular de Hacienda.

Los indicadores, como las cuentas por cobrar y la cartera vencida, no mienten. La aseguradora francesa Coface, dedicada al segmento de seguros de crédito, confirmó que en lo que va del año el retraso en la liquidación de deuda provocó que un mayor número de proveedores ejercieran sus coberturas.

La empresa financiera, que dirige Bart Pattyn, también considera que el retraso en el gasto público a cargo de las entidades del gobierno federal generó problemas en la economía. Las grandes constructoras no sólo enfrentaron el retraso en la licitación de contratos sino también problemas para pagar cuentas atrasadas.

Además, en muchos casos, este tipo de empresas de la edificación también participan en el desarrollo de complejos habitacionales, lo que les provocó un problema múltiple en sus portafolios con proyectos diversificados.

El flujo de caja fue uno de los grandes problemas de las compañías mexicanas de todos los sectores y tamaños, y los proyectos con los gobiernos estatales, municipales y federal, que antes representaban verdaderas fuentes de ingresos, se transformaron en bombas de tiempo para muchas empresas. La paradoja es que no sólo se carecía del pago, sino que se enfrentó el dilema de continuar con los servicios para no perder clientes.

 

MÁS INFORMACIÓN: El gasto público retrasado por… ¡el Pacto por México!, nota de Arena Pública de junio 5 de 2013.

OPINIÓN: ¿Y cómo va el tercer trimestre? y El error, columnas El Observador de septiembre 6 y septiembre 3, respectivamente, de 2013.

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