Entrevistas

Es falso que la banca extranjera se lleva el ahorro de los mexicanos

Guillermo Babatz hace una pausa en la conversación antes de dejar en claro su total desacuerdo con las duras críticas que ha hecho en los últimos días el ex gobernador del Banco de México, Guillermo Ortiz Martínez, sobre la política que ha seguido el país con la banca extranjera.

12-03-2012 00:00 Por : Arena Pública
Desde el punto de vista regulatorio no hay distinción entre bancos extranjeros y nacionales.
Desde el punto de vista regulatorio no hay distinción entre bancos extranjeros y nacionales.

Guillermo Babatz

La autoridad bancaria responde a las críticas de Guillermo Ortiz y le dice que es peligroso cuestionar la propiedad de los bancos. “Si cumplen las reglas, por qué cuestionar qué hacen con sus ganancias”, contesta. Recuerda que en la privatización, que encabezó Ortiz, se les hizo dueños del 100% del capital.

En un artículo que publicó el diario británico Financial Times, Ortiz dijo que los bancos extranjeros asentados en México han sido “un negocio increíblemente rentable”, que han trasladado fuertes cantidades en dividendos a sus matrices, en detrimento del crédito y del crecimiento de la economía mexicana. En el diario el ahora presidente del Grupo Financiero Banorte afirmó que “hoy en día los ahorros internos se utilizan para recapitalizar a los bancos extranjeros privando a México, y a los mercados emergentes en general, de los recursos”.

Pero Ortiz no ha parado en su crítica a los bancos extranjeros asentados en el país. El viernes pasado ante empresarios de Querétaro volvió a insistir en el asunto diciendo que “en México se vive al revés” explicando que 75 por ciento del sistema financiero está controlado por extranjeros quienes obtienen dividendos para capitalizar a sus matrices cuando estos recursos deberían quedarse para impulsar el desarrollo del país.

Babatz califica de falaces los argumentos de Ortiz. Como presidente de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, Guillermo Babatz Torres es el responsable de regular y supervisar la actuación de los bancos en México, y lo hace desde julio de 2007 cuando fue nombrado por el entonces secretario de Hacienda, Agustín Carstens.

PELIGROSO CUESTIONAR LA PROPIEDAD

Entrevistado en su oficina al sur de la ciudad de México parece contener su enfado cuando dice, “estoy en desacuerdo con lo que plantea Guillermo (Ortiz)” y advierte al inicio de la conversación: “Hablo de bancos en general, sin distinción de bancos mexicanos o extranjeros. Desde el punto de vista regulatorio no hay distinción entre bancos extranjeros y nacionales”.

Trata de cuidar sus palabras, habla pausado, pero no deja de ser enfático. Le preocupa que se cuestionen los derechos de propiedad en el país, “un asunto básico” –dice, y lo repite a lo largo de la conversación. “Una de las cosas que como autoridades financieras tenemos que defender hasta las últimas consecuencias son los derechos de propiedad. Si una institución tiene utilidades y cumple con las reglas nadie tiene porqué cuestionar qué hace con sus utilidades”. Y luego Babatz advierte sobre la crítica desatada por Guillermo Ortiz: “Es sumamente peligroso e inconveniente inmiscuirse en ese tema”, dice.

Babatz se sabe casi de memoria el artículo publicado en el Financial Times por el ex gobernador del Banco de México. Repite las frases textuales antes de replicar. “Guillermo en su artículo dice que se están llevando el ahorro de los mexicanos a las matrices. En eso no coincido, eso no está sucediendo y hay reglas para que eso no suceda. En la crisis de 2008 quedó evidente que había una debilidad en las reglas porque los bancos podían prestar hasta el equivalente de 50 por ciento de su capital a partes relacionadas incluyendo sus matrices; ese 50 por ciento era absurdamente alto y se redujo al 25 por ciento”.

El funcionario responde con prisa a las preguntas antes de que éstas terminen de formularse.  Se le cuestiona sobre los cuantiosos dividendos que han obtenido los bancos extranjeros en el país que el ex gobernador del banco central cuantifica en unos 20 mil millones de dólares en los últimos 8 años y que equivalen a lo que se pagó por ellos.

Babatz no da respiro e insiste en que mientras los bancos cumplan las reglas no se tiene porqué limitarlos. “Hay un marco legal bastante claro: Los bancos deben cumplir con los mínimos de capital y el grado de reservas, después de eso no tienen ninguna restricción legal ni para otorgar dividendos ni para disminuir capital en el extremo. El mismo marco legal dice que si no se cumplen los mínimos no se pueden repartir dividendos. En el momento en que se está por debajo de 10 por ciento de índice de capitalización se generan distintas medidas y una de ellas es la restricción al pago de dividendos. No se puede pagar dividendos hasta que se regrese al 10 por ciento, que no es el mínimo regulatorio, pero por eso se llaman ‘alertas tempranas”.

ARGUMENTO FALAZ

Para Babatz Torres el argumento de que el pago de dividendos en los bancos de origen extranjero ha sido causa de un escaso crecimiento del crédito y de un menor crecimiento económico del país, es un argumento falaz.

“El argumento que plantea Guillermo (Ortiz) es que debido al pago de dividendos que ha sido tan alto, el crédito en el país ha crecido menos. Difiero completamente. Primero, hacer una distinción entre bancos extranjeros y bancos mexicanos en esto no tiene ninguna base, el ritmo de crecimiento de crédito entre bancos mexicanos y extranjeros no tiene una diferencia importante.  Segundo, la razón por la que el crédito no ha crecido más rápido no  ha sido por la falta de capital. Lo que hemos visto desde finales de los años noventa es que los bancos tienen suficiente capital para prestar. Lo que ha frenado el crecimiento de crédito es el apetito por riesgo de los bancos, la demanda de crédito por los individuos y el riesgo que los bancos creen que hay en el mercado”. Y agrega el regulador bancario, “es un argumento falaz”.

OBLIGARLOS A VENDER ES INCONSTITUCIONAL

En medio de tantas diferencias, la réplica de Babatz a lo dicho por Ortiz encuentra un punto de coincidencia entre ambos: que los bancos –y entre ellos los de capital extranjero- coloquen sus acciones en la Bolsa Mexicana de Valores. “Coincido plenamente con él en que es deseable que coticen”, dice como otorgando una concesión. Pero no por mucho tiempo. Y es que Guillermo Ortiz ha planteado la colocación accionaria de los bancos en el mercado bursátil local como una obligación. Y allí Babatz vuelve a las diferencias.

“En mi opinión no podemos obligarlos y, si pudiéramos, no debemos obligarlos”, dice el supervisor bancario. Y es que su principal diferencia con el ex banquero central sigue siendo el delicado tema de los derechos de propiedad. Un asunto que en México fue acremente cuestionado en diversos sectores de la economía en el pasado y que generó una enorme desconfianza de los capitales. Uno de los capítulos más recordados de violación a los derechos de propiedad fue precisamente el de la estatización bancaria decidida por el entonces Presidente José López Portillo en 1982.

En la entrevista Babatz trae indirectamente a la memoria el proceso de privatización de la banca que se dio a partir de 1990 y que fue encabezada por Guillermo Ortiz en su calidad de subsecretario de Hacienda durante la presidencia de Carlos Salinas de Gortari. Dice Babatz: “Vuelvo a los derechos de propiedad. Quienes obtuvieron una licencia bancaria hicieron una inversión en el país -que él (Guillermo Ortiz) mismo dice ‘que nadie más quiso hacer’; se les establecieron reglas en las que ellos podían ser dueños del cien por ciento y no tienen porqué venderle nada a nadie”.

En ese sentido Babatz dice que obligar a los banqueros a vender parte de su propiedad no solo es contrario a la Constitución, sino inconveniente para el país. “Si cualquier autoridad –por un tema distinto a temas de competencia de mercado- pretendiera a través de un cambio de ley forzarlos a vender parte de eso que adquirieron en su momento, es inconstitucional. Legalmente no es factible forzarlos, ni conveniente”, dice el regulador bancario.

Sin embargo la Secretaría de Hacienda y la Comisión que encabeza están preparando incentivos para que los bancos, nacionales y extranjeros, coticen en la bolsa local. De los cinco mayores bancos del país solo Banorte ha colocado acciones en la Bolsa Mexicana de Valores, y de los cinco siguientes, solo Inbursa lo ha hecho.

“Aún así debemos incentivarlos a que coloquen acciones”, dice Babatz Torres en coincidencia con Ortiz Martínez.  Y menciona por lo menos dos ventajas de que esto ocurra: “Una, es la disciplina de mercado que se ejerce sobre los bancos que cotizan. Esta viene cuando se reporta información y hay analistas e inversionistas que la analizan y eso tiene un impacto positivo o negativo sobre el precio de la acción. Segundo, dado que los bancos realizan su actividad con el dinero de terceros, el hecho que el banco responda no solo a un dueño sino a un grupo de inversionistas pulverizado radicado en el país es muy importante; porque el administrador tiene que responder por igual a sus accionistas mayoritarios y a los que detentan sus acciones en el mercado de valores. Eso alinea mucho más de cerca los incentivos de esa administración con la de sus depositantes y da fortaleza a la administración local”, explica.

En la conversación Babatz detalla que en unos días más se enviará el borrador con las reglas definitivas que incentiva a los bancos a capitalizarse por la vía de obligaciones subordinadas convertibles que, bajo ciertas condiciones, automáticamente se convierten en capital regulatorio, como lo plantean las nuevas normas de Basilea III. Dice que en México se aplicarán a partir de enero de 2013 con el añadido de que aquí el contrato de estas obligaciones señalará que además de ser convertibles en capital regulatorio, también deberán cotizar en la Bolsa Mexicana de Valores.

La conversación con el funcionario se extiende más allá de lo acordado y en algún momento acota: “la relación tan buena que tengo con él (Guillermo Ortiz) la seguiré teniendo, pero estoy en bastante desacuerdo con muchas de sus opiniones”.

 

(Derechos reservados, Arena Pública 2012)