La crisis migratoria y la lógica de Ebrard

13-06-2019 10:11

La lógica del canciller Ebrard es impecable: para que EUA no nos devuelva a tantas personas y tengamos una (mayor) crisis humanitaria en la frontera norte, hay que taponear los flujos desde la frontera sur.

Marcelo Ebrard regresó de una dura negociación con la administración Trump la semana pasada, victorioso tras haber alcanzado un acuerdo con el gobierno de EUA: México incrementaría su esfuerzo por reducir la migración ilegal que llega a EUA (Declaración Conjunta México Estados Unidos, 7 de junio de 201). Resulta que para sorpresa de la Secretaria de Gobernación -quien de facto debió haber sido quien encabezara la negociación en Washington D.C. dadas las atribuciones migratorias que tiene la dependencia a su cargo- los norteamericanos notificaron al gobierno de México que sólo en mayo 2019 habrían detenido 144 mil migrantes indocumentados de varias nacionalidades y que asumían que habrían llegado desde México, con lo que esperaban que para fin de año sumarían ya más un millón.

Las cifras son abrumadoras: 144 mil personas indocumentadas detenidas en un mes es el doble que en febrero de este mismo año. Particularmente preocupante porque como parte del programa Remain in Mexico, implementado desde enero 2019, las autoridades de EUA enviarían un mayor número de solicitantes de asilo en ése país de regreso a México a esperar su resolución, con lo cual nosotros tendríamos no las 11 mil personas que actualmente esperan la aprobación de su solicitud de asilo en EUA desde México, sino 60 mil en diciembre próximo.

Además, Andrés Ramírez, Comisionado de la COMAR (atención a refugiados de la SEGOB) declaró ayer en medios que la COMAR ha recibido 24 mil solicitudes de refugio este año y espera que para diciembre haya cerca de 80 mil. Cifras van y cifras vienen, pero entre los 60 mil que nos envíe EUA en espera de asilo más los 80 mil que piden refugio en México (suman 140 mil personas), preocupa que por un lado el presidente AMLO prometa 80 mil empleos del Programa Sembrando Vida en el sureste de México, y por otro el canciller Ebrard hable que se crearán 100 mil empleos en diversos estados del país para atender a los hermanos centroamericanos que por rechazo de EUA o por deseo se queden en México.

Problemático, que además de no alcanzar (una demanda de 140 mil empleos y una oferta de entre 80 y 100 mil empleos para atender la contingencia), el programa Sembrando Vida que menciona el sr. Presidente esté diseñado únicamente para personas que tengan 2.5 hectáreas de tierra para desarrollar un proyecto agroforestal. Es evidente que los migrantes de Guatemala, Salvador, Honduras y en general de cualquiera que haya estado dispuesto a dejar su vida y su familia atrás, no tiene un terruño para cumplir con los requisitos de un programa que se ofrece como parte de la solución a la contingencia migratoria.

Tampoco los datos de creación de empleo formal y las expectativas de crecimiento económico (inversión, confianza, inflación, etc.) están cooperando con la coyuntura. En el primer trimestre 2019 sólo se crearon 270 mil empleos formales, insuficientes para cubrir la demanda de empleo de locales, no se diga para incorporar adecuadamente a quienes no han podido llegar a EUA. El crecimiento que se vislumbra ya no es del 4 ni del 2 por ciento, sino apenas rebasa el punto porcentual para este año.

Total que Ebrard tiene motivos para estar preocupado por que no lleguen más migrantes indocumentados al norte, pero no sé si de verdad cree que con el mero despliegue de la Guardia Nacional y el incremento presupuestal de la COMAR (que en diciembre 2018 sólo tenía 21 millones de pesos para atender cuanta solicitud de refugio en México se tramitara) vamos a poder disminuir el flujo de migrantes hacia EUA ni su inminente arribo a nuestra frontera con EUA.

Incluso pensando que Ebrard es un maestro de la optimización de procesos y un genio de las operaciones coordinadas, logrando que las detenciones de migrantes se dieran en el Istmo de Tehuantepec, que las cámaras de comercio y la industria ofrecieran empleos dignos para los 140 mil migrantes que tendremos varados antes de que acabe el año y los militares que integran la (aún inexistente) Guardia Nacional aprendan en escasos 40 días sobre la protección de los derechos humanos en cada detención de civiles -migrantes o no-, aún en ese caso, subsiste la necesidad de ofrecer a estas personas un lugar dónde vivir (no, albergues temporales no son condiciones aceptables), drenaje, recolección de basura, agua potable, transporte… vacunas, seguridad social, atención médica.

Justo bajo estos argumentos (de que no tenemos capacidad de ser un tercer país seguro en términos de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de Ginebra, 1951, por la cual cuando una persona no recibe asilo en un país, otro puede recibirla pero debe garantizarle acceso a servicios públicos y no podrá retornarlos a su país de origen, según el principio de no devolución) es que ni México ni Guatemala han aceptado los términos de un acuerdo de este estilo con EUA, por el cual el gobierno norteamericano pudiera devolver a los centroamericanos a México, y México a los hondureños y salvadoreños a Guatemala. Como en cualquier esquema de pirámide, quien paga las cuentas siempre es el que está al final de la cadena.

No hay forma de que esto salga bien. Cientos de miles de personas que abandonaron sus países de origen en busca de una mejor vida en EUA, se quedan varadas en un país que no logra ofrecerles una salida a su circunstancia de desposesión e indefensión.

Hay que concederle al canciller Ebrard que tiene la intuición: debemos preocuparnos por disminuir los flujos de migrantes antes de que estalle la crisis de salubridad y humanitaria en la frontera norte. El tema es cómo hacerle, porque usando a la Guardia Nacional no van a dejar de ingresar personas hacia EUA. La solución integral está en la negociación con EUA y los países expulsores… pero también debe incorporar un saneamiento del INM (que no implique más recortes sino mayor capacitación de los agentes migratorios, eliminación de la colusión con los traficantes de personas), y atención a las redes de tráfico de personas que pueden, en ocasiones, buscar suplantar la identidad de organizaciones humanitarias. Sin embargo, no puede haber confusión y tratar como delincuente a quien únicamente está siendo solidario con el migrante.

Ebrard, en resumen, debe sumar a la Ministra secretaria Olga Sánchez Codero (en tanto secretaria de Gobernación, con atribuciones para ejecutar la política migratoria) a la solución activa del problema, o mejor mudarse a Bucareli.

 

Twitter: @Sofia_RamirezA

Sofía Ramírez Aguilar es directora adjunta de investigación aplicada en Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, analista política y exfuncionaria de la SEGOB.