Lo que importa

05-11-2019 22:56

Tres temas deben ser constantemente rescatados de los dimes y diretes político-partidistas que a oleadas contaminan la atención pública: la confirmación del declive de la economía, la inseguridad que en grandes porciones del país no cede, y la amenaza a la democracia que representa el caso de Baja California. Lo demás, aunque puede tener algún aporte informativo, es principalmente distracción. 

Las estimaciones del INEGI sobre el PIB al tercer trimestre de 2019 muestran su contracción en 0.4% respecto al año anterior, algo que no ocurría desde hace una década. Esto ocurre ante remesas récord de trabajadores mexicanos en una economía estadounidense todavía dinámica, y un desplome de la inversión en México, producto de una caída en la confianza empresarial, lo que apunta a una deficiente política económica.

Por otra parte, el Banco de México encuentra que la gobernanza es considerada el principal obstáculo al crecimiento, con 48% de las menciones en su sondeo a especialistas del sector privado. 

En ella, la inseguridad está en primer lugar, incrementando notablemente su importancia desde diciembre de 2018. Por supuesto, este problema rebasa lo económico, como lo ilustra el reciente asesinato de niños ocurrido en el límite entre Sonora y Chihuahua, estados con unas de las mayores tasas de homicidios en el país.

Dentro de los asuntos de gobierno que detienen la economía también se encuentra, aunque, en segundo lugar, la incertidumbre política interna. Esta zozobra esta siendo magnificada por un gobernador de Baja California que lleva a los extremos la presunción de legalidad de su pretendida extensión de mandato. También, la empeora una secretaria de gobernación errática y ligera en sus dichos respecto a la constitucionalidad de las leyes locales.

La necesaria corrección de la política económica, la revisión de la estrategia de seguridad y el enfrentamiento de los desafíos a nuestra democracia es lo que importa para el bienestar, la tranquilidad y la participación en los asuntos públicos de la población. A ello nada agregan optimismos infundados, ilusorias amenazas o cacerías de tuiteros incómodos.

Comunicar una suerte de autismo económico al desconocer la contundencia de las cifras del INEGI con un “vamos bien” no abona a la confianza de los inversionistas, como podría hacerlo el reporte puntual de las acciones para enmendar el rumbo de la economía.

 

Comunicar una suerte de autismo económico al desconocer la contundencia de las cifras del INEGI con un “vamos bien” no abona a la confianza de los inversionistas

 

Sonar la alarma de un “golpe de estado”, ante voces de las fuerzas armadas que expresan sus inconformidades con el trato recibido por su Comandante Supremo, no es conducente a un clima que favorezca la mejora de la estrategia de seguridad pública.

Utilizar la infraestructura tecnológica de la Secretaría de Seguridad para reportar información deficiente sobre actividad en redes sociales, no confronta los verdaderos desafíos a la democracia, provenientes de gobernantes que incumplen la ley al punto de retorcerla.

Lo peor, sin embargo, es que la confrontación desatada por los dichos y acciones presidenciales distrae del apuro económico que puede agravarse, de la criminalidad que victimiza a cualquiera y de los excesos y cinismo del poder político.

 

Twitter: @equidistar