La alarma del empleo sin crecimiento

15-01-2020 08:25

La expansión del empleo formal pese a una economía estancada y con salarios al alza parece una buena noticia para la administración del presidente López Obrador.  No lo es. Es más bien una señal de alerta para recuperar el crecimiento económico antes de que se ocurra una pérdida irreversible de empleo y de los ingresos laborales.

El IMSS reportó recientemente que en 2019 aumentó en 342 mil las personas registradas ante el instituto, número que aproxima la generación de empleos formales. Esta cifra representa cerca de la mitad de los empleos de este tipo generados en 2018, que alcanzaron casi 661 mil.

Claramente, el primer año de gobierno de López Obrador arroja una decepcionante cifra, no sólo para las necesidades del país sino respecto del desempeño económico del gobierno que lo antecedió.

Sin embargo, en 2019, la afiliación al IMSS creció 1.7% cuando la economía se espera haya tenido cero crecimiento en dicho año.  Así, la generación de empleo podrá ser decepcionante, pero parece casi milagrosa ante una economía estancada.

Además, en 2019 se elevó el salario mínimo de forma notable, más de 11% en términos reales. Este aumento permitió que el salario medio de cotización del IMSS real aumentará 3.8% en 2019 versus 0.5% en 2018.

De esta forma, al combinar el incremento del empleo y sus remuneraciones promedio se encuentra que la masa salarial real aumentó 5.5% en 2019 versus 3.9% en 2018. Este elemento es, sin duda, un generador de bienestar.

Si la historia terminara aquí, el aumento de las remuneraciones laborales sería una buena noticia sin reservas. Se estaría redistribuyendo el ingreso a favor de los trabajadores, los cuales en las últimas décadas han visto reducir la participación de sus remuneraciones en el Producto Interno Bruto.

Desafortunadamente, la explicación de la aparente paradoja del mayor empleo sin crecimiento arroja una seria advertencia para tomar con mesura las ganancias distributivas y retomar lo más pronto posible la senda del crecimiento.

Cuando la economía se estanca no lo hace de forma homogénea. Algunos sectores se contraen y otros se expanden dando un promedio de nulo crecimiento.  Los que se decrecen no arrojan inmediatamente al desempleo a un gran número de sus trabajadores, sino que los conservan temporalmente en espera de tiempos mejores y para evitar costos de recontratación considerables cuando estos tiempos lleguen. Los sectores que crecen, en cambio, amplían el número de su personal ocupado. En promedio y por cierto tiempo, una economía estancada puede generar empleo.

En el caso de México, el sector secundario, que es el que más se ha contraído (-1.5% al tercer trimestre de 2019), muy probablemente está atesorando trabajo esperando se reactive el crecimiento. En cambio, los sectores primario y de servicios han seguido creciendo, explicando su expansión el positivo, aunque debilitado, crecimiento del empleo.

La conclusión es clara: si la recuperación prevista para 2020 no corresponde a la necesaria para mantener empleados a los trabajadores que temporalmente se han conservado, comenzarán a darse despidos en el sector formal, aún con crecimiento económico. Esto hará que las ganancias distributivas para los trabajadores asegurados corran peligro y puedan esfumarse por completo.

El lapso de mayor empleo sin crecimiento es el periodo de gracia que tiene la economía mexicana para recuperar el impulso perdido.