De la alegría del informe al sinsabor del presupuesto

09-09-2020 15:16

Cuando el presidente presumió en su discurso con motivo de su segundo informe que “en el peor momento contamos con el mejor gobierno”, podría haber dado cierta credibilidad a sus palabras citando su propio informe escrito entregado al Congreso.

Este, correctamente establecía que, gracias a su política salarial, “en 2019, aproximadamente 2.6 millones de personas salieron de la pobreza laboral. El salario promedio de las personas trabajadoras aseguradas en el IMSS en términos reales se elevó 3.8% en 2019 y 4.6% a junio de 2020, las mayores tasas en15 años”, un logro merecedo del mayor reconocimiento.

Sin embargo, en vez de ceñirse a la evidencia, su mensaje se divorció de la realidad. Fueron palabras, no hechos: ¿560 mil millones de pesos arrebatados a la corrupción? No hay constancia presupuestal de ellos. ¿Saldremos de la pandemia con un mejor sistema de salud? México presenta la mayor mortalidad de personal médico por COVID19 en el mundo. ¿Siete de cada diez familias recibe presupuesto público? No hay un Censo de Bienestar transparente con el cual verificar el cálculo.

La lista de dichos alegres podría seguir y continuar resonando, pero las propias proyecciones gubernamentales, con todo y su optimismo, desaniman. Los Criterios de Política Económica, que acompañan al presupuesto para 2021, preveen una caída de la economía de 8% en 2020. Para 2021 se recuperaría poco más de la mitad de lo perdido de la actividad económica. Lo anterior significaría agregar cerca de diez millones de personas a la pobreza de ingresos en el presente año y mantener a 4.7 millones de ellos en la pobreza en 2021.

La caída del PIB en 2020 reducirá los ingresos presupuestarios obligando a un mayor deficit y su consecuente endeudamiento, mismo que poco podrá ser reducido en 2021. Sin embargo, esta vía para sostener los recursos públicos permitirá un incremento real del gasto programable de 1.3% para 2021, la mitad de lo que aumentó en 2020. Aunque este aumento es absolutamente insuficiente para el reto económico y social que se enfrentará, es por demás bienvenido.

El presupuesto 2021, privilegia el gasto en funciones de Gobierno, aumentándolo 5.7% respecto al aprobado para 2020, y sacrifica el correspondiente a Desarrollo Económico, reduciéndolo 2.9%.  Dentro del primero se privilegia el gasto en seguridad nacional, mientras que en el segundo el mayor deterioro corresponde al turismo. Adicionalmente, se mantiene como prioridad el gasto en los cuestionados proyectos de la refinería de Dos Bocas, el Tren Maya y el nuevo aeropuerto.

En materia de gasto social hay un incremento de 2.7%,. El gasto en salud  crece 1.3%, y el de educación 0.4%, lo que, dado el crecimiento poblacional, hace que el gasto per cápita en salud practicamente no crezca y el de educación disminuya en términos per cápita. El mayor incremento se da en el rubro de protección social (6%), que incluye las transferencias monetarias de distinto tipo consideradas como prioritarias por este gobierno.

En síntesis, las perspectivas económicas y presupuestales para 2021 lucen muy frágiles para este gobierno, pero aunque es posible que no mejore los servicios de salud y educación, distribuirá una mayor cantidad de efectivo entre las familias en pleno año electoral. Hay cuestiones que simplemente no cambian ni en tiempos de crisis.