La sonrisa de Clinton que trae en vilo a México

27-10-2016 23:13

La permanente sonrisa de Hillary Clinton en los tres debates presidenciales sigue siendo un misterio para los intereses económicos de México.

Una sonrisa indescifrable aún que parece esconder sus verdaderas intenciones. ¿Acaso estamos frente a una candidata demócrata que se convertirá en una barrera para el comercio con México y que apostará por el crecimiento de un estado más bien intervencionista, con un corte proteccionista, en una gran cantidad de frentes del mayor capitalismo del mundo?

Si nos atenemos a las predicciones de votos en el Colegio Electoral, es altamente probable que Hillary Clinton se convierta en la primera presidenta de los Estados Unidos de América después de las elecciones del 8 de noviembre.

Los pronósticos del británico Financial Times de este fin de semana pasado la colocaban con 262 votos, de los 270 necesarios para ganar la elección. De éstos, 172 se consideran votos duros y 90 votos altamente probables para Clinton. Así que la disputa con Trump se centra en 112 votos de estados como Florida, Ohio y Georgia. Mientras que el número de votos seguros y altamente probables para Donald Trump prácticamente están repartidos entre 93 para los primeros y 71 para los segundos.

Claro que todo puede pasar en una elección con un elevado porcentaje de indecisos (alrededor de 15%) sin embargo los tres debates favorecieron la estrecha ventaja que mantenía Clinton a finales de septiembre.

El asunto relevante para México es si el discurso público antiliberal que hemos escuchado de Hillary Clinton durante todos estos meses de campaña es un fiel reflejo de su pensamiento, de sus programas de gobierno y de los compromisos con sus promotores.

Jaime Serra, quien fuera el jefe negociador mexicano del Tratado de Libre Comercio para Norteamérica, es de los que piensan que Clinton no favorecerá un mejor TLC con México.

Para Serra la posible presidenta de EU nunca estuvo convencida del TLC y la exacerbación de las ideas proteccionistas durante la campaña, compitiendo con dos extremistas como el demócrata Bernie Sanders y el republicano Donald Trump, la obligarán a cumplir una buena dosis de sus promesas de campaña. Esto me lo dijo Serra en una entrevista en el verano pasado.

Sin embargo hay quienes piensan que Clinton es mucho más moderada –y liberal- de lo que ha dicho públicamente en estos últimos meses de campaña.

En la filtración de correos de la campaña de Clinton que hizo Wikileaks, se leen algunos mensajes de su jefe de campaña, John Podesta, en los que se puede ver a una Hillary Clinton con ideas políticas y económicas más cercanas a una candidata liberal, con menores sesgos negativos sobre la apertura comercial y migratoria, con una visión de mayor desregulación y menos intervencionista sobre la economía, que lo que ha dicho públicamente.

Claro que no se puede descartar que estas ‘filtraciones’ de los correos de la campaña formen parte de las estrategias electorales, lo que desvirtuaría esta percepción de una presidenta menos hostil en su potencial relación con México.

Pero hay que prestar atención a lo dicho por Clinton en estos correos. En algunos de ellos filtrados por Wikileaks -y que en su mayoría corresponden a conferencias privadas de Hillary Clinton con banqueros de inversión previos a la campaña (https://wikileaks.org/podesta-emails/emailid/927) se leen frases como éstas: “Mi sueño es un mercado hemisférico común con apertura comercial y fronteras abiertas, en algún momento del futuro con energía verde y sustentable tanto como sea posible, que impulse el crecimiento y las oportunidades para cada persona en el hemisferio".

Y en otra parte Clinton les dijo a los ejecutivos del brasileño Banco Itaú: “Creo que debemos tener un plan concertado para aumentar el comercio bajo las actuales circunstancias actuales... Hay mucho más que podemos hacer, hay condiciones dadas pero las empresas de ambos lados tienen que hacerlas una prioridad y no es un asunto que los gobiernos tienen que hacer, pero los gobiernos pueden, o bien hacerlo más fácil o hacer que sea difícil, pero tenemos que resistir, el proteccionismo, u otro tipo de barreras de acceso al mercado y al comercio, y me gustaría ver mucha más atención y no sólo ser una política por un año bajo el presidente X o Y, sino una constante”.

Claro que este discurso privado de Clinton –a favor de la globalización, a un mayor libre comercio y de fronteras abiertas en el hemisferio- no ha sido su discurso público en el último año.

Y es allí en donde entramos en un terreno nebuloso y confuso –especialmente para México- sobre el camino que escogería una ‘Clinton liberal’ para alcanzar los objetivos de devolver a Estados Unidos el estatus de potencia militar, económica y política que tanto se ha ‘vendido’ en una campaña fuertemente azuzada por el discurso incendiario de un Trump nacionalista.

¿Qué esconde la enigmática sonrisa de Clinton? Saberlo, es crucial para México.