El peso es una piñata

23-09-2016 14:32

Corrían los primeros días de abril de 2014 cuando en uno de los pasillos del entonces Hotel Fairmont Princess Acapulco, me encontré casualmente con Luis Robles Miaja, el presidente de BBVA Bancomer. La conversación fue breve, pero desafiante.

Y es que Robles Miaja me insistió, una y otra vez, en que la economía mexicana crecería como pocas veces la habíamos visto; y para fundamentar su conclusión se valió del optimismo que había encontrado en los consejeros regionales del banco y en proyectos de inversión que sabía venían en cascada. Robles parecía embelesado con las reformas que emprendía el presidente Enrique Peña Nieto, así que muy amablemente me desafió a ver las cosas con optimismo.

Aquella no fue la primera conversación que tuve con directivos y empresarios con el mismo entusiasmo por Peña Nieto. En aquellos días en que la prensa extranjera exaltaba la figura del reformador (como aquella portada de la revista Time de febrero de ese año con la frase ‘Saving Mexico’ y la foto de un presidente triunfador) era difícil avizorar la grave neumonía que se estaba gestando al interior de una economía que, por esos días, ya daba síntomas de un fuerte resfriado.

Y cómo no. Aquel mediodía del 4 de abril, el Banco de México había determinado el precio del dólar, que sirve como referencia para las grandes operaciones comerciales, en 13.0345 pesos. Lejos estaba de imaginarse que hacia finales de ese mismo año, el peso iniciaría su mayor caída desde la crisis de 1994. En números redondos, desde ese 4 de abril a la fecha, el peso mexicano se ha depreciado en 52% frente al dólar.

Traje el recuerdo de aquella conversación con Luis Robles porque ayer los economistas de su banco, tanto en México como en su matriz en España, publicaron un reporte sobre la situación actual del peso mexicano. Nada más alejado de aquella conversación que tuve con Robles.

Los economistas de BBVA Bancomer iniciaron su reporte citando a Stephen Foley, un ex editor de negocios de The Independent y corresponsal del Financial Times en Nueva York. En uno de sus más recientes reportes, Foley describió al peso como una piñata para los inversionistas globales ya que, por su alta liquidez, lo utilizan para cubrirse de cualquier riesgo que aparezca en el mercado. “Siempre parece haber alguna otra razón para golpear la piñata”, dijo Foley. Así que los analistas de BBVA adoptaron la posición del periodista del Financial Times.

Pero allí no está la explicación completa de la brutal depreciación que ha sufrido el peso frente al dólar como aquí hemos insistido desde ya tiempo.

Jorge Sicilia, el economista en jefe de BBVA global, y Carlos Serrano, el economista en jefe de BBVA Bancomer, señalan en su reporte que “para entender la persistente tendencia de depreciación (del peso mexicano) es necesario tener en cuenta los fundamentales macroeconómicos (de México)”.

Y es que cerrar los ojos e insistir –como lo han hecho y lo hacen algunos colegas— en el discurso de que todo lo malo que le pasa al peso viene de fuera, es torcer una realidad que salta a la vista.

El reporte de BBVA Bancomer cita tres factores que han depreciado al peso frente al dólar, más que lo ocurrido con otras monedas emergentes: 1. La reducción de las expectativas de crecimiento en Estados Unidos, 2. El debilitamiento de los fundamentales económicos, en particular de los relacionados con las cuentas externas, y 3. El factor Trump.

La crítica de los economistas de BBVA Bancomer al gobierno de Peña Nieto está dada en estas cuantas líneas:

“…sobrevino la tragedia y las finanzas públicas sufrieron un duro golpe por la combinación de bajos precios de petróleo y un descenso de la producción de petróleo. Dicho esto, en nuestra opinión el gobierno debería haber adoptado un enfoque más conservador con respecto a las finanzas públicas”.

Mientras que sus perspectivas para el peso se plantean así: “En 2013 este déficit (de cuenta corriente) era fácilmente financiado por la Inversión Extranjera Neta; mientras ahora solo se financia el 69% por esta fuente. Estos cambios apuntan a que continuarán los retos en la balanza por cuenta corriente, al menos hasta 2017, lo que limita cualquier posible alza del peso mexicano en ese periodo de tiempo. Además, los flujos de portafolio han dejado de entrar y es probable que el contexto para atraer flujos adicionales siga siendo difícil en el futuro inmediato”.

Dicho en palabras llanas, el peso seguirá muy débil durante 2017 con los consabidos riesgos que están a su alrededor. El peso seguirá siendo una piñata para los inversionistas globales –y digámoslo claro- en consecuencia con las malas decisiones tomadas internamente.

Lamentablemente el entusiasmo de algunos altos ejecutivo como Luis Robles –hoy presidente de los banqueros del país- no fue suficiente para ‘mover a México’ ni para hacer creíble el futuro de la economía y del peso mexicano. Para eso se necesitaba mucho más.

Por cierto, y para resumir, el posicionamiento de los economistas del BBVA sobre el andar de la economía mexicana queda claro en su raquítico pronóstico de crecimiento de 1.8% para este año y de 2.2% para 2017.

¿Pesimismo o pura realidad?