Las marcas de Videgaray y el recorte simulado

10-09-2016 09:49

El presupuesto retrata de cuerpo entero a un gobierno.

Y el proyecto de presupuesto para 2017 que se presentó ayer al Congreso dejó en claro que el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto seguirá privilegiando la sucesión presidencial, incluso asumiendo los crecientes riesgos que enfrenta la economía.

Se lo explico en tres tiempos:

PRIMERO.- El cambio de titular de Hacienda fue una buena noticia, aunque limitada.

El ex secretario Luis Videgaray se vio obligado a pactar su salida del gobierno con el presidente Peña Nieto, porque la credibilidad de su palabra ante los inversionistas se había hecho añicos en los últimos meses, por dos razones:

Uno, por el frágil estado de las finanzas públicas con preocupantes ‘déficits gemelos’ (déficit fiscal y déficit en cuenta corriente) al que se llegó a agosto de 2016. Y dos, porque sus promesas de modificar estas tendencias negativas -con la profundidad y la velocidad requeridas- se desgastaron al no reflejarse en las cifras reales de finanzas públicas.

El ex secretario de Hacienda dejó de ser una voz creíble ante los capitales, a lo que se sumó su maltrecha relación con los empresarios y, recientemente, su malograda incursión en política exterior con la invitación a Trump; que más bien pareció un coartada.

Videgaray nombró a su sucesor, José Antonio Meade, esperando una oxigenación del cargo ante inversionistas financieros incrédulos, con un nombre que podría devolver la confianza hacia el último tramo del sexenio.

Pero si bien Meade es un funcionario competente, Videgaray le entregó el cargo -‘amarrado’ a su plan económico 2017- un día antes de que éste lo tuviera que presentar.

Así que Meade firmó y presentó un plan que él no hizo, pero que sí representa los intereses del gobierno de Enrique Peña Nieto, con la pluma de Luis Videgaray, hacia la sucesión en 2018.

 

SEGUNDO.- El presupuesto 2017 mantiene las premisas de años anteriores que ya generaron desconfianza. Este proyecto de presupuesto que presentó el gobierno federal era muy esperado por analistas, calificadoras e inversionistas, principalmente para validar el grado de compromiso del gobierno con la sustentabilidad fiscal hacia los próximos años y con una reducción de la deuda pública.

Sin embargo esta contudencia para recuperar la confianza de los inversionistas no se traduce en el Paquete Económico 2017 presentado ayer por José Antonio Meade.

Un hecho lo muestra: El gobierno anunció un recorte al gasto público por 239 mil 700 millones de pesos para 2017. Una cifra que representa el 1.2% del PIB, que en teoría es un recorte importante para el próximo año y que seguramente la prensa nacional destaca el día de hoy.

Sin embargo, el documento ‘Criterios Generales de Política Económica 2017’ de la SHCP, explica que ese recorte no es tal.

En la página 56 dice a la letra: “considerando una evolución más favorable a la prevista de los ingresos tributarios y un precio del petróleo que disminuye menos de lo esperado, en el Paquete Económico de 2017 se propone una reducción en el gasto programable menor a la prevista en Pre-Criterios.

En consecuencia, el ajuste propuesto asciende a un monto de 239.7 mmp con respecto al PEF 2016, 1.2 por ciento del PIB. Considerando que durante 2016 se implementa un ajuste por 169.4 mmp, que deberá hacerse permanente, el ajuste en el gasto adicional en 2017 representará 70.3 mmp, equivalentes al 0.3 por ciento del PIB”.

Del texto se desprende que: (1) El recorte anunciado por 239 mil 700 millones de pesos para 2017, incluye los 169 mil 400 millones de recorte presupuestal que se anunció en febrero y junio de 2016, por lo que el recorte adicional para 2017 es de solo 70 mil 300 millones de pesos.

(2) El recorte anunciado por 239 mil 700 millones de pesos para 2017 se da a partir de las cifras aprobadas en el Presupuesto de Egresos de la Federación 2016 y no con las cifras desembolsadas a julio, ni estimadas al cierre de 2016.

Los analistas e inversionistas han criticado, una y otra vez, este manejo de las cifras en torno al gasto que hace Hacienda. De hecho, en los informes mensuales de finanzas públicas -de enero a julio de este año- que entregó Hacienda al Congreso, se corrobora que el gasto público no se ha reducido de acuerdo con los anuncios de recortes que hizo el gobierno a partir de 2015.

Ahora se anuncia un nuevo recorte que, al tener los mismos defectos de falta de claridad y contundencia de los anteriores, no logrará restaurar la confianza perdida entre la comunidad de inversionistas.

 

TERCERO.- ¿Por qué habría de ser distinto? Es cierto que la llegada de Meade genera nuevas expectativas en torno a su capacidad para negociar y ejecutar el Plan Económico para el próximo año.

Pero Meade no se maneja solo. Llega con un Presupuesto que tiene las marcas de operación de Videgaray que tanto descrédito generaron y sin los argumentos suficientes para convencer sobre un auténtico compromiso del gobierno para enfocarse en reducir el gasto, por encima de sus tentaciones electorales.

Cuestión, por cierto, que sería inédita en México.