Banco de México debe mantener la tasa objetivo

29-06-2016 17:32

Mañana los cinco miembros de la Junta de Gobierno del Banco de México decidirán si suben o no la tasa de interés objetivo.

Actualmente esta tasa es de 3.75% y la decisión es importante porque determina el nivel de tasa a la que los bancos se prestan dinero y, por lo tanto, por extensión también determinan las tasas de interés de los diversos créditos que conceden los bancos a sus clientes.

En las últimas semanas y, particularmente en los últimos días, ha crecido la expectativa de que la Junta de Gobierno del  banco central se inclinará por un incremento de la tasa objetivo.

Hay analistas de grupos financieros que creen que el Banco de México incrementará la tasa objetivo en 0.25 puntos porcentuales y otros más esperan un incremento más agresivo, de 0.50 puntos. Así que la expectativa es que la nueva tasa objetivo se coloque entre un 4.00% y 4.25%, lo que encarecería los créditos en el país y –de otro lado- los inversionistas obtendrían mayores rendimientos en el mercado mexicano.

Las presiones para que el Banco de México suba la tasa objetivo no son nuevas bajo el argumento principal de que los bonos mexicanos denominados en pesos han perdido competitividad en los mercados internacionales por la fuerte depreciación del peso.

Pero últimamente estas presiones se han intensificado e incluso las tasas de fondeo bancario (operaciones al mayoreo a un día) han superado el nivel de 3.90% recientemente. No es novedad, y es que hay ‘jugadores’ del mercado que han apostado con fuertes préstamos de valores que hace el banco central a los formadores de mercado –llamados ‘cortos’ en el mercado de dinero- a una alza en la tasa de referencia.

Mi impresión es que la mayoría de los miembros de la Junta –al menos 3 de 2- siguen pensando que no es momento –no por ahora- para subir la tasa objetivo actual de 3.75%, por tres razones principales:

La primera, es que la inflación al consumidor aún se ha mantenido por debajo de la meta establecida por el propio banco central, a pesar de la fuerte depreciación cambiaria que se ha producido en este año.

Si bien la inflación al productor es mucho mayor que la del consumidor, la Junta preferiría ganar tiempo con este bajo nivel de inflación al consumidor y esperar a la decisión de la Reserva Federal el 27 de julio próximo y a las decisiones que eventualmente podría tomar el gobierno federal sobre incrementos en los precios de los energéticos que vende.

La segunda razón para no subir la tasa objetivo es la caída de la actividad económica a partir de marzo pasado.

El Índice Global de la Actividad Económica (IGAE) tuvo una caída en abril muy superior a lo esperado por los analistas (1.2% intermensual), después de que había retrocedido 0.2% en marzo. Pero las tendencias muestran que la economía sigue debilitándose y más aún con la mayor incertidumbre externa a tal grado que bancos como Banamex esperan un crecimiento raquítico de solo 2.1% para este año.

La tercera razón –quizá la más importante- para que la Junta de Gobierno no mueva la tasa objetivo, es precisamente el ‘brexit’, es decir, los efectos de la salida del Reino Unido de la Unión Europea en su propia economía.

Y es que las consecuencias del Brexit no serán ‘normales’ como en cualquier crisis financiera, porque esta crisis se está dando en momentos en que las tasas ya se encuentran en niveles mínimos por las políticas expansivas que han implicado fuertes inyecciones de liquidez al sistema.

De hecho el mercado espera que el Banco de Inglaterra baje las tasas de interés en julio próximo a fin de contener el desplome esperado en la producción económica inglesa, el incremento en el desempleo y a la destrucción de capitales.

Una perspectiva que ha llevado al bono inglés a 10 años al nivel más bajo de su historia, por debajo del 1%, porque los mercados están esperando tasas más bajas, no más altas hacia delante; precisamente por la incertidumbre.

El factor ‘brexit’, se puede replicar en el otro factor de incertidumbre para México: el ‘factor Trump’, que también significará un largo periodo de incertidumbre en los mercados (hacia noviembre) en los que esperan tipos de cambios exagerados (overshooting), pero también un regreso paulatino de éstos picos cambiarios en unos cuantos meses más y una expectativa de tasas bajas.

El mercado de deuda en México parece haberlo entendido así, ya que ayer los CETES a 28 días se colocaron a 3.86% reforzando la perspectiva de que la Junta de Gobierno del Banco de México mantendría la tasa objetivo en 3.75%.

Así que mi impresión es que el Banco de México mantendrá la actual tasa objetivo. Una decisión sensata, creo. Ya lo comentaremos.