¿Viene una tormenta financiera en junio?

31-05-2016 08:50

Durante todo el mes de mayo el euro cedió una pizca de terreno frente al dólar estadounidense, mientras que, de punta a punta del mes que está por terminar, la paridad entre el dólar estadounidense y la libra esterlina prácticamente se mantuvo sin cambios.

Y es que en las últimas 8 o 9 semanas se ha observado una reducción en la volatilidad cambiaria entre las principales monedas europeas frente al dólar estadounidense que no se había visto desde finales del año pasado. Sin embargo, para algunos operadores de los mercados cambiarios, esta aparente mayor tranquilidad quizá solo sea “la calma antes de la tormenta”.

Y es que junio luce como un mes complicado para los mercados financieros del mundo. Más bien dicho, el sexto mes del año vuelve a levantar temores como ya lo ha hecho en años anteriores: Cómo olvidar el inicio de la caída sucesiva de las bolsas chinas en junio de 2015 junto con las medidas cambiarias restrictivas en una Grecia al borde del colapso.

O el terremoto financiero que sacudió en junio de 2013 a los mayores mercados emergentes del mundo cuando se previó que la Reserva Federal estadounidense iniciaría el ascenso en su tasa de referencia poniendo fin a su programa de expansión monetaria iniciada en 2008.

¿Acaso estamos ahora, nuevamente, frente a aquella sentencia bursátil de “vende en mayo y vete del mercado” tan común entre los inversionistas y operadores de los mercados financieros?

En un mercado emergente como México, con grandes facilidades para que los inversionistas se deshagan de sus pesos mexicanos y compren dólares generando importantes volatilidades, esperamos que no. Sin embargo habrá que apertrecharse.

¿Acaso es casualidad que precisamente el pasado viernes, antes de terminar mayo, la Comisión de Cambios –que encabeza el secretario de Hacienda Luis Videgaray- haya anunciado que el Fondo Monetario Internacional (FMI) le aprobó, por cuarta ocasión, su solicitud de renovar una línea de crédito flexible disponible para hacer frente a cualquier contingencia externa? Incluso en esta ocasión los recursos que el FMI está dispuesto a otorgar a México (claro que esta línea abierta de crédito tiene un costo para el gobierno mexicano) se incrementó de 67 mil millones a 88 mil millones de dólares.

La razón principal del gobierno mexicano para comprarle un ‘seguro más grande’ al FMI es porque las reservas en el Banco de México se han reducido con las salidas de dólares en las últimas semanas y porque se esperan mayores episodios de volatilidad financiera a partir de junio.

Y hay fuertes razones para pensarlo.

El 15 de junio el Comité de Mercado Abierto de la Reserva Federal (FOMC, por sus siglas en inglés) dará a conocer su decisión sobre si vuelve o no incrementar la tasa de interés de referencia para Estados Unidos a partir de esa misma fecha, después de haberlo hecho en diciembre pasado por primera vez desde que estalló la crisis.

Para los analistas, las posibilidades de que el FED incremente la tasa de referencia en junio mismo o en julio se han incrementado sustancialmente en el último mes e, incluso, piensan que en noviembre o diciembre la Reserva Federal podría volver ha hacerlo. El solo hecho de pensar en un nuevo incremento en el costo del dinero este 15 de junio o en julio próximo provocará temblores en los mercados cambiarios, de bonos y accionarios en todo el mundo. Ya algunos bancos centrales se están adelantado, como el de Colombia la semana pasada, y han anunciado alzas a sus tipos de interés.

Pero tan solo 8 días después, el 23 de junio, se dará otro evento de gran calado que podría sacudir fuertemente a los mercados globales. Ese jueves los británicos decidirán, mediante referéndum, si se mantienen o no dentro de la Unión Europea; una decisión que –en caso de que lleve a Gran Bretaña a abandonar el pacto político europeo- significaría el inicio del resquebrajamiento de la Unión con graves consecuencias comerciales y financieras.

Un tercer factor que alentará el nerviosismo de los mercados es el avance del proceso de definiciones electorales hacia la presidencia en EU, como no lo había hecho quizá desde principios de los años Setenta. La incertidumbre y radicalización sobre la definición de políticas de los principales candidatos a ocupar la Casa Blanca podría acentuarse en el inicio del verano, en la recta final de los últimos 5 meses para la elección presidencial, acentuando aún más la volatilidad financiera.

Y si bien las elecciones del próximo 5 de junio en las que se disputarán 12 gobernadores y se conformará la Asamblea Constituyente en la Ciudad de México no se han considerado factores ‘perturbadores’ para los mercados financieros del país, sí abonarían a la volatilidad de los mercados y a la desconfianza de las inversiones con afectaciones sobre el crecimiento económico esperado, en caso de que se susciten francos hechos de violencia o de corrupción en los procesos, que enrarezcan el clima político hacia la larga sucesión presidencial en 2018.

Junio viene cargado y uno se pregunta si habrá que apretarse los cinturones otra vez.