Las presiones sobre el peso

19-05-2016 08:51

El jueves 11 de febrero el precio del dólar Fix alcanzó un nivel que alarmó a los funcionarios del banco central y del gobierno federal.

Ese día las casas de cambio vendían el dólar en alrededor de 20 pesos, mientras que el Banco de México determinó en 19.1754 pesos por dólar, el tipo de cambio para pagar las operaciones pactadas en dólares en el país. El mayor precio histórico alcanzado por el dólar en México.

Las presiones en contra de la moneda nacional no cesaron en los días siguientes por lo que cuatro días después, el miércoles 17 de febrero, el Banco de México anunció un incremento de 50 puntos base a la tasa de interés de referencia a 3.75%, mientras que, simultáneamente, la Comisión de Cambios formada por funcionarios de la Secretaría de Hacienda y del propio Banco de México daba a conocer el fin de las ventas de dólares al mercado a través de subastas y el inicio de intervenciones directas, discrecionales, en el mercado cambiario.

Se buscaba contener a los especuladores –se explicó- enviando el mensaje de que la Comisión no estaba dispuesta a seguirles el juego de la depreciación cambiaria.

Las medidas dieron resultado inmediato. El mes de febrero cerró con una paridad de 18.1020 y con una tendencia bajista que llevó el precio (Fix) del dólar hasta 17.2509  pesos a finales de marzo.

Sin embargo la aparente debilidad del dólar frente al peso solo se mantuvo durante abril. En mayo la escalada alcista en el precio de la moneda estadounidense arreció nuevamente. En los primeros 17 días de mayo el peso se ha depreciado 6.7% frente al dólar y ayer el tipo de cambio fix se determinó en 18.3217, mientras que en las casas de cambio bancarias el dólar se vendió hasta en 18.90 pesos.

La razón principal de esta nueva andanada alcista es la preferencia de los manejadores de portafolios de inversiones a mantener posiciones altas en dólares, por la simple y llana razón de que ha sido rentable –y aún lo sigue siendo mientras persista una elevada incertidumbre financiera global- mantener proporciones altas en dólares.

Es probable que a estos precios actuales, la tendencia alcista del dólar ceda frente al peso para fluctuar alrededor de los 18 pesos en los próximos días. Así lo piensan en el banco central y de allí que no hayamos visto intervenciones de la autoridad monetaria vendiendo dólares al mercado en estas últimas semanas.

Los comentarios que ayer hizo el subgobernador Javier Guzmán en un evento en la Ciudad de México corroboran esta percepción de que la Junta esperará, nuevamente, la decisión de la Reserva Federal estadounidense de subir la tasa de referencia, para –en todo caso- también ajustarla en México.

“Considero que las circunstancias en la actualidad para las autoridades monetarias en México, no son muy distintas de las que se enfrentaban cuando la Reserva Federal aumentó su tasa de referencia en diciembre pasado”, dijo Guzmán en este sentido.

No hay señales que nos hagan pensar que el banco central venderá dólares y se anticipará a una alza de tasas de interés con el propósito de contrarrestar las presiones cambiarias; una decisión –por cierto- que podría traer mayores costos.

Por el contrario. Por lo visto, el banco central se inclina por no intervenir el mercado cambiario y en todo caso decidirá subir las tasas cuando lo haga la autoridad monetaria estadounidense; lo que –se espera- modere la presión sobre el peso.

Pero tampoco hay que olvidar que la política cambiaria –si bien nominalmente se autonombra de ‘libre fluctuación’- en realidad está funcionando bajo una especie de banda, con un piso y un techo.

Un piso de alrededor de 16.40 pesos por dólar, que es el precio en el que el capital del Banco de México se reduce a cero después de que entregó al gobierno más de 239 mil millones de pesos por ganancias cambiarias; y un techo que –hemos visto- se ha establecido en un rango de 18.00 a 18.50 pesos por dólar.

El hecho es que las presiones sobre el peso continuarán y es probable que lo hagan con más fuerza en los próximos meses, por lo que las tasas tendrían que convertirse en el amortiguador cambiario.

 

¿Y si Hillary gana?

Todas las preguntas en México se han concentrado sobre los efectos para México de un triunfo del ‘republicano’ Donald Trump. Sin embargo en algunos sectores de las élites empresariales mexicanas no están nada convencidos sobre un triunfo de la demócrata Hillary Clinton en las presidenciales de Estados Unidos. No se recuerda que Hillary haya hecho mucho caso a los asuntos mexicanos durante su paso por la secretaría de Estado y tampoco se le ve como una ventaja para los negocios de los empresarios mexicanos.