Los desalentados

28-05-2015 09:16
En el país existen 5 millones 894 mil 813 personas que están disponibles para trabajar pero que no están buscando un empleo porque creen que no tienen posibilidades de encontrarlo. Son aquellas personas que se han esforzado por encontrar un empleo durante un tiempo considerable, pero que ya se dieron por vencidos y, por lo tanto, han dejado de buscarlo.
 
Algunos analistas en asuntos laborales les llaman ‘los desalentados’, refiriéndose a aquellos millones de mexicanos que además de no estudiar ni trabajar (aquella enorme masa de población llamada ‘ninis”) tampoco están buscando trabajo activamente porque ya se cansaron de hacerlo. Claro que si alguien les ofrece trabajo estarían dispuestos a aceptarlo.
 
¿Por qué me refiero a estos desalentados ahora?
 
La primera razón es que no deja de sorprenderme la enorme cantidad de desalentados que existen en el país. 5,894,813 personas es una barbaridad. Es casi la población total del estado de Puebla, el quinto estado más numeroso del país, después del Estado de México, Distrito Federal, Jalisco y Veracruz.
 
La segunda razón es que a pesar de coyunturas económicas favorables en el país, el número de desalentados se mantiene elevado y no solo no disminuye significativamente, sino que incluso se incrementa. A principios de 2005 el porcentaje de desalentados era de 5.5% de la población de 15 años o más, mientras que una década después este porcentaje creció a 6.7%. De hecho de la crisis de 2009 a esta fecha el número de desalentados se ha mantenido elevado en un rango de 5.4 a 6.1 millones de mexicanos. Y una mirada reciente, en los últimos 12 meses el número nominal de desalentados se incrementó en 130 mil personas.
 
La tercera razón es que los desalentados son mucho más numerosos que aquellos que son contabilizados estadísticamente como ‘desocupados’ y cuya cifra se traduce en la tasa de desempleo (desocupación) de la economía que se difunde en los medios de comunicación. Si consideramos al número de los desalentados como una ‘cifra de desempleo disfrazada’ –porque éstos estarían dispuestos a aceptar un empleo aunque no lo busquen activamente- entonces la tasa de desempleo se elevaría considerablemente. Hay que tomar en cuenta que la población desalentada (5.9 millones) más que duplica a los desocupados del país (2.2 millones).
 
La cuarta razón es de las más preocupantes. Y tiene que ver con el desperdicio de talento, conocimientos, habilidades y experiencias adquiridas por estos 5.9 millones de mexicanos que no se traducen en ganancias personales ni en inversión productiva para la economía y, por el contrario, supondrían una potencial carga personal, familiar y para la economía pública, como lo advierte el informe Skills Outlook 2015 elaborado por la OCDE.
 
Hay más preguntas que respuestas acerca de estos millones de desalentados que el INEGI clasifica como población económicamente no activa disponible para trabajar. Pero con lo que nos quedamos es que esta población de casi 6 millones de mexicanos no son tomados en cuenta a la hora de sacar conclusiones sobre cómo vamos en materia de empleo y, menos aún, del desperdicio del potencial de los jóvenes y adultos para el desarrollo.
 
SÍGALE LA PISTA…
 
Han transcurrido 3 días desde que publicamos que la Secretaría de Economía nos mintió con su boletín de prensa sobre la inversión extranjera directa al primer trimestre del año, y nada han dicho al respecto. ¿Y así se reclama credibilidad?