La crisis que desató Benito Neme

07-08-2014 05:23

Seis estampas recientes del caso IAVE:

La primera. Benito Neme, el director general de Caminos y Puentes Federales, Capufe, salió a pedir disculpas en Milenio Televisión por el zafarrancho que organizó con el cambio de operador del telepeaje en las carreteras del país. Un proceso técnico-operativo relativamente sencillo pero que rebasó a todas luces a un burócrata inexperto en estos asuntos que habría llegado al cargo público por amiguismo político y no por capacidad profesional. Por cierto, con un proceso de licitación y asignación en el que aún deberán aclararse las sospechas de irregularidades que se han denunciado en la prensa en las últimas semanas y que los partidos de oposición inmediatamente incluyeron en la agenda legislativa.

La segunda. Gerardo Ruiz Esparza, el secretario de Comunicaciones y Transportes y máximo responsable final del Ejecutivo en el ámbito carretero, brilló por su ausencia en todo este sainete dejando solo a Neme. Es probable que el cálculo político de Ruiz Esparza haya sido de “no contaminarse” con un asunto operativo en el que, evidentemente, alguien tendrá que pagar los platos rotos.

La tercera. Los Pinos dando un golpe de mesa y entrando al control de daños en un asunto que generó una fuerte irritación entre la ciudadanía. El presidente Peña Nieto -antes de viajar a Colombia- convocó a Ruiz Esparza y a Neme para que de una vez por todas resuelvan el asunto a corto plazo, seguramente con consecuencias sobre el futuro burocrático de Neme en este gobierno.

La cuarta. Tanto Eduardo Sánchez, vocero del presidente Enrique Peña Nieto, como Raúl Murrieta, subsecretario de Infraestructura de la SCT, fueron los encargados de “salir a dar la cara” frente a la crisis que generó Neme. Dos fueron los anuncios obvios: Que a partir del próximo lunes 11 de agosto los TAGS anteriores de IAVE podrán usarse en todas las carreteras del país, y que a partir del 1 de noviembre se podrá utilizar un solo TAG para transitar por todas las carreteras del territorio nacional con servicios de telepeaje.

La quinta. Los anuncios que hizo el gobierno suponen que los distintos operadores, particularmente I+D de Carlos Slim y BBVA Bancomer, llegarán a acuerdos para que lo anunciado ayer efectivamente ocurra en los próximos días por instrucción presidencial y bajo la operación de Neme. Un asunto entre particulares que no parece tan sencillo de “planchar” en cuestión de días por las diferencias que se dieron entre los operadores en los últimos meses y que Capufe simplemente no pudo o no quiso arreglar.

La sexta. De empresarios y el gobierno. Habrá que ver la respuesta del ingeniero Slim a este ultimátum -de facto- del gobierno. Si bien es un asunto menor para el tamaño de sus grandes negocios, sin embargo este caso de IAVE es políticamente muy significativo dada la tensa relación que ha sostenido el empresario con el gobierno de Peña Nieto desde el inicio de su mandato. Un “no” de Slim en el tema IAVE es una declaración de guerra a Peña Nieto y que se ve poco probable dada la participación de los españoles de BBVA Bancomer en el negocio.

Mientras tanto, en los altos niveles del gobierno hay preocupación por el foco puesto en el proceso de asignación del sistema de telepeaje de carreteras (IAVE) en el que se declaró ganador a Roberto Alcántara, un empresario fuertemente relacionado con el PRI y con Peña Nieto; en un proceso cuestionado. La preocupación crece porque Alcántara Rojas es uno de los fuertes candidatos, junto con Grupo Prisa y la familia Macisse, para obtener la concesión de uno de los canales de televisión abierta que se licitarán en este mismo año. Así que el caso que destapó la impericia de Benito Neme al frente de Capufe ahora tiene efectos secundarios de alto calibre para Peña Nieto.

SÍGUELE LA PISTA…

1.Vaya baldazo de agua fría que lanzó el presidente de la FED de Dallas, Richard Fisher, al asegurar que “es muy posible” que la FED eleve las tasas de interés antes de lo pronosticado por el mercado, que era a mediados de 2015. Ahora Fisher anuncia que podría ser a principios del próximo año. A prepararse para la volatilidad que viene.

2. Seguramente que el presidente Peña Nieto ya tiene listo su mensaje por el segundo año de gobierno. Sólo le faltaba que el Congreso aprobara el paquete de leyes que dan vida a la reforma energética para redondear un discurso al que -seguramente- sólo le faltará el sonido triunfal de las trompetas. No es para menos -dicen algunos- después de los cambios legales aprobados en los últimos meses.

3. Hasta ahora se mantiene bajo siete llaves la fecha, el presupuesto y la forma como se llevará a cabo la reestructura corporativa de Pemex, si es que se lleva a cabo como se anunció originalmente. Y cómo no, si la tan mentada reestructura de la petrolera -ahora empresa productiva del Estado- implicará el despido de, al menos, unos 21 mil trabajadores entre personal de confianza y sindicalizados, según los últimos cálculos que se cocinan en Hacienda.