El Observador

La prensa que nos conviene

02-05-2014 07:55

La prensa juega un papel relevante en la calidad de información que poseen los ciudadanos y los consumidores. Seguramente no será juzgada por ello, pero su influencia deja huella en la calidad de la toma de decisiones de los ciudadanos tanto en su faceta de elector y contribuyente, como de simple consumidor.

Por eso no es trivial reflexionar sobre la prensa que se tiene y la que está por venir. Evaluar cuáles son las motivaciones de la aparición de nuevos medios y los incentivos por los que sus dueños la mantienen. Evaluar cómo las políticas públicas de los gobiernos y los recursos presupuestales del Estado inciden en la construcción de un tipo u otro de prensa.

Si bien es cierto que una prensa libre, crítica e independiente es indispensable para construir buenos gobiernos -como ayer lo apuntó el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, en el marco del Día Mundial de la Prensa que se celebra mañana sábado- también es indispensable este tipo de prensa para construir economías incluyentes, con mercados altamente competidos y con consumidores informados y conocedores de sus derechos.

Quizá se piensa que el planteamiento de una prensa profesional, libre, crítica e independiente, es un asunto de viejos idealismos que sólo los ingenuos siguen promoviendo. Que las nuevas tecnologías le han puesto una pistola en la sien y no tiene escapatoria. O que los multimillonarios han capturado su futuro ante su grave crisis financiera. Nada de eso. Ahora, más que nunca, se requiere una prensa profesional.

El mundo ha cambiado dramáticamente en los últimos años. El capitalismo está siendo examinado y revisado desde sus entrañas mismas. Los gobiernos y supra gobiernos se ven forzados a asumir roles de responsabilidad y transparencia mucho más comprometidos con sus contribuyentes y ciudadanos. Un numeroso grupo de países emergentes ha irrumpido en la toma de decisiones globales modificando los balances del poder y del capital. Las tecnologías, las redes de información y el capital del conocimiento se asientan como factores determinantes de la competitividad de las economías. Mientras, el perfeccionamiento de los sistemas democráticos participativos, la mayor transparencia en el ejercicio público y la validez reconocida del Estado de Derecho se alzan como activos codiciados de las sociedades que van por delante.

En medio de todo este rosario de retos inéditos globales inmediatos más aquellos locales que ya nos abruman, la construcción de medios de comunicación profesionales -independientes por definición, críticos por vocación y responsables por compromiso- es una necesidad colectiva para consolidar las transformaciones políticas y económicas en los años por venir y que tanto se venden en estos días.

Es necesaria para la consolidación de las instituciones que apuntalan la democracia y el Estado de Derecho que a todos -empresarios y ciudadanos- beneficia. Para el ejercicio de la transparencia y la rendición de cuentas de los gobiernos en los asuntos públicos que a todos compete y que genera confianza colectiva.

Pero también para la concienciación de la ciudadanía en una sociedad que debe aspirar a formar hombres libres sin los cuales no hay mercados maduros.

Si lo que nos conviene es construir una sociedad mexicana democrática y económicamente competitiva, ello pasa -necesariamente- por la construcción de medios de comunicación profesionales y rentables; con periodistas libres, capacitados y críticos; y con propietarios convencidos de que la información de calidad es una mercancía valiosa que los mercados demandan.

Es la prensa que a todos nos conviene construir.

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