El Observador

Populismo al limón

28-03-2014 09:59

Cuando el precio de algún producto se dispara escandalosamente, muchas miradas voltean al banco central, como si el Banco de México tuviera la varita mágica para desinflarlos.

La verdad es que los economistas del banco central casi nada, o nada, pueden hacer frente al disparo del precio del huevo o, más recientemente, frente al alza constante en el precio del limón.

Las gallinas no ponen más huevos como respuesta a un alza en las tazas de interés, respondía ayer graficamente el gobernador Agustín Carstens desde Guadalajara, mostrando la impotencia de la política monetaria ante el escandaloso aumento de precios que recientemente han padecido no pocos alimentos.

El problema de los incrementos de los precios de algunos alimentos de mayor consumo en el país,  tiene que ver con la ley básica de la oferta y la demanda en los mercados. Una ley que algunos funcionarios públicos - particularmente en la Secretaría de Economía- tradicionalmente se han negado a aceptar ante los consumidores y, por el contrario, tratan de explicar el fenómeno de los altos precios con factores artificiales buscando el menor daño político posible y prometiendo caídas en los precios contrarios a las leyes del mercado.

Eso ocurrio con el alza del precio del huevo en 2012 a raíz del contagio por gripe aviar que afectó a millones de aves ponedoras en los altos de Jalisco, la princial región productora de pollo y huevo del país, provocando una importante caída en la oferta del huevo a nivel nacional.

Sin embargo, los funcionarios de Economía, comenzando por su titular, prefirieron no reconocer abiertamente las consecuencias sobre el precio de una disminución en la oferta y se lanzaron en los medios buscando culpables por el alza en el precio. Señalaron a "los especuladores" como los responsables de que el kilogramo de huevo haya pasado de 18 a 50 pesos en cuestión de días y prometieron que ellos abatirían  los precios abriendo el mercado del huevo a las importaciones. Una burda política de precios que terminó en un fracaso estrepitoso porque el precio del huevo se mantuvo elevado por varios meses con fuertes afectaciones al nivel general de precios.

Un fenómeno de precios parecido al del huévo está ocurriendo con el limón derivado de una caída en la oferta que ha elevado sustancialmente su precio en las últimas semanas.

Las explicaciones y salidas desde el gobierno federal son, más o menos, las mismas que antaño, buscando señalar culpables y con declaraciones políticas populistas, por encima del reconocimiento de los problemas de oferta en los mercados locales de alimentos que, en el fondo, exhiben problemas estructurales del campo mexicano; más allá de los factores climáticos que se presentan de forma extraordinaria o los impactos de la oferta global en algunos alimentos como los granos.

La volatilidad en los precios de los alimentos, que afectan a las familias más pobres del país -los hogares en el primer decil del ingreso dedican el 47.2% de su gasto total de alimentos, según la presentación de Carstens- requiere amortiguarse con políticas que busquen estabilizar la oferta de los principales productos alimenticios que consume el mexicano. Una tarea aún en pañales.

Es así como se incidirá en el nivel de los precios de los alimentos que más afectan el poder adquisitivo de la mayoría de las familias; en lugar de lanzar declaraciones populistas buscando culpables, cada vez que tienen que explicar el inusitado incremento en los precios de los alimentos.

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