El pendiente

12-03-2014 09:14

Uno de los grandes lastres que arrastra la economía es la caída que sufre el sector de la construcción, principalmente de vivienda. Su impacto sobre el letargo económico en el que está sumido el país y del que no ha podido salir, ha sido mayúsculo; sin duda mucho mayor que el calculado por los funcionarios públicos que decidieron cambiar las reglas para el subsector de la vivienda, al inicio del gobierno.

Ayer el Inegi publicó que la caída en los gastos de inversión en la construcción fue de 5 por ciento en todo 2013, confirmando no solo que el año pasado fue desastroso para la construcción y para las grandes empresas de construcción de vivienda que están en proceso de quiebra; sino que la tendencia de cifras negativas aún no ha cambiado en el arranque de este año. En diciembre pasado la construcción cayó 3.6 por ciento y la construcción residencial tuvo una caída de 4 por ciento en términos anuales; por lo que los augurios sobre un repunte de la construcción residencial para este 2014 no son nada halagüeños, sino más bien discretos, muy discretos.

El gobierno ha anunciado fuertes incentivos y financiamientos para reactivar la construcción de vivienda, pero el efecto pernicioso de los problemas financieros que enfrentan las grandes empresas del sector y una débil demanda del mercado, siguen siendo un fuerte contrapeso; situación que podría mantenerse por lo menos durante el primer semestre del año.

Mientras que la inversión en la construcción no residencial –aquella dirigida a los centros comerciales, plantas industriales, edificios corporativos, obras de ingeniería civil, carreteras, urbanización, etc- podría mostrar un comportamiento mucho más dinámico particularmente a partir del segundo trimestre, influenciado por el mayor gasto público del gobierno federal en obras de infraestructura.

Con todo, la construcción sigue siendo uno de los pendientes más importantes para reactivar una economía que se ha estancado.

 

SÍGALE LA PISTA…

1. EL REGRESO DEL CARNAL. Muchas explicaciones deberá dar el ex jefe de gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, sobre la polémica asignación del contrato a la española CAF para la construcción de los 30 trenes que rodarían por la línea 12 del metro de la Ciudad de México. Y es que la cancelación de 11 estaciones por fallas estructurales a menos de año y medio de inaugurada la mayor línea de metro de la capital, es un duro golpe para las ambiciones políticas del ‘carnal’ Marcelo. Todo el camino del gran proyecto de la línea 12 que se propuso construir Ebrard, fue cuestionado y prácticamente ningún tramo estuvo libre de sospecha. Para empezar, hasta el fallo de la licitación fue impugnado por la canadiense Bombardier. Ahora, las sospechas sobre la transparencia del proyecto vuelven y alguien tendrá que dar la cara; ¿o no?

2. CONTROL DE DAÑOS. La pregunta que nos hicimos aquí la semana pasada fue ¿hasta dónde llegará el caso Oceanografía? O mejor dicho, ¿cuáles son los límites autoimpuestos por el gobierno con un asunto tan espinoso y con tantos telones de fondo y actores de primer nivel presuntamente involucrados? Ya el secretario de Hacienda dijo que era un asunto entre particulares. Para que luego –ante la presión de la oposición- el director de Pemex soltara un nombre; el de Mario Ávila Lizárraga, el ex candidato panista a la gubernatura de Campeche y ex subdirector en Pemex Exploración y Producción, PEP. Posiciones a los que llegó de la mano de los Mouriño y, claro, con la anuencia del presidente Calderón. Finalmente era esperado que en este asunto saliera un nombre al ruedo y no podía ser otro que el de Ávila Lizárraga. Claro que hasta ahora la sanción es de risa. ¿Mero control de daños y tan tan?