Cuando el dinero no alcanza

27-02-2014 09:22

Las familias han perdido poder de compra en los últimos años. Y la razón no es otra más que la combinación de una caída en sus ingresos y una mayor inflación en su canasta de consumo, particularmente de alimentos.

Esta situación que llegó con la crisis económica de 2009 se quedó hasta ahora en la gran mayoría de las familias del país y significó un deterioro promedio del 14 por ciento en los ingresos familiares reales entre 2008 y 2012. Si bien las cifras de 2013 aún no están disponibles, las condiciones no cambiaron y es muy probable que, incluso, el deterioro haya continuado.

En este deterioro del ingreso real son las familias de clase media las que más han resentido la caída. Familias con ingresos conjuntos en el rango de 18 mil pesos, vieron una caída de 15% en sus ingresos reales; mientras que aquellas con ingresos en el rango de 40 mil pesos mensuales o más, el deterioro real en el ingreso fue de 16%, según las cifras de la Encuesta de Ingreso-Gasto de los Hogares consignado en un amplio reportaje sobre el asunto que dio a conocer Arena Pública.

El asunto es que la capacidad de compra de las familias del país se ha reducido en los últimos cinco años, mientras que la expectativa para este 2014 –según algunas estimaciones, como la de Coface Latinoamérica- es que este deterioro continuará a un ritmo similar.

Esta situación de la economía familiar, ya se ha reflejado en la caída de las ventas del comercio organizado, en el crecimiento del ‘efecto sustitución’ de bienes en el consumo de las familias (los hogares dejan de consumir ciertas marcas o productos para reemplazarlos por otros de menor precio, e incluso se eliminan cierto tipo de productos de su canasta de consumo), en el incremento de morosos en los créditos al consumo que otorga la banca; pero también en la tendencia que han seguido los niveles de pobreza entre la población, reportados por el Coneval y por el Banco Mundial.

Ambos organismos coinciden en que desde 2008 se ha incrementado el nivel de población en pobreza en más de 2 puntos porcentuales, hasta alcanzar 45.5% en 2012, siendo México una de las muy pocas economías de América Latina en la que se incrementó la pobreza entre su población en la última década.

De confirmarse las expectativas respecto a que el deterioro del poder adquisitivo de las familias continuará profundizándose en este año, por un crecimiento económico aún insuficiente, por una generación de empleos de baja calidad y por incrementos marginales en los salarios reales, entonces será el segundo año de este gobierno –el primer tercio del sexenio- con una economía familiar en declive. Una mala noticia para la confianza de los consumidores y pésima noticia para los votantes en las elecciones de 2015.

De allí la importancia de la eficacia en el gasto público durante este año y de la agilidad con la que se aprueben las leyes secundarias pendientes. Factores que pueden ayudar a la generación de empleos de mayor calidad y detener un deterioro del poder adquisitivo que ha lastrado el bolsillo de las familias en los últimos años.

 

SÍGALE LA PISTA…

Habrá que estar atentos a la evolución que siga en los próximos días la iniciativa de ley de competencia económica que envió el Presidente al Congreso. Y es que si bien en lo general es una iniciativa con avances y definiciones importantes para institucionalizar una verdadera política de competencia, con el impulso desde Los Pinos; no sobra vigilar algunos riesgos que podría ‘descafeinar’ los conceptos clave de en los que se asienta la ley.