Economía nublada

25-02-2014 09:34

El golpe que sufrió la economía el año pasado -mucho mayor a lo esperado por los más pesimistas- ha metido en cintura a las alegres expectativas que se barajan desde los ámbitos oficiales para este año.

Dos preguntas quedan en el tintero. Ahora ¿cómo se explica el crecimiento de sólo 1.1% en México en 2013 -según dio a conocer INEGI el viernes pasado- cuando la economía de Estados Unidos prácticamente habrá crecido el doble ese mismo año? Y ¿cómo impactará las altas expectativas para el año un resultado tan modesto del crecimiento durante el último trimestre de 2013 (0.7%), particularmente durante diciembre?

En un reportaje de arenapublica.com publicado en septiembre pasado (“La encrucijada de Videgaray”) se mostraba con todo detalle cómo el raquítico crecimiento de la economía había sido gestado principalmente por factores internos en momentos en que desde los ámbitos oficiales -en plena fiesta- no se reconocía esta realidad.

El reportaje decía: “Una vez transcurridos dos tercios del año, el panorama económico de México se ha nublado. Los indicadores económicos muestran una fuerte caída de la economía que los expertos atribuyen, principalmente, a la política de gasto público y al deterioro en el ingreso real de las familias. Factores internos que han puesto en un predicamento el manejo económico de la Secretaría de Hacienda y que tienen a su poderoso titular en su mayor encrucijada”.

“Una serie de errores técnicos y de cálculo sobre los factores internos y externos que amenazaron la economía entre enero y agosto de este año -continuaba el reportaje-, así como decisiones de política económica que incluyeron el cambio de reglas para el sector de la vivienda habrían provocado, a juicio de analistas de corredurías y centros de estudio, que la economía mexicana se precipitara hacia una recesión, justo cuando el resto del mundo comienza a crecer”

Analistas experimentados como Óscar Vera lo advirtieron desde tiempo atrás. “La economía mexicana ya venía desacelerándose desde el segundo semestre del año pasado, ya exhibía signos de debilidad y era necesario haberlo observado. Además, era claro que el ciclo político afectaría a la economía”, dijo Vera en aquella ocasión.

Pero como Vera, economistas como Gerardo Esquivel, del Colmex; Rafael de la Fuente, de UBS; Jonathan Heath, del IMEF; Alonso Cervera, de Credite Suisse, entre otros que consigna el reportaje, señalaron en su momento que la desaceleración económica que vivía el país se explicaba, principalmente, por un mal manejo del gasto público, por una falta de cálculo ante la caída en el ingreso de las familias y por el cambio de reglas en la política de vivienda que exacerbó la caída del sector secundario.

Pero el gobierno de Peña Nieto ha sido reacio a reconocer que la fuerte caída en el ritmo de crecimiento fue hechura suya y no ha estado dispuesto a dar explicaciones al respecto, como lo consignó una nota del WSJ publicada ayer.

Ahora 2014 ha comenzado con una aparente debilidad económica que los analistas ya comienzan a hacer notar en sus expectativas, reduciendo sus pronósticos sobre el desempeño de la economía para el primer trimestre; percepción que deberá validarse con las encuestas que realizan el Banco de México y Banamex. A lo anterior habrá que agregar el menor dinamismo esperado en las economías emergentes dada la debilidad en los precios de las materias primas y la posibilidad latente de que la economía estadunidense siga una trayectoria de crecimiento con menor fortaleza a lo anticipado.

A propósito de todos estos factores para el año, decía ayer Everardo Elizondo, ex sub gobernador del banco central, en su artículo del diario Reforma: “Eso significa que a los responsables de las políticas económicas no les quedará más remedio que abandonar las posiciones populistas, dejar de lado la complacencia y hacer en definitiva la interminable tarea modernizadora”.

Al buen entendedor, pocas palabras.