¿Y si estalla una crisis?

04-02-2014 09:30

V-o-l-a-t-i-l-i-d-a-d Así se deletrea 2014 en los mercados financieros globales después de observar las pérdidas que han sufrido los principales índices bursátiles del mundo, mientras que se disparan los bonos.

Contrario a lo que muchos inversionistas y funcionarios de gobierno esperaban, el año financiero ha comenzado lleno de incertidumbres y con crecientes temores sobre el rumbo que seguirá la economía real en los próximos meses. Una situación que se ha visto reflejada en los principales índices bursátiles del mundo. El Dow Jones ha sufrido una caída de 7.2% en lo que va del año, pero no es el único en el mundo desarrollado. El índice europeo Stoxx 50 cayó 4.70%, regresando a niveles de octubre pasado, mientras que en Asia el Nikkei 225 ha perdido 10.26% en este 2014, con lo que volvió a los niveles que registraba en septiembre.

Para muchos analistas económicos son los temores sobre el disparo de una nueva crisis financiera en algunos de los mercados emergentes -como Turquía, Argentina, Tailandia o Venezuela- una de las razones del pesimismo que se cierne sobre los mercados bursátiles globales, mientras que los capitales han buscado refugio en los bonos estadunidenses. Los índices bursátiles y los tipos de cambio en mercados emergentes como el brasileño o el mexicano son fiel reflejo de esta situación. El Bovespa brasileño cayó 10.41% en el año, retrocediendo al nivel de julio pasado con lo que se coloca en un punto muy cercano a su mínimo de los últimos 12 meses. En México las cosas no son muy distintas. El IPC ha caído 8.67% en el año, volviendo al comportamiento errático mostrado desde mayo del año pasado.

Pero los temores por un estallido financiero en Venezuela, Argentina, o Turquía -economías con un alto grado de vulnerabilidad por su inestabilidad política, altos déficits fiscales, inflación y políticas monetarias y cambiarias erráticas- son sólo una parte de la historia.

La debilidad en la gran banca europea sigue siendo un problema y así lo muestran sus últimos reportes financieros a la vez que las regulaciones sobre el sistema financiero en la Unión Europea para reducir el riesgo sistémico han tardado en llegar. La caída en el precio de las acciones bancarias refleja esta situación y el optimismo con el que se inició 2014 se ha tambaleado por lo que las apuestas ya no son tan vigorosas.

Pero es, quizá, la propia incertidumbre sobre las finanzas estadunidenses lo que más ruido mete a los mercados globales. Este viernes 7 expira el plazo de casi cuatro meses que el Congreso estadunidense se dio en octubre pasado para resolver el techo de la deuda pública de 16.7 billones de dólares. Así que entre hoy y el viernes volverá el dolor de cabeza a los mercados por la pelea entre republicanos y demócratas que han llevado -desde 2011- esta situación hasta el extremo. A la crítica situación presupuestal en Estados Unidos se suman los datos poco convincentes sobre el desempeño del sector manufacturero dados a conocer ayer y que, para sacar conclusiones, aún deberán esperar a las cifras sobre el comportamiento del desempleo a enero que se publicarán este viernes.

El asunto es que el clima de los inversionistas en Estados Unidos es altamente sensible a los resultados económicos adversos o que no están en línea con las expectativas, dado que la Reserva Federal ha reiterado su convicción de seguir reduciendo los estímulos monetarios e incluso existe la expectativa de que el FED desmontará su programa de estímulos este mismo año, como lo sugirió el gobernador Agustín Carstens en entrevista reciente.

Con un panorama externo con mayor volatilidad financiera potencial -que impacta en el tipo de cambio, en las tasas de interés y en las inversiones- seguramente que el gobierno mexicano tendrá que tomar sus previsiones si no quiere verse sorprendido con un nuevo retraso en el crecimiento esperado de la economía; como ocurrió el año pasado.