La desconfianza en auge

09-01-2014 08:59

Aquel refrán popular de que “la burra no era arisca, la hicieron” aplica bien a las reiteradas expresiones de desconfianza ciudadana sobre la efectividad de las políticas públicas anunciadas por los gobiernos a nivel federal y local.

Esas expresiones de desconfianza que llevan al hartazgo y, peor aún, a la indiferencia ciudadana, se palpa todos los días en las calles. Hace poco le pregunté a un afable y viejo bolero en el centro de la Ciudad de México por la reforma energética. Su respuesta fue lacónica y a la vez contundente: “¿Acaso alguna vez he recibido un peso del petróleo? –me dijo- todo se lo han robado”.

Respuestas así, bastante comunes entre los ciudadanos, explican por qué los políticos, los legisladores, los gobiernos y la policía aparecen en los últimos lugares de las encuestas sobre confianza ciudadana que año con año se hacen en el país.

Ayer en una encuesta más, la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana que elabora trimestralmente el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, INEGI; se mostró los altos niveles de la desconfianza ciudadana en sus gobiernos. Solo una quinta parte de los mexicanos (18.5%) piensa que mejorará la seguridad pública en el país en este año, en un grave síntoma de incredulidad ante las políticas y estrategias de combate a la delincuencia anunciadas desde el gobierno. Siete de cada 10 se siente inseguro en su ciudad con todo y las promesas y políticas implementadas por los gobernantes locales y federales, pero también siete de cada 10 mexicanos considera ineficaz a la policía. En suma: “No te creo”, es la sentencia ciudadana hacia sus gobiernos después de varios años en los que escalaron los indicadores de la violencia en las calles sin que se adviertan mejores resultados con los cambios de gobierno o de estrategias.

Pero esta misma percepción que tienen los ciudadanos respecto de la ineficacia de los gobiernos ante la violencia derivada de la actividad del crimen organizado, es la que se palpa ante los resultados de las políticas económicas.

Otra encuesta realizada por INEGI y el Banco de México para elaborar el Índice Nacional de Confianza del Consumidor, reveló que en diciembre pasado éste índice alcanzó uno de los puntos más bajos de los últimos años y casi 10 puntos por debajo de diciembre del año pasado cuando el presidente Peña Nieto asumió el gobierno.

La desconfianza de los mexicanos en los resultados de la marcha de la economía, es abrumadora. El índice que mide las expectativas de los mexicanos en la situación económica futura del país (hacia los próximos 12 meses) cayó 16.4 puntos respecto de hace un año; en un evidente estado de desconfianza afectado por los mediocres resultados en la generación de empleos, en el deterioro de los ingresos reales y en el incremento reciente de los impuestos.

Una desconfianza ciudadana frente a los gobiernos ‘ganada a pulso’, que ha sido tradicionalmente vacunada desde Los Pinos y desde los gobiernos locales con políticas de comunicación huecas y discursivas, que solo generan más animadversión popular por el gran derroche de recursos públicos que implican.

La confianza ciudadana debe ganarse con resultados concretos, no solo con aquellos resultados estridentes de los que gustan tanto los políticos, sino –sobre todo- con pequeños pero consistentes resultados que caminan en la dirección de los reclamos ciudadanos; acompañados de una política de comunicación menos propagandística y más de servicio.

 

SÍGALE LA PISTA…

Cómo andarán de alejados los ciudadanos de los legisladores federales, que éstos tienen que pagar anuncios publicitarios en las estaciones de radio para ‘auto agradecerse’ por las leyes que han aprobado. Solo así.