Reforma a tres caídas

13-12-2013 00:00

La reforma energética se pelea en el ring de los políticos como se hace en la lucha libre mexicana, a dos de tres caídas. Ayer priistas y panistas -con 358 votos a favor y 134 en contra en una votación express en la Cámara de Diputados- se llevaron la primera victoria. Quizá la más importante por el golpe anímico que le propinaron a sus contrincantes de la fracturada izquierda.

Con esta primera victoria, los textos de los artículos 25, 27 y 28 de la Constitución Política fueron modificados para permitir la inversión privada en el sector de los hidrocarburos y de la electricidad, y con ello se rompe el monopolio histórico que mantuvo Pemex en los últimos 75 años sobre los hidrocarburos. Y también el monopolio de la Comisión Federal de Electricidad.

La segunda caída se dará en el terreno de los congresos estatales en el que se espera una victoria aplastante de priistas y panistas que controlan la gran mayoría de los congresos locales, por lo que superarán sin dificultad el voto a favor de los 17 congresos estatales requeridos para que las reformas constitucionales en materia de energía entren en vigor. Así que allí, en la segunda de tres caídas, quedará sellada, en la formalidad de la Carta Magna, la histórica apertura al capital privado en la energía.

Sin embargo vendrá una tercera caída en el ring de los políticos. Ésta ya no se dará para disputar la victoria sobre el texto constitucional, que habrá quedado cerrado sin posibilidad inmediata de ser modificado, sino será una caída para dirimir la implementación fina de los nuevos textos constitucionales a través de lo que se conoce como “leyes secundarias”.

En esta última etapa de la batalla que se prevé se libre durante el segundo periodo ordinario de sesiones del Congreso, entre febrero y abril próximo; se debatirán las características de los contratos petroleros y de gas con las empresas privadas; la modernización de Pemex, comenzando por su nueva naturaleza jurídica, así como también modificaciones en los ámbitos corporativo, financiero, laboral y operativo; los esquemas tributarios de la petrolera estatal; el detalle de los cambios que sufrirán las políticas de inversión de Pemex; la naturaleza jurídica, funcionamiento y mandato de los nuevos organismos reguladores del sector, y las directrices específicas que regirán al nuevo Fondo Mexicano del Petróleo para la Estabilización y el Desarrollo.

Es decir, serán docenas de leyes de distintas materias las que serán modificadas para que los cambios constitucionales aprobados ayer cristalicen sus objetivos.

Uno de los asuntos finos que debatirán los legisladores tiene que ver con el diseño del Fondo Mexicano del Petróleo que reviste particular importancia para la economía hacia los próximos años.

Ayer el economista Alejandro Villagómez en su artículo de El Universal decía bien que “(El Fondo) tiene que explicitar claramente la variable objetivo a estabilizar, debe ser totalmente transparente en cuanto a los criterios de su funcionamiento; las reglas de depósitos y retiros deben ser totalmente claras; debe tomar en cuenta la posibilidad de una continua y prolongada disminución de los ingresos que agote los recursos del fondo; tiene que existir un fuerte compromiso de disciplina fiscal y, de manera destacada, tiene que estar blindado de las presiones políticas… sólo pensemos que será un pastel muy apetecible para el gobierno en turno y para los políticos en el Congreso por lo que no puede estar sujeto a las decisiones políticas”.

De acuerdo con Alejandro, por eso -porque existen fundadas razones para temer un manejo opaco, corrupto y despilfarrador de la riqueza petrolera- es crucial esta tercera caída, señores legisladores de la izquierda y de la sociedad civil organizada.