El Observador

Se equivoca la izquierda

09-12-2013 09:45

En los últimos días hemos visto a los líderes del movimiento Morena y a los simpatizantes de Andrés Manuel López Obrador intentando cercar el edificio del Senado en un acto simbólico de repudio a lo que consideran el “albazo” del gobierno, en alianza con el PAN, para privatizar el petróleo.

No muy lejos de allí, con esa misma postura pero intentando en vano guardar distancia del líder tabasqueño, tanto el líder moral del partido del sol azteca, Cuauhtémoc Cárdenas, como el presidente en turno, Jesús Zambrano, entre otros dirigentes del PRD, han marchado por las calles reiterando su oposición rotunda a cualquier modificación constitucional que abra paso a la participación de los capitales privados en la industria petrolera.

Si de lo que se trata en los partidos y diversos movimientos de la izquierda,  es aglutinar a los simpatizantes en torno a una ideología sacando raja sobre un asunto altamente sensible para posicionarse políticamente hacia las elecciones de 2015 y 2018, quizá el camino que han escogido les funcione para esos propósitos. Pero si lo que buscan es defender legítimamente los recursos de la nación, la izquierda ha equivocado rotundamente su estrategia.

La verdadera batalla no está en las modificaciones a los artículos 25, 27 y 28 de la Constitución para que Pemex y la Comisión Federal de Electricidad (CFE) se asocien con empresas privadas para la exploración y producción de hidrocarburos (Art. 25), en la firma de diversos contratos con particulares para que participen en la industria eléctrica y petrolera (Art. 26), o en la creación del Fondo Mexicano del Petróleo que administrará y distribuirá los ingresos de los recursos petroleros (Art. 28).

Prácticamente en todas las naciones del mundo, incluyendo las gobernadas por políticos de izquierda, se ha incluido en sus leyes la posibilidad de que los capitales privados participen en la explotación de los hidrocarburos, muchos de ellos bajo la rectoría del Estado; como es la naturaleza de la propuesta que ahora se discute en el Congreso.

El mayor o menor éxito obtenido históricamente en los resultados en todas y cada una de estas naciones petroleras radica en la calidad de su organización, en su capacidad de gestión, en la evaluación y transparencia en la toma de decisiones, y en los objetivos estratégicos para el uso de los recursos petroleros en el largo plazo.

Si la izquierda busca defender los recursos petroleros de la nación -la famosa “renta petrolera” de la que tanto se habla- su estrategia deberá enfocarse en aliarse para defender principios irrenunciables que garanticen que la renta petrolera beneficiará a los mexicanos y a sus generaciones venideras, con una gestión capaz, eficaz, clara en sus objetivos, alejada de la corrupción, transparente en sus decisiones, que los productos energéticos beneficien a los consumidores, que favorezca la redistribución del ingreso, que incentive la inversión en la economía y que multiplique el empleo. A eso están llamados los partidos de izquierda.

Y precisamente eso se discutirá en las llamadas leyes secundarias, en las que se definirá: (1) La conformación y el rol de Pemex, de la CFE, de la Comisión Nacional de Hidrocarburos, de la Comisión Reguladora de Energía y del Fondo Mexicano del Petróleo, que serán primeros actores de esta nueva política energética. (2) Los pesos y contrapesos entre estas instituciones de la energía y sus contrapartes en el gobierno federal como la Secretaría de Hacienda y de Energía y que, tradicionalmente, han sido fuentes de conflictos de interés y de distorsiones en la toma de decisiones en el sector energético. (3) Las modalidades de los contratos energéticos y sus alcances. (4) La administración y el destino de los millonarios recursos petroleros que albergará el Fondo Mexicano del Petróleo, así como la importante conformación de su Comité Técnico y la rendición de cuentas de éste.

En esa discusión es donde se requiere a la izquierda que busca defender los recursos de la Nación. No se equivoquen.

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