Pobreza al alza

06-12-2013 10:45

A diferencia del resto de América Latina, México es el único país de la región en el que la pobreza y la indigencia entre su población se incrementaron en los últimos siete años, de 2005 a 2012.

Estos datos, disponibles para 11 países latinoamericanos, se publicaron ayer en el reporte Panorama Social de América Latina 2013 dado a conocer por la Comisión Económica para América Latina (CEPAL).

En estos años recientes de acelerado crecimiento económico en la región, se dieron cambios dramáticos en la tasa de pobreza en países como Brasil, que pasó de 36.4% a 18.6%; en Perú, cuyo número de pobres como proporción de la población se redujo de 52.5% a 25.8%; o en Uruguay cuya tasa de población considerada como “pobre” pasó de 18.8% a 5.9%, entre 2005 y 2012.

Sin embargo, en México eso no ocurrió. En ese mismo lapso, la tasa de pobreza reportada por la CEPAL creció de 31.7% a 37.1%, mientras que la tasa de indigencia se elevó fuertemente, de 8.7% en 2005 a 14.2% en 2012. Una tendencia creciente a contracorriente de lo ocurrido en el resto del continente.

Y los primeros datos para este 2013 apuntan a que la tasa de pobreza en el país continúa al alza. Hace unos cuantos días, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) publicó los resultados al tercer trimestre del año de lo que denomina “índice de la tendencia laboral de la pobreza” que no es otra cosa más que un indicador que -según su propia definición- “muestra la tendencia de la proporción de personas que no puede adquirir la canasta alimentaria con el ingreso de su trabajo”. En palabras llanas, es la población cuyo ingreso no le alcanza para vivir. Son “pobres laborales”.

Según el Coneval, la pobreza laboral en el país creció 3.6% a tasa anual en el tercer trimestre, después de que en el segundo trimestre creció 5.8% y en el primero 3.9%.

Las cifras de Coneval muestran con claridad que estamos frente a una preocupante producción de pobres laborales por la sencilla razón de que sus ingresos nominales siguen cayendo, mientras que el valor de la canasta alimentaria mínima para su consumo se sigue incrementando. Con esto, el resultado no es difícil de adivinar: el ingreso laboral per cápita continuó deteriorándose en términos reales.

En suma, se sigue incrementando la proporción de población cuyo ingreso no le alcanza para comprar los alimentos establecidos en la línea de bienestar mínimo, por lo que es previsible que se incremente la población con ingreso inferior a la línea de bienestar mínimo más allá del 20% actual de la población y que ya suman 23.5 millones de personas. Entre 2010 y 2012 se agregaron a esta categoría 1.3 millones de mexicanos y la tendencia en 2013 continúa al alza.

Con estas referencias no es difícil estimar que las cifras de la pobreza que divulgaron la CEPAL y el Coneval, continúen creciendo en 2013. Siguiendo a Coneval es probable que más de 54 millones de mexicanos ya se encuentren en condición de pobreza.

En el discurso oficial se ha repetido una y otra vez que la pobreza sólo se combatirá con un crecimiento sostenido de la economía y que para ello hace falta instrumentar las reformas económicas. Pero ésa es sólo una verdad a medias.

Si bien el crecimiento económico es una condición para la mayor generación de riqueza, de empleo y de ingresos para las familias, no garantiza por sí solo el bienestar ni la disminución en la tasa de pobreza de la población.

Se requiere que -más allá de programas asistencialistas de combate a la pobreza- el Estado se decida a proveer tanto educación de calidad como infraestructura urbana a la población, bajo la premisa de que estos programas públicos -y el ejercicio de sus presupuestos- serán manejados con la eficiencia y transparencia que requiere el combate a la desigualdad de oportunidades, que es la raíz de la pobreza.

Allí está la clave.

 

A FONDO: Lea aquí el estudio Panorama Social 2013, de la Cepal.