El desembarco brasileño

03-12-2013 12:03

El brasileño Itaú Unibanco se autodenomina ‘el banco latinoamericano global’. Y con razón. Tiene operaciones en 20 países de América, Europa y Asia, con alrededor de 100 mil empleados y sus acciones cotizan en las bolsas de Sao Paulo, Buenos Aires y Nueva York.

Es un gigante financiero. De hecho es el mayor grupo financiero de América Latina con activos que rozan los 500 mil millones de dólares, monto que equivale a los activos totales de la banca mexicana y que a octubre pasado sumaron poco más de 496 mil millones de dólares. Para darse una idea del tamaño del banco brasileño, el Itaú es cinco veces más grande -por sus activos- que BBVA-Bancomer, el mayor banco que opera en México.

Pero el Itaú, si bien es el mayor, es solo uno de los grandes bancos de capital brasileño. En realidad los jugadores financieros brasileños han dominado la región, de lejos. En el ranking de los mayores 250 bancos de América Latina para 2012 elaborado por la revista América Economía, siete de los 10 mayores bancos de la región están asentados en Brasil y cinco de ellos son controlados por capitales locales, tanto públicos como privados.

Después de Itaú le sigue Bradesco, un banco privado de capital brasileño que hace 10 años adquirió el negocio del BBVA español en Brasil y hace 7 años le compró las operaciones a American Express, operaciones que le perfilaron como el segundo mayor banco de América Latina.

Todos estos datos son para darle dimensión al desarrollo que ha tenido en los últimos años el sector bancario en Brasil y su ya evidente expansión hacia el resto de América Latina, región en la que el mercado mexicano es un objetivo a conquistar y que no pasará desapercibido para los gigantes de Brasil.

A principios del año pasado (“La avalancha brasileña”) le comentábamos acerca de la llegada a México de BTG Pactual, uno de los mayores bancos de inversión brasileños encabezado por André Esteves, un joven multimillonario al que llaman “el rey del riesgo” en la prensa especializada local. En 2011 Esteves inició su expansión latinoamericana comprando Celfin Capital para incursionar en los mercados chileno, peruano y colombiano de un golpe y, a partir de allí, mirar hacia México con la intención de convertirse en el mayor puente de la región para los grandes fondos de inversión que están a la caza de rentabilidades y oportunidades de negocios en América Latina. En enero de 2012 Esteves contrató a Gordon Lee, ex jefe de análisis para América Latina de UBS, para abrir la oficina y explorar oportunidades en México; y el pasado mes de octubre inició operaciones con la casa de bolsa BTG Pactual Mexico con Javier Artigas como director.

Pero el desembarco brasileño es en serio y no es nuevo. Los gigantes Bradesco e Itaú desde hace ya varios años vienen introduciéndose en el mercado mexicano con negocios de crédito al menudeo y solo es cuestión de tiempo para que decidan lanzarse con proyectos de mayor envergadura en terrenos como los de banca de inversión, banca corporativa y banca empresarial, entre otros.

Itaú ya decidió dar el paso. En 2014 planea iniciar operaciones con una casa de bolsa que será solo el inicio de una mayor presencia en los mercados locales, así que no descarte que los brasileños ya estén planeando una operación de compra de alto calado en México que les posicione como un jugador visible por su participación de mercado. Y para su incursión se hicieron de los servicios de Alberto Mulás, un experimentado estratega de las finanzas corporativas en el país.

El momento parece ideal para los brasileños cuando se espera que el crecimiento mexicano se acelere en los próximos años y, con ello, las oportunidades para la inversión y el crédito.

Pero ¿y los banqueros mexicanos?