Pemex, Repsol y… Slim

20-11-2013 12:47

Ayer Pemex dio a conocer una carta enviada al director del periódico español ABC, desmintiendo categóricamente una nota publicada en el diario sobre la intención de la paraestatal mexicana de adquirir otro 10% de las acciones de la petrolera española -además del 9.3% que ya posee- de la mano del empresario Carlos Slim. Con esta operación valorada en más de 2,400 millones de euros –según publica el diario español- la empresa estatal mexicana buscaría controlar a Repsol.

La breve carta de Pemex firmada por Ignacio Durán, gerente de Comunicación Social de la petrolera estatal, afirma que “Pemex no ha mantenido negociación con Carlos Slim ni con ningún otro empresario o institución para buscar inversores afines en Repsol, como lo señala la nota, ni tampoco planea presentar en su Consejo de Administración un acuerdo al respecto”. Y agrega la carta aclaratoria: “Este tipo de información falsa, malinforma a la opinión pública y genera confusión en el sector empresarial con propósitos poco claros, que en nada contribuyen a la buena relación que prevalece entre México y España”.

La carta de Pemex se concentra en desmentir la intención de incrementar su actual posición accionaria en Repsol de la mano de un empresario como Carlos Slim, cuestión que es razonable en la medida en que Emilio Lozoya y el propio presidente Enrique Peña Nieto están enfrascados, más bien, en las negociaciones políticas sobre una reforma energética que traerá consigo cambios sustanciales en la propia estructura de gestión de Pemex y en su estrategia de alianzas o asociaciones futuras. En esta circunstancia se ve difícil que la petrolera del estado esté interesada en agitar las aguas del accionariado de Repsol y mucho menos para tomar el control de la empresa.

Pero esto no desestima un hecho a todas luces evidente: Que existe en la dirección general de Pemex -y en el gobierno mexicano representado en el Consejo de Administración- un fuerte distanciamiento de Antonio Brufau, el presidente de la española Repsol, por serias diferencias en el manejo de la compañía petrolera española, por lo que Pemex vería con buenos ojos la destitución de Brufau. Cuestión que ya lo intentó infructuosamente la anterior administración de Pemex.

De esto ha dado cuenta ampliamente la prensa española. El diario El Mundo publicó el domingo pasado sobre este distanciamiento y de la amenaza de Pemex de irse del accionariado de Repsol, si no se va Brufau de la presidencia. Ayer el diario digital El Confidencial daba cuenta de una reunión secreta de Pemex con sus asesores en Houston, Tx., para armar una estrategia que eche de su silla al presidente de Repsol en alianza con otros accionistas de la petrolera. Incluso El País –que en un editorial se había pronunciado por la ‘españolidad’ de la empresa petrolera ante la intención de Pemex de incrementar su participación accionaria- publica una amplia nota en la que da cuenta de las supuestas intenciones de Pemex.

En fin, que la prensa española al unísono ha ‘revelado’ las nuevas intenciones de Pemex de hacerse del control de Repsol removiendo a su presidente, en una operación en la que no queda claro aún cuál es la postura de los otros tres accionistas relevantes de Repsol: La Caixa (12%), Sacyr (9.5%) y el fondo Singapur Temasek (6.3%).

El asunto va más allá de las dos petroleras e involucra a ambos gobiernos. A pesar de la molestia en Pemex se ve complicado un cambio de timón en Repsol en el corto plazo, aunque ello tenga algunas consecuencias de retraso sobre la inversión comprometida de Pemex en los astilleros gallegos.

Sin embargo la posibilidad de que un jugador relevante como Carlos Slim entre al accionariado de Repsol, de la mano de sus aliados de La Caixa, está latente. Slim está invirtiendo fuerte en el sector petrolero y Repsol puede ser una de sus apuestas en el corto plazo.